JunHo pasó por la pequeña oficina que su padre tenía en la casa, se detuvo en el marco de ésta dando unos toques a la puerta, el hombre pelinegro levantó la mirada, tenía puesto sus lentes con los que solía calificar los exámenes o trabajos de sus estudiantes. Su cabello era n***o, era alto, solía cuidarse muy bien para su edad. — Oh, Junnie, pasa—animó— ¿Sucede algo? — ¿Sabes algo de mamá? —se acercó tomando asiento en una de las sillas frente al escritorio. — Hablé con ella esta mañana, estaba algo...ocupada—pareció inseguro— ¿Por qué? ¿Pasó algo con ella? JunHo jugó con sus manos vacilando mucho pero no tenía mucho que perder, si él era casi como Larisa...debía venir de sus padres, ¿No? — No, nada, te dejo trabajar—y como un cobarde decidió marcharse tan rápido como había llegado.

