No pude dormir hasta muy tarde, daba vueltas y vueltas, no conseguía el sueño.
Tomé el teléfono satelital y marqué a Monique, no tuve respuesta. Marqué a Amber, insistí un par de veces y contestó. Me sentí aliviada de escuchar su voz, me sentí tan feliz en ese instante que fue un respiro para mí.
Le había preguntado si estaba bien, me había dicho que sí, que se había lastimado el tobillo y tenía unas cuantas heridas, a causa de golpes y caídas durante sus escapadas. Tuvo que escapar un par de veces, pero me dijo que estaba con un buen grupo.
Su madre estaba bien también, al menos físicamente, porque emocionalmente no lo estaba.
No pudimos conversar mucho tiempo, pero escuchar la voz de una amiga, podía ser el mejor consuelo y la carga de energía que necesitas.
Me levanté temprano, no había dormido podido dormir como era. Quería comentarle a mi padre, quería hablar con Abel acerca de si él podría serle de ayuda, pero no había tenido el valor de salir del apartamento para ir con él.
En cambio, atendí a los niños y me quedé con ellos por horas, hasta este instante.
Respiro profundo, estoy frente a la puerta del apartamento de Abel, él había dicho que estaba en el de al lado, y solo habían tres en este piso, ya había tocado la puerta del otro y no habían abierto así que tenía que ser este.
Toco entonces tres veces seguidas, no estaba segura de qué era lo que iba a decir o lo que iba a pasar.
—¿Qué quieres?
Caín me toma por sorpresa al abrir la puerta, me mira como si estuviera cansado de mí, y aunque sé que lo está, ahora que sé la verda, no me importa, me agrada verlo.
—¿Estás bien?
Hace una mueca de confusión.
—¿A qué viene eso?
—Solo quiero saber.
—Ya, entra, seguro quieres hablar con Abel — su mueca me demuestra que se ha dado por vencido con alejarme.
—En realidad, quiero hablar con los dos — digo mientras paso por su lado.
—¿En serio? Vaya, eso es una sorpresa — su tono burlón característico regresa, mientras avanza a mi lado y le sigo hacia la sala.
—Están juntos en esto, ¿no es así?
—Resultó de esa forma — exhala para sentarse cómodamente en el sofá.
—Estamos hablando de Seth, ¿recuerdas? El hombre que literalmente organizó cientos de planes diferentes, para estar preparado para lo que sea. ¿En serio crees que va a dejar ir a Kallen solo porque Paris le ha enviado un código? —Abel se escucha audible y al girarme noto que se encuentra en la cocina, probablemente no se ha dado cuenta que estoy aquí. La sala estaba muy cerca de la cocina así que era así de fácil escucharlo.
Miro a Caín este asiente y hace un gesto indicándome que no es la gran cosa.
—Está afinando detalles para sincronizar un movimiento más tarde.
—... verás que Seth va a reaccionar en contra, no va a dejarlos extraer a Kallen tan fácilmente, tienes que estar preparado para eso — hace una pausa —. Me parece un buen plan, Kallen entenderá y hará algo para alejar a Seth, en ese momento, Kale tendrá que rastrearlo de una vez por todas...
Él siguió hablando cosas que no podía comprender del todo, pero no pude evitar encontrar un detalle bastante curioso: Seth.
¿Qué es esto? ¿Ganas de mostrar coincidencias inecesarias del autor de un libro? Primero Caín y Abel, ¿y ahora este hombre se llamaba Seth?
Según la historia de la Biblia, Caín mató a Abel, y tiempo después, Adán y Eva tuvieron otro hijo al que llamaron Seth porque Dios les había sustituido otro hijo en lugar de Abel, o sea, Seth era como el alivio después de la pérdida.
En ese momento, Abel sale de la cocina y me mira. Se queda quieto.
—¿Está todo bien? — pregunta cauteloso.
Le observo, su postura es imponente, segura y determinada.
—Creo que eso es lo que más nos preguntamos aquí — se queja Caín.
—Sí, está todo en orden — respondo encontrando mi voz —. Yo estuve pensando, si saben que mi tío es general, deben saber que mi padre es director de la policia,¿cierto?
—Sí — responde Caín.
—Entonces, ¿no creen que él podría serles de ayuda?
Caín y Abel se miran.
—No lo sé — dice Abel —. Podría ser demasiado riesgoso si quiera intentar pedir su ayuda.
—Además, él sabe que mentimos y que no somos enviados del tío Jacob — continúa Caín.
—Sí, pero soy su hija — alzo los hombros —. Él va a escucharme.
Caín se queda en silencio mirando hacia el techo.
—Gracias por intentar ayudarnos, pero igualmente o creo que haya algo que pueda hacer, y no sabemos si involucrarlo resulte peor.
—Un pequeño detalle puede marcar la diferencia — Caín se levanta de golpe.
—¿Qué? — preguntamos Abel y yo al mismo tiempo.
—Necesitamos avanzar al punto clave sin ser vistos — explica orgulloso de sí —. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que con un auto fantasma?
—¿Un auto fantasma?
—Un auto de la policia — responde Abel comprendiendo el punto —. Con uniformes oficiales. Podemos ir de aquí a la zona restringida con nuestros uniformes y avanzar a partir de ahí como policías, eso nos ahorraría tiempo.
Me siento emocionada por saber que puedo brindar un apoyo, a pesar de que no comprendo del todo lo que dicen.
—¿Entonces puedo ayudar?
—Definitivamente — Caín avanza y coloca sus manos en mis hombros —. Dejas de ser una carga por un instante, bien hecho.
Giro los ojos, porque aunque quiera golpearlo, ya sé que esa es su actitud.
—Caín...
—Cierto — dice y me suelta como si le hubiese dado corriente.