Capítulo 34

1729 Palabras

El aire salado del muelle envolvía a Greta mientras caminaba junto a Gino, cada paso resonaba sobre las tablas de madera. La tensión entre ambos era palpable, un hilo invisible que parecía electrificar el ambiente. Greta no dejaba de observarlo con desconfianza, pero también con cierta fascinación involuntaria. Era imposible ignorar su porte elegante, su cabello oscuro perfectamente peinado, y esos ojos claros que parecían penetrar hasta lo más profundo de sus pensamientos. —Escucha, Greta —comenzó Gino, con una voz suave pero firme—. Mi madre sabe exactamente lo que está pasando. Todo esto... —hizo un gesto amplio, abarcando el caos que se había desatado en las últimas horas— no fue un error. Fue un mensaje. Pero te aseguro algo: no se atreverá a tocarte otra vez. Greta lo miró de reojo

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR