—¿De qué estás hablando?
Abel suelta mi brazo.
—Puedo explicártelo todo, te lo contaré todo con más detalle, pero regresemos primero, ¿está bien? Recorriste un largo camino hasta aquí y no es seguro que nos quedemos más tiempo.
Lo estudio por un momento, no parece estarme mintiendo, no parece estar inventando nada... sin embargo, antes tampoco parecía estar mintiendo, pero lo había hecho.
¡Ah! ¿Por que tenía que ser tan complicado todo?
—No te voy a encerrar, podrás irte cuando quieras, pero es mejor quedarte donde es seguro que irte sin ni siquiera suficiente gasolina.
¿Él lo sabía todo, no es así?
—Por favor, ven conmigo — insiste, pero esta vez, vuelve a tocarme deslizando su mano desde mi codo hasta la muñeca con tanta suavidad y delicadeza que me deja sin respiración un instante.
Su poder de convencimiento funciona, entre sus argumentos y su trato, así que asiento con la cabeza, y aparto mi mirada.
—Vamos en mi auto, ya este es mejor dejarlo aquí — indica y no sé si soy yo pero se escucha aliviado y animado.
Lo veo moverse hacia el maletero y me reprochó a mí misma por ser una joven con emociones a flor de piel al verle caminar tan seguro y determinado.
Respiro profundo y lo sigo para abrir la puerta a los niños.
—Ya pueden bajar, nos iremos en el carro de Abel.
—¿Ya se contentaron? — pregunta Coda emocionado.
Rubí baja primero, luego cargo a Gemma y Coda también baja.
—Algo así — le respondo, no me siento en condiciones para hablar.
—Eso es muy bueno — dice Rubí a mi lado.
—Entonces, ¿regresaremos al apartamento? — quiere saber Coda mientras toma mi mano.
—Sí, así que vamos rápido antes que se haga muy tarde — interviene Abel con una leve sonrisa.
¿Estaría loco de verdad? ¿O la loca era yo?
—Sí, hace mucho frío aquí — Rubí corre hacia el auto de Abel.
Yo empiezo a caminar junto a Coda y veo a Abel adelantarse.
Rubí se sube al auto, Abel coloca los bolsos en el maletero, subo a Gemma y a Coda y esta vez me aseguro de colocarles el cinturón de seguridad.
—Deberías sentarte adelante — Dice Abel y mi corazón da un brinco cuando coloca su mano un instante en la mitad de mi espalda.
—Sí — respondo casi inaudible y cierro la puerta de los niños, para luego entrar al asiento del copiloto.
No lo veo, pero Abel se mueve hasta que entra en el auto.
—Será un viaje un poco largo, se alejaron más de lo que piensan — informó Abel encendiendo el auto.
—¡Ah! ¿En serio? — se queja Coda.
—Lo siento, campeón.
Sin más, nos ponemos en marcha. Miro por la ventana intentando calmarme y darle un orden a mis pensamientos.
No tenía que sentirme culpable por necesitar un buen motivo para quedarme junto a Abel, pero ¿por qué lo hacía?
Había algo dentro de mí que había vuelto a cambiar, no estaba segura de qué era, pero...¿por qué miraba la mano de Abel en la palanca de cambios y quería tomarla?
Respiro profundo, apoyo mi brazo de la puerta y coloco una mano en mi frente. Que problema con ser humana con hormonas y emociones.
—¿Te duele la cabeza? — pregunta con un tono de voz un poco más grave, cuando da un pequeño y rápido toque a mi rodilla y vuelve a tomar la palanca.
Mi cara arde por lo rápido que empieza a latir mi corazón y todo lo que quiero pedirle es que deje de tocarme. Lo ha estado haciendo y creo que es porque se siente como si fuésemos más cercanos... pero no lo éramos. ¿No se supone que estábamos discutiendo? ¿No se supone que debía haber tensión entre nosotros por culpa de su mentira y de quién era?
—¿Caoimhe?
Cierro mis ojos. Debo mantener la calma. ¿Por qué mi nombre se tenía que escuchar así cuando él lo decía?
—No me duele la cabeza, solo necesito calma.
—Niños, ¿pueden hablar un poco más bajo, por favor? Caoimhe está un poco cansada — pide con cuidado.
— Sí — responde Rubí.
Y la verdad es que ni siquiera había notado que estaban hablando. Lo miro un instante y se ve tan fuerte y varonil, con esa actitud seguridad que me pone de los nervios.
¡Basta, Caoimhe! ¿Estás loca? ¿O eres una adolescente?
Me concentro en el camino, trato de controlar mis emociones, todo era pasajero, todo era solo un efecto de haber estado juntos en esto, todo era mental.
.
Nos toma casi media hora llegar, no tenía idea de lo mucho que había conseguido llegar.
Los niños esta vez no se han dormido, así que es más sencillo subir con ellos.
Trato de mantenerme lejos de Abel al caminar y lo consigo.
Una vez dentro del apartamento, le doy unas galletas a los niños y se van al cuarto a comerlas.
Así, Abel y yo nos quedamos en la sala. Me siento en el sofá y él toma una silla y se sienta un par de metros frente a mí.
Me abrazó a mí misma y fijo mi mirada en el suelo. Hay un silencio entre nosotros, hasta que él habla:
—¿Realmente quieres saber todo lo que pasa?
La forma cuidadosa en la que lo dice, me hace pensar que se preocupa que sea mucho para mí.
—Sí, dijiste que me explicarías.
—No soy de darle muchas vueltas asunto...
Quiero decir que se nota por la forma en la que me habló de sus sentimientos, pero no lo hago.
—... Así que, Caín y yo somos partes de esta organización, nunca he sido fanatico de esta vida y no es tan sencillo salir de ella, pero no pondré excusas. Hace un año nos informaron que ahora estábamos bajo mando de una nueva organización, sea cual fuere, me da igual. Pero a medida que fue pasando el tiempo, fui descubriendo detalles de todo esto, en algún punto me di cuenta que era el mejor momento para desertar. Ellos querían hacer algo a gran escala y no quería ser un terrorista. El caso es que, me di cuenta que que habían dividido nuestro ejército en dos.
»Una parte estaría en Ucrania, haciendo todo esto, y la otra estaría en Estados Unidos también haciendo desastres, pero unos días después. Tengo meses investigando todo a detalle, así que he podido dar con que esta organización está dirigida por dos personas, una que quiere quitar a Estados Unidos como potencia mundial y colocar a Ucrania en su lugar, y otra que lo que quiere es acabar con la familia presidencial, por motivos que desconozco. Cuando quise desertar, supe que tenía que organizar muy bien mis pasos, Caín siempre ha estado de mi lado, supongo que porque hemos crecido juntos, así que, me apoya, pero se preocupa demasiado porque esto no vaya a salir bien y terminemos muertos. El caso es que pude conectarme con alguien de aquel lado, que a su vez consiguió relacionarse con alguien que prácticamente pertenece a la familia presidencial. Así que ellos están de aquel lado moviendo las piezas que pueden, mientras que yo tengo una misión que cumplir aquí también.
—Estás siendo muy general todavía — indico colocándome más derecha —. ¿Todo esto está conectado con los Kallen? Esto... la hija del presidente... Boneka, ¿era perseguida por un psicopata no? ¿Qué tendría que ver...?
—Tiene todo que ver, están en la misma página — responde seriamente —. Es parte de la imagen del gobierno de Estados Unidos, estas personas están usando su pasado, su experiencia, para ocultarse detrás y no ser vistos hasta que todo esté hecho.
—¿Por qué destruir Ucrania entonces?
—¿Quien sospecharía de un país que está siendo atacado también? Además, tienen todo organizado, para levantarse y reponer las pérdidas tan rápidamente que impresione al mundo.
—¿Quién está haciendo todo esto? ¿Quién podría estar dispuesto a pagar un precio tan alto para volver potencia mundial a Ucrania de esta manera?
—El vicepresidente.
Me quedo en silencio, analizando la situación, tratando de comprender lo que está ocurriendo.
—Es por eso que debían esperar para detener todo el movimiento, ¿no es así?
—Sí, está locura va a una escala tan grande que para poder detenerla, hay que usar una estrategia muy organizada.
—Y tú vas a moverte aquí — indico recordando sus palabras — ¿qué es lo que vas a hacer?
Él ladea su cabeza y deja salir una sonrisa nerviosa, mientras mira sus manos.
—Verás... allá, tenemos conexión con alguien que está muy cerca de las altas líneas de mando de la organización y dentro de poco conectaremos con alguien muy cercano al presidente Kallen, así que las piezas de aquel lado se mueven por un camino más rápido. Pero aquí... solo estamos Caín y yo, y nosotros, somos simples peones en este juego. Ninguno de nosotros está a cargo de nadie ni nada, o tenemos conexiones importantes, solo somos dos soldados más de este ejército, que han decidido desertar. Nuestra jugada aquí, es más cautelosa...
—Y peligrosa — interrumpo comprendiendo.
Sus ojos de encuentran con los míos y trato de encontrar algún indicio de burla, que me está mintiendo o que lo está inventando todo... pero no lo hay.
—Es por eso que Caín está preocupado de que te estés distrayendo conmigo. Por eso decía que terminarían muertos por mi culpa. Porque tienen la ventaja de que nadie esperará que ustedes hagan un movimiento táctico en su contra, pero si los descubren — hago una pausa y siento la angustia subir por mi pecho —... ¿En qué te has metido, Abel?
Él se levanta de su silla, se agacha frente a mí y toma mis manos entre las suyas.
—Te lo dije, mi vida solo resultó de esta manera.
—Pero conmigo, con nosotros, tuviste opción — insisto —. Pudiste no involucrarte, o pudiste dejarnos hace un rato, tú estás en medio de todo este problema... ¿qué es lo que hiciste?
—Tuve opciones y te escogí.
Mis ojos arden de nuevo, no puedo creer lo que está sucediendo.
—¿Por qué me estás haciendo esto? — susurro sin fuerzas.
—No te estoy haciendo nada — sonríe levemente —. Son tus ideas y pensamientos quien lo hacen. Es más sencillo de lo que crees, mi elección fuiste tú, pero ahora tienes que escoger qué harás con eso. Eres libre de hacer lo que quieras. Así que está bien, no tienes que preocuparte por mí.
Él toma mis rostro entre sus manos una vez más y me agrada.
—Tienes opciones — agrega sutilmente —, así que no pienses en mí, piensa en ti.
Sus palabras me conmueven, todo es demasiado para que pueda procesarlo. Entre toda la conspiración y el hecho de que él me ha visto por más tiempo del que yo a él y le atraigo... siento que voy a colapsar. Y es así porque efectivamente, también me siento atraída hacia él.
Él acaricia mis mejillas, sonríe, me suelta y se levanta.
Lo veo caminar y alejarse, estoy paralizada, en medio de diferentes pensamientos y emociones, cuando él se gira hacia mí justo antes de salir y dice:
—No tengas miedo de escoger, de cualquier manera, nunca esperé ni espero que me aceptes.
Se va dejándome sola en la habitación y comprendo la profundidad de sus palabras, porque aceptar implicaba, no solo lo que él sentía por mí, sino lo que él era y lo que fue, su pasado, los lugares en los que había estado y el daño que había hecho.
¿Quería aceptar algo así por como había sido conmigo, y por el sentimiento que estaba creciendo dentro de mi?
¿Aceptaría todo eso... solo por un sentimiento?