— Sé que quieres ir con Tae a su trabajo, pero... ¿Podrías acompañarme a comprar unas cosas que llevaré para el viaje, Lari? —pidió suplicante durante el desayuno, en un día saldría a París, mentiría si decía que no estaba algo ansioso, sería su primera vez saliendo del país. — Oh, pero...no creo que te sirva de mucho—comentó dudosa. — ¿Bromeas? Me servirás mucho—le guiñó un ojo—Tae, ¿Me la prestas por hoy? La devolveré antes de que anochezca. El peliazul con sus mejillas llenas miró a Larisa masticando lento. — Si ella quiere... Y ya estaba dicho. Lloviznaba en la ciudad y eso le inquietaba a Lari, pero pasó justo como cuando se duchaba, el agua de la lluvia no hacía que sus piernas fueran sustituidas por una cola, al parecer sólo el mar podía hacer eso. SungMin caminaba a su

