Esteban y Cristóbal entran a la habitación de Nicole, los dos hombres notan las ojeras muy pronunciadas que tiene, pero no dicen nada. ―Hola, linda ―saluda Cristóbal primero a su amiga; se acerca y se agacha a darle un dulce beso en la frente. ―Hola ―responde ella con una sonrisa. ―¿Cómo te sientes, cariño? ―Esteban se aproxima a la cama y la mira sin atreverse a tocarla. ―Mejor. Siento arruinar este viaje. ―No digas eso, cariño ―replica él. ―No quiero quedarme aquí. ―Hace un puchero regalón. ―Pero debes hacerlo, linda, mañana podrás volver y todo estará bien ―la consuela Cristóbal. ―¿Y los niños? ―Van a dormir juntos de nuevo. Estaban acostados, hace un rato llamé, llegaron cansados ―contesta Esteban. ―Sí, estaban fascinados ―concuerda ella. Hay una tensión en ese mo

