Larisa se hundió en el agua sonriendo para sus adentros cuando una cola azul adornó sus piernas, extrañó mucho ver esa cola. Era de noche ya y Tae la había llevado al muelle por su petición, giró sobre sus talones sin verla, pero a los minutos la distinguió, Larisa se veía feliz y sonriente. La ropa de la chica estaba doblada junto al bolso, Tae se sentó en la orilla quitándose sus zapatos y su chaqueta quedando con su camiseta negra junto a los Jeans oscuros. Podría pasar horas mirando a la sirena chapotear en el agua. Larisa al notar su mirada le hizo una señal con su mano, pero él negó. — No creo que sea buena idea. — Lo es, quiero mostrarte algo. — Larisa... — TaeOh—imitó su tono—He visto tu mundo por unos días, déjame mostrarte el mío. — Es de noche, no creo que pueda ver mucho

