Capítulo 36

3233 Palabras

Verónica se levanta de mala gana, no sabe quién puede ser el que golpea a su puerta ahora, no ha pedido nada, no ha llamado a nadie y dio la orden que no vinieran a hacer aseo. Solo quiere dormir y no despertar más. Abre la puerta con enojo sin imaginar que, al otro lado de la puerta, estaría Klaus Vrsalovic. El hombre la recorre con una lasciva mirada, a pesar de que el pijama no es precisamente erótico. Su mirada se detiene en algunos puntos estratégicos y vuelve su mirada al rostro de la mujer. Al ver sus ojos, su expresión cambia. ―¿Qué ocurre, amor? ―la interroga preocupado. ―Se terminó, Klaus, mi matrimonio se terminó para siempre. El hombre la abraza comprensivo, sin embargo, a sus espaldas, esboza una sonrisa de satisfacción. ―Ya, tranquila, amor, no ha de ser de ese modo,

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