Capítulo 36

1092 Palabras

Horas después... —He estado pensando, tesoro. Este aislamiento debe estar volviéndote loca —dijo Gino, acercándose a ella con su usual mezcla de encanto y peligro. —Al menos eso lo entendiste bien —respondió Greta, cruzándose de brazos. Gino rió y se sentó en un sofá de cuero, señalándole que hiciera lo mismo. —Tal vez sea hora de que te deje salir un poco. Pero, por supuesto, no sin mí. Ella lo miró con desconfianza. —¿Qué estás tramando, Gino? —Nada, Greta. Solo quiero que te relajes. Pensaba llevarte a un pequeño viaje. Quizás a Capri. Podríamos navegar en el yate, comer buena comida, y olvidarnos de este encierro. La idea la puso en alerta. Sabía que Gino no hacía nada sin una razón oculta, y llevarla lejos de la mansión podía significar que estaba planeando algo. —¿Qué dices,

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR