6

1141 Palabras

El arte de la dominación rara vez necesitaba látigos o cadenas. A veces bastaba con una mirada. Shura no la había tocado con sus manos. Pero le tocaba el alma con su mirada demandante. Shura la observaba como si intentara resolver un acertijo que no terminaba de encajar en su mundo. Había algo en ella que lo desconcertaba. No por su belleza —había visto esa belleza convertida en moneda de cambio demasiadas veces—, sino su esencia no adulterada. Ella no fingía. No sabía fingir. La deseaba y eso se estaba convirtiendo un problema. No podía desear a su herramienta de venganza. Era de noche y Shura ya tenía preparada la primera prueba para su pupila. —Ponte esto —dijo él, dejándole un vestido sobre el diván de su habitación. Era de terciopelo n***o, ceñido, sin mangas, con una espalda tan

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR