Aisha.
Al llegar al departamento son casi las cinco, hoy ha sido un día un tanto extraño. Cuando llegue al hospital en la mañana todo estaba normal por no decir aburrido, pero ya en la tarde cuando llego el guapísimo pero insoportable Dominik Thompson todo se puso un poquito interesante, aunque extrañamente hoy estuvo un poco más amable que ayer, y no pude evitar sentirme nerviosa cuando me miraba así, con esa mirada tan intensa, aun no se identificar el color de sus ojos, no sé si sean verdes o azules lo único que sé es que son jodidamente hermosos.
Perdona... ¿Qué hago pensando en los ojos de ese imbécil?
Salgo de mis pensamientos y retiro mis auriculares de mis orejas, Gretel esta acostada en su cama pensativa y no puedo evitar pensar en el encuentro con el Doctor Harry, la forma en la que se miraban deja mucho a la imaginación.
Pero Gretel...Es Gretel, ni siquiera es capaz de darle la oportunidad a Elijah que ha estado detrás de ella desde se conocieron en la universidad dudo mucho que lo haga con un hombre que acaba de conocer justo en el lugar donde está haciendo su internado que por cierto es a un océano de distancia de donde ella vive.
Decido no molestarme y dormirme ya, sé que aún es un poco temprano pero mañana será otro día en el hospital y encima trabajando con el Doctor cavernícola.
—Muy buenos días —digo con mi autentica sonrisa de chulería en cuanto entro al área de maternidad, algunas enfermeras me miran con recelo y en una que otra puedo notar envidia pero no las culpo— Klara —me acerco a la enfermera coqueta que está en el stock buscando algunos medicamentos.
—Hola, Aisha— dice un de prisa sin mirarme.
— ¿Sabes si el Doctor Thompson llego? —pregunto yendo directo al grano, Klara me mira a los ojos y no puedo descifrar esa mirada.
—Sí, está en la parte quirúrgica, tiene programada varias cesáreas para hoy me encargo que te dijera que en cuanto llegues te vistas estéril y vayas con el— dice y ahora si puedo notar lo pesada que sale su voz ¿Y a esta qué coño le pasa?
—Claro, querida— digo pasando por alto su actitud —Lo que el Doctor ordene —le regalo una hermosa y dulce sonrisa antes de tomar un paquete con ropa estéril desechable y marcharme.
Dejo a la coqueta atrás y camino al pequeño vestidor a cambiarme, cosa que hago en cuestión de segundos y entonces me dirijo hasta el área donde se practican las cesáreas, abro la puerta silenciosamente al parecer ya casi empiezan.
Veo a Dominik que está hablando con la mujer con el gran bulto en la camilla.
—Doctor, tengo mucho miedo —dice la mujer y al escuchar su voz supongo que es muy joven.
—No tengas miedo, todo estará bien— dice el con un tono de voz tranquilizador que nunca le había escuchado.
—Son dos bebes Doctor no sé si sea capaz— vuelve a decir la chica y me acerco para verla mejor y al moverme ambos me notan, la mirada de Dominik se encuentra con la mía y siento que me derrito ¡Joder! Al ver a la chica de cerca pienso que no debe tener más de veinte años.
—No te preocupes para eso estoy yo, todo saldrá bien. —Dice mientras se aleja y camina hasta mi —Has llegado un poco tarde —se dirige a mí en tono formal.
—Yo...Lo sien-to—digo tartamudeando frente a un hombre por primera vez en mi vida- Me estaba cambiando—No sé por qué me excuso, solo han sido dos minutos.
—Vas hacer mi ayudante —dice el muy idiota pero sexy Doctor.
Permanezco en silencio porque no sé qué decir, este hombre me enmudece sin razón aparente y eso no es propio de mí.
—Dominik— una voz femenina me saca de mi trance y como ayudante del queridísimo —nótese el sarcasmo— me dirijo a buscar las pinzas para cesárea— ¿Ya puedo aplicar la epidural? —habla la que supongo es la anestesióloga.
—Sí, Sheila, ya vamos a empezar— dice a Dominik a la Doctora quien se encuentra mirándome con prepotencia a lo cual le respondo con una dulce sonrisa, para variar.
Ignoro a la odiosa Doctora y me encargo de poner las pinzas en su lugar, Dominik se coloca al lado derecho de la paciente y yo al izquierdo, de manera que quedamos frente a frente. Sheila le coloca la anestesia y se queda detrás mientras una de las enfermeras le coloca la sonda. Al estar todo listo el sexy Dominik ya con sus guantes estériles despeja el vientre de la jovencita y empieza la incisión en la parte baja.
Me concentro en el trabajo y dejo de embobarme al ver como sus jodidamente sexys manos realizan los cortes en el vientre de la paciente.
Enciendo el lápiz de cauterio antes que el señor me lo pida y cuando retira el bisturí empiezo a pasar el lápiz por donde ha empezado la incisión, lo retiro y Dominik me mira unos instantes antes de volver a concentrarse a seguir pasando el bisturí. Así lo continuamos haciendo hasta que el abdomen queda completamente abierto y la bolsa amniótica donde se encuentran los bebes es visible, con un pequeño corte la bolsa se abre y ágilmente introduzco mis manos para sacar el primero, lo sostengo mientras coloco una pinza en el cordón umbilical y corto rápidamente y se lo entrego al neonatologo que ha permanecido esperando, cuando vuelvo Dominik ya tiene el segundo y se encuentra cortando el cordón mientras los gritos resuenan por todo el lugar, Dominik me lo extiende para se lo entregue al neonatologo que está detrás de mí quien se lo lleva rápidamente a reunir con su hermanito, si me gustaran los bebes definitivamente diría que es una escena tierna. Vuelvo mi atención a la paciente y al guapísimo Doctor que termina de suturar su útero y lo acomoda en su lugar.
— ¿Suturas el abdomen? —me pregunta alzando ceja y asiento sin dudar y veo como me regala una sensual sonrisa— Todo tuyo.
No contesto y tomo las pinzas y el hilo, suturo el abdomen de la muchacha en tiempo récord, ya había suturado antes y había visto muchas cesáreas, sé que este no es mi trabajo pero nunca está de más saber. Dominik permanece mirando cada movimiento y cuando ve que termino de limpiar y colocar la última venda levanta la mirada y me mira.
—Wao— es lo único que sale de sus labios y yo me siento encantada y lo miro con chulería.
—Imagino que en un año solo debe tener una casi invisible cicatriz y podrá lucir sus biquinis, he tratado de hacer las puntadas lo más correcta posible para evitar eso, de nada —digo de la manera más altanera mientras me retiro con la bandeja llena de pinzas sucias y las llevo a limpiar. Siento como llega un camillero y se lleva la paciente a una habitación, la sala queda completamente vacía a excepción de Dominik y yo quien me encuentro lavando mis manos, siento como el cavernícola se acerca sin verlo.
—He de admitir que estoy sin palabra— dice mientras se retira los guantes y se acerca a mi lado a lavar sus manos— ¿Te especializaras en ginecología y obstetricia? — pregunta interesado.
—No —contesto mirándolo fijamente.
—Deberías— dice sincero— Lo has hecho muy bien, pareciera que has nacido para eso.
—Eso se lo dejo a Gretel mi mejor amiga, yo me voy por la estética.
— ¿Te gusta la medicina estética entonces?
—Aun no me decido —digo secando mis manos— ¿Que más tenemos para hoy? —pregunto cambiando de tema y girándome hacia él.
-Mucho trabajo Doctora- dice mirándome con esa mirada intimidante.
—De acuerdo, Doctor— digo antes de que ambos salgamos de la sala, ha sido muy interesante trabajar con él ya no tan cavernícola Doctor, al parecer hacemos buen equipo.
Muy buen equipo.