Luna llena.

4969 Palabras
- ¿Cómo crees que reaccionaran las personas cuando sepan que los hombres lobo existen? – Preguntó Peter mirándolos a ambos casi con reproche – te diré cómo ¡Aterrorizados! Los humanos le temen a lo desconocido, y para ellos, nosotros somos lo desconocido. Las historias de convivencia entre humanos y hombres lobo, conociendo sobre sus identidades, no existen por una excelente razón. Nunca funciona. Son muy pocos los humanos capaces de entender algo como esto. Hace quince años, mis padres, mi hermano mayor y mi pequeño hermano recién nacido, fueron asesinados por un hombre que conocía nuestro secreto. Él estaba tan asustado que pensó que seriamos un peligro para esta ciudad, así que armó a otras diez personas y atacaron nuestra casa. Páris y yo volvíamos de la escuela cuando escuchamos los disparos. Nos buscaron hasta el cansancio pero nunca nos encontraron. Cuando oímos las noticias, habían dicho que tanto mis padres, como mis hermanos estaban muertos. Queríamos vengarnos, pero no podíamos. Iba en contra de todo lo que nuestros padres nos habían enseñado. Entonces la manada tomó represalias contra los hombres que lo hicieron. Cuando esto pasó, el beta de mi padre, y su mejor amigo, obligó a la manada a disolverse. A nosotros ya no nos perseguirían, nuestro secreto estaba a salvo, pero la policía buscaba a los culpables de la muerte de mi familia, y, de la muerte de los hombres que asesinaron a mi familia. Todo apuntaría a los chicos rabiosos de nuestra manada. Ellos tenían que irse sí o sí. Y así fue. Pero aunque la manada Moonlight Silver se haya disuelto, mi deber y el de Páris, como hijos del Alfa de la manada que protege esta ciudad, es mantener nuestro secreto a salvo, y al mismo tiempo a la ciudad, de otras manadas y otras criaturas que vienen a alimentarse. En cada lugar del mundo hay manadas que se dedican a proteger a los humanos. Ese es nuestro deber como hombres lobo. Usar nuestro poder para proteger a los demás de nosotros mismos. - ¿Dijiste otras criaturas? – Interrogó Sean. - No solo existen los hombres lobo. Existen los vampiros, y otras muchas criaturas que no podrías ni imaginarte. Mantenemos a los humanos a salvo de esas cosas. De cosas como el hombre lobo que mató a todas esas personas. Ese imbécil está destruyendo todo lo que mi familia con tanto esfuerzo construyó. Está fuera de control – Peter miró a Tyler y este le devolvió la mirada con temor – Tyler... este sujeto es muy peligroso. - ¿Por qué? ¿Por qué es tan peligroso? – Le preguntó Tyler – bueno, además del hecho de ser un asesino en serie. - ¿Dijiste que sus ojos brillaban en azul no? – Cuestiona y el chico asiente – eso significa que no es un hombre lobo común. Es un Alfa. Solo a los Alfas le brillan los ojos en azul. Si hay un Alfa aquí asesinando personas, quiere decir que solo está buscando una cosa. Quiere más poder para matarnos a Páris y a mí, y así quedarse con la manada Moonlight Silver con él como su nuevo Alfa. Si eso sucede sería terrible. Una vez que pruebas el poder que adquieres de matar humanos, tu sed de sangre se vuelve insaciable. Y aunque nos asesinara, jamás se convertirá en el Alfa de nuestra manada. Ningún Moonlight Silver lo aceptara como líder, ya que solo los Moon podemos ser Alfas de esta manada. Y no cualquier Moon. Solo aquel que tenga los ojos de mi padre. Ojos que brillen con heterocromía. Uno de sus ojos brilla en azul, un azul muy brillante y metálico, más que el de ese Alfa, y el otro brilla en un color ámbar metálico, mucho más brillante que nuestro amarillo. Eso significa que es un rey Alfa. Se suponía que mi hermano Alec, seria quien heredaría los ojos de mi padre, pero no fue así. Alec murió. Y hasta ahora, ni Páris ni yo hemos mostrado signos de convertirnos en un rey Alfa. Eso es porque somos gemelos y compartimos genomas, pero el genoma del rey Alfa no se puede dividir, y al ser gemelos no podemos tener genomas diferentes, así que no podremos convertirnos en el rey Alfa. - Muy interesante tu historia y todo, pero… ¿Cómo pretendes que encontremos a este Alfa? – Preguntó Tyler algo confundido. - Pareces tener una especie de conexión con él. Yo lo he estado siguiendo, buscándolo, pero tú lo encontraste sin saberlo. Anoche, cuando despertaste en el bosque, cerca del auto, fueron los instintos los que te llevaron hasta él. Probablemente en algún momento sentiste como si fueras tú el que los atacabas, pero viste ojos azules. Quiere decir que por alguna extraña razón están conectados. Si es cierto, entonces me ayudaras a encontrarlo. Yo te ayudo a controlar tus nuevos poderes para que no mates a nadie, y todos contentos ¿Te parece razonable Sean? Yo creo que si ¿Qué me dices tú Tyler? - Creo que no tenemos otra opción – dijo Tyler – es ayudarte, o perder el control y matar personas. No pienso matar a nadie. - Ese es el espíritu… vamos ven conmigo. - ¿A dónde? – Cuestionó Tyler. - A mi casa por supuesto – dijo él – tú también puedes venir si quieres Sean. - Pero yo... - Tengo entendido que tus padres no están en la ciudad. Así que no le veo el problema. - ¿Cómo sabes eso? – Preguntó el joven. - Hice mi tarea Tyler, hice mi tarea. Anoche te vi cuando despertaste. Caíste junto al árbol pero tus ojos eran amarillos, no azules, y ya sabía que buscaba ojos azules. Hay varias maneras de convertirse en Alfa. Matar a uno, por herencia de primogenitura o haber matado al menos unas quince personas. Ya habían muerto quince, y tú no tenías los ojos azules, así que lo supe en cuanto te vi. Tú no eras el asesino. Por ahora, nuestro Alfa asesino no es tan fuerte como un Alfa normalmente lo seria. Porque apenas y acaba de convertirse en uno. Para ser más fuerte tendrá que matar por lo menos a otras veintiocho personas. Eso le dará poder suficiente para enfrentarse a cualquier Alfa. Así que aún podemos detenerlo. Entre nosotros dos podemos detenerlo. Pero si no te mantengo vigilado, te manipulara y te usara para matar aún más. Eso le dará mucho más poder. Y entonces no podremos detenerlo. En mi casa te podre aislar de su influencia y así podremos trabajar en tu control antes de tener que enfrentarlo. Para cuando usemos su conexión contigo para encontrarlo, no podrá manipularte. Así que vamos, no hay tiempo que perder. Convencido por las palabras de Peter, Tyler y Sean le siguieron hasta su enorme casa a la mitad del bosque. El lugar era hermoso por fuera y por dentro. Repleto de habitaciones, ya que era el hogar de una manada entera. Ahora solo Peter y su hermana vivían allí. Solo ellos, y ahora también Tyler. Este sería su hogar temporalmente. Poco después de haber llegado, apareció la hermana de Peter, mirando con sorpresa a Tyler. - ¿Qué hacen ellos aquí Peter? – Preguntó la hermosa mujer casi enfadada. Sean casi se babeaba admirando su belleza, pero Tyler, él estaba más concentrado en los instintos asesinos que podía percibir en ella hacia él ¿Cómo? No lo sabía, pero los podía olfatear. - Te tiene miedo. Parece que ya olfateo tu sed de sangre hermana – le dijo Peter – tranquila. Este es el beta del que te hablé. Él nos ayudara a encontrar a nuestro asesino. - ¿Por qué lo haría? Se trata de su Alfa. Y si su Alfa es un asesino, este chico tampoco es inocente. Deberíamos matarlo ahora mismo, y así atraeríamos al Alfa hacia nosotros – replicó su hermana haciendo que Tyler retrocediera un par de pasos asustado y Peter se atravesó entre ellos. - No podemos. En primer lugar, no podemos vencer a este Alfa solo nosotros dos. Aunque es débil, sigue siendo un Alfa, y puede transformarse por completo, eso lo hace más poderoso y peligroso que nosotros. Y en segundo lugar, el chico no es su beta. No aun. No lo ha aceptado. Tal vez la conexión sea porque bebió de una de sus huellas, y así se convirtió, pero la conexión no es lo suficientemente poderosa como para atraer al Alfa porque aún no han cazado juntos. Él aun no es su beta, y no tiene por qué serlo. Lo enseñaremos a dominar sus poderes, nos ayudara a encontrar al Alfa y nos ayudara a vencerlo. - Espero que sepas lo que haces Peter, recuerda que nuestro deber es… - Ya sé cuál es nuestro maldito deber. No tienes que recordármelo Páris. Lo sé muy bien. Papá se aseguró de dejarlo claro antes de morir – replicó molesto. Hasta ese momento, Peter había estado muy calmado, pero algo cambio en su olor cuando ella quiso hablarle de sus deberes como hijos de su padre. Tras unos segundos, Peter se marchó y Sean le siguió para discutir ciertos asuntos con él. Entonces Tyler se le acercó cabizbajo a Páris. - Tranquilo… Peter solo… solo está molesto – le dijo ella con una sonrisa tranquila y una actitud totalmente diferente a la que había mostrado al principio. Para su sorpresa ella ya no estaba desprendiendo el aroma provocado por su sed de sangre. - ¿Por qué? – Preguntó el muchacho mirándola atentamente lleno de curiosidad y ella lo miró fijamente llevó una sonrisa para sí misma. - Porque nuestros padres fueron asesinados por los imbéciles humanos que tratamos de proteger – le dijo mirando hacia el techo de la enorme mansión, casi con nostalgia - no es que mi hermano tenga algo en contra de los humanos, ni nada, yo tampoco lo tengo, pero duele saber que tenemos que seguir protegiendo a la misma especie que erradicó a nuestra familia. Sobre todo le duele a Peter. Él se ha responsabilizado como si fuera el Alfa desde que nuestro padre y nuestros hermanos murieron. Pero aun siente enojo por lo que pasó. - ¿Y tú qué opinas de todo eso? - Opino que los humanos son unos estúpidos, pero que aun así debemos protegerlos. Es lo que nuestro padre hubiera querido, y personalmente es lo que quiero hacer. Pero para Peter es mucho más personal. No le gusta que le recuerde que debe hacerlo, porque siente como si fuera nuestro padre reprendiéndolo, y eso le molesta porque aun después de muerto, nuestro padre siguió protegiendo a los humanos, a pesar que ellos fueron los que nos hicieron esto… sabes, solía pasar mis días correteando por los pasillos de este enorme lugar junto a mis amigos de la manada. Los miembros más jóvenes siempre estaban con Peter y conmigo… éramos como una pequeña banda y estábamos juntos a donde quiera que íbamos… extraño esos días en los que oía sus risas resonar por la casa, y luego el olor a panqueques por la mañana y reunirnos en el comedor a comerlos mientras los embadurnábamos de miel… aquellos días eran los mejores que mi hermano y yo tuvimos hasta que vino la desgracia… como quisiera que esos días volvieran. - Lo lamento… - No lo hagas – le dijo ella mirándolo con una sonrisa tranquila y comprensiva – lamento haber querido matarte. Olías a ese Alfa. No soporto no poder detenerlo. Entre más asesina, más fuerte se hace, más se convierte en un Alfa. Mi hermano tiene razón. Lo mejor que pudo hacer fue traerte aquí. No solo porque intentara manipularte para que caces con él, sino porque después que hayas cazado con él y te conviertas en su beta, él te matara para obtener más poder. Cuando un Alfa mata a su beta, eso lo vuelve mucho más poderoso. - Precisamente por eso te marcaremos – dijo Peter apareciendo junto con Sean. - ¿Marcarlo? ¿Por qué hermano? – Preguntó Páris. - Fue idea de Sean ¿Quieres explicarle a mi hermana tu brillante idea? - Si… bueno… noté que llevas un tatuaje en tu tobillo izquierdo. Un lobo aullándole a una media luna. Le vi el mismo tatuaje a Peter en el pecho cuando Tyler rasgo su camiseta. Así que le pregunté qué significaba. Peter dijo que ese tatuaje era símbolo de pertenecer a los Moonlight Silver, lo que significa que le son leales a un rey Alfa. Por lo que pude entender, el tatuaje te convierte inmediatamente en parte de la manada porque lo hacen con una tinta especial, hecha a partir de la sangre de los Moon. Así que pensé. Si el tatuaje te vuelve parte de la manada porque literalmente tienes un poco de sangre de los Moon corriendo por tus venas, otro Alfa no podrá reclamar a Tyler como su beta porque ya pertenece a una manada. La forma en que un lobo se convierte en el beta de un Alfa es cazando con él y comiendo de la presa asesinada por el Alfa. Al comer de esa presa, el lobo ingiere saliva del Alfa y eso lo convierte en su beta. Otra forma de convertirte en el beta, es haber sido el primero en ser mordido por el Alfa, pero Tyler no fue mordido, y la última forma, es ser elegido por el Alfa para portar su símbolo. Un símbolo que es diferente al de los demás, que lleva más sangre del Alfa en su tatuaje. Pero si Tyler ya está marcado por la sangre de un Alfa, entonces aunque lo manipule para cazar juntos, y aunque lo hagan, Tyler no se convertirá en su beta, porque ya pertenece a una manada. Ya está marcado. - Que brillante idea – dijo Páris – iré fuera de la ciudad a nuestro banco de sangre por una muestra de la sangre de papá. Aunque esté muerto, fue el último Alfa y solo funcionara con su sangre. Volveré para la luna llena. - Cuídate mucho – le dijo Peter y ella asintió – en cuanto a ti. Sígueme. - ¿A dónde? - No preguntes, solo ven. Tú también deberías venir Sean. Entenderás que no puedo quitarte los ojos de encima. No confío en los humanos. - Es razonable, pero tranquilo, no tienes que pedírmelo dos veces. Esto es genial, mi mejor amigo es un hombre lobo. Es lo mejor que me ha podido pasar. - Veremos si piensas lo mismo después de tu primera luna llena – replicó Peter de mal humor. No le hacía gracia tener a un humano en su casa. Caminaron por la inmensa casa hasta un pasillo donde había una puerta. Peter la abrió y comenzó a bajar las escaleras hacia lo que parecía ser un sótano. Las luces se encendieron en cuanto Peter bajó las escaleras y Sean y Tyler bajaron detrás de él. El lugar estaba completamente vacío. Salvo por un par de cadenas con grilletes unidas a la una pared. Parecía como una prisión. - Aquí te mantendremos a salvo del Alfa. El lugar está hecho para interferir con el sonido, así que no oirás al Alfa cuando te llame a cazar. Por otro lado, las cadenas te retendrán más de la mitad de la noche, después de eso, será mi turno. - ¿Y si no funciona? – Preguntó Tyler. - Tiene qué – dijo Sean – tiene que funcionar Ty. - Tranquilos. En caso de no funcionar, tengo un plan b. Siempre lo tengo. Además, este será tu lugar de entrenamiento. Aquí te enseñaré a controlar tus poderes, a controlar tu transformación y usar tus sentidos correctamente. - ¿Por dónde empezamos? – Dijo Tyler casi como si le emocionara la idea. - Pareces ansioso por comenzar – le dijo Peter. - Estoy ansioso por detener a este asesino que quiere que asesine con él. Además, no me hace gracia la idea de poder matar a alguien cercano a mí. No quiero que mi familia o alguien en mi escuela corran peligro – le replica él. - Muy bien… Sean ¿Puedes decirnos que nos diferencia de los animales? - ¿Raciocinio? - Correcto Sean. Escúchame bien Tyler. Los animales, se guían por instinto y nada más que instinto. Al igual que nosotros, tienen emociones, sienten dolor, pero no son capaces de pensar como nosotros. Todo lo que hacen, incluido cazar, lo hacer por instinto. Por eso los lobos cazan en manadas. Es parte de su naturaleza. Su instinto les dice y les hace saber que son más fuertes cuando están acompañados. Los humanos por otro lado, somos criaturas pensantes, de raciocinio, capaces de idear estrategias y pensar en soluciones. Basado en eso, podemos comenzar con tu entrenamiento para controlar los cambios. El cambio puede ser provocado por tres cosas. La luna llena, la ira, o el miedo. Estos últimos se hacen más fuertes cuando se acerca la luna llena porque nos ponemos más sensibles a cualquier estimulo social. Puedes controlar la ira y el miedo para que te sirvan de canalizador para evitar la transformación pero eso es muy difícil. Sobre todo en época de luna llena. Tu ritmo cardiaco debe permanecer calmado y debes soportar tu ira para no estallar. O en todo caso tu temor. Si sucumbes ante la ira o el temor, el cambio ocurrirá, pero si eres capaz de soportar y controlar estas dos emociones, entonces serás capaz de mantenerte humano. Aquí es donde el raciocinio humano juega su importante papel… para mantener bajo control estas dos emociones, es necesario que uses tu mente, que estés concentrado pensando en cosas que te ayuden a no sucumbir. En mi caso, tengo la necesidad de proteger a mi hermana, y ella de protegerme a mí, así que cada vez que siento una ira, o un temor al que estoy a punto de sucumbir, pienso en ella y que debo protegerla, porque solo nos tenemos a nosotros. Entones utilizó la ira como catalizador para hacerme más fuerte y protegerla, activando mi transformación, o manteniéndola oculta, o el miedo para sacar a flote la ira y transformarme, o mantenerme a raya. El miedo a lastimar a otros te ayudara a mantenerte a raya, tanto durante las noches de luna llena, como cualquier otra noche. Debes saber que durante el día puede producirse el cambio también, y que es durante la luna llena que somos más poderosos y peligrosos. Teniendo esto en consideración, tienes que hallar un equilibrio para tu ira o tu temor. Y usar ambas emociones a tu favor. Tu primera tarea será hallar ese equilibrio antes de la luna llena. Tal vez no seas capaz de sostenerlo durante toda la luna llena, pero ganaremos tiempo. Cuanto más podamos mantenerte bajo control, menos probabilidades habrá de que mates a alguien. ¿Ves ese estante de allá? Está repleto de sedantes para animales. Si llega a ser necesario, los usaré para detenerte. Nuestro deber como Moon, no es solo proteger esta ciudad, sino enseñar a jóvenes lobos a controlar sus poderes. Así que puedes considerarme tu maestro… por ahora, ha sido todo. Duerme aquí esta noche, solo por si acaso. La puerta esta forjada con plata. No podrás tirarla ni usando tus poderes, a no ser que sea luna llena. Mañana podrás volver a tu casa y recoger lo que necesites, porque a partir de mañana te quedaras aquí. Hasta que controles tus poderes. - ¿Qué hay de mis padres? Ellos vuelven en unos días. Específicamente en luna llena. - Ya veremos que excusa nos inventamos para tus padres – dijo Peter – por ahora concéntrate en encontrar el equilibrio que te dije. La noche pasó, y Tyler no tuvo más pesadillas como las anteriores. Aunque sí que vio algunas cosas extrañas durante su sueño. Por ejemplo el lobo gris de la noche anterior. Lo vio en sus sueños. Pero no parecía otra cosa que un lobo común. Sus ojos no brillaban como los de los hombres lobo. Tyler regresó a su casa por la mañana y para su sorpresa, sus padres habían regresado antes. Los padres de Tyler eran doctores y asistían varias clínicas alrededor del país, así que constantemente viajaban por el trabajo. El chico era lo suficientemente independiente para cuidarse a sí mismo cuando sus padres no estaban. A pesar de su corta edad. - Papá, mamá, ¿Qué hacen aquí? - Bueno… esa no es la clase de bienvenida que esperábamos después de un mes fuera de casa – dijo su padre. - Regresamos antes porque terminamos antes. ¿Cómo estas cariño? ¿Qué tal tu inicio de verano? ¿Fuiste a la fiesta de la que me hablaste la otra noche? – Indagó su madre. - Eh… si, si, estuvo bien, todo bien, todo tranquilo – estaba muy nervioso, y tuvo que obligarse a controlar esos nervios para no causar sospechas en sus padres – que bueno tenerlos de vuelta – dijo y les abrazó casi con apuro. Ambos padres se miraron extrañados y luego le abrazaron – iré a la cafetería a cumplir con mis horas, luego vendré a comer y pensaba tal vez, no sé, pasar la noche en casa de Sean. ¿Se puede? - Claro mi amor… - Pero Jess, ¿No se suponía que tendríamos una cena familiar hoy? Aprovechando que estamos juntos otra vez. - La cena puede convertirse en almuerzo Josh. Deja de preocuparte por esas trivialidades. Tu hijo es un adolescente y necesita pasar tiempo rodeado de otros adolescentes. - Bueno, Sean es literalmente el único adolescente del que se rodea nuestro hijo. - ¡Joshua! – Replica la madre de Tyler y él se ríe. - Está bien mamá. Él tiene razón, no soy muy popular en la escuela, pero el próximo año lo seré. - Vaya… y esa confianza de pronto ¿De dónde salió? – Preguntó la dulce mujer, Tyler se encogió de hombros y su madre notó un extraño detalle – aguarda ¿Y tus anteojos? – El chico abrió grandes ojos y se quedó helado pensando en una respuesta. - Ah… yo… los perdí. - Cielos santos Tyler, sabes que los necesitas, no ves nada sin ellos - le dijo llena de preocupación y él se rascó la cabeza un poco avergonzado. - Tranquila mamá estoy bien – de pronto se le había ocurrido la excusa perfecta – reuní suficiente para unos lentes de contacto. Ahora mismo los estoy usando. Los guardé, por si algo así llegaba a suceder – su madre se quedó atónita ante su respuesta y el chico subió a buscar sus cosas. Tyler preparó una maleta y la dejó junto a la puerta lista para llevársela tras regresar de la cafetería. Salió a toda prisa y entonces fue a su trabajo de medio tiempo. Que durante las vacaciones era por las mañanas. Al llegar, la dueña, la señorita Martin, le recibió con una sonrisa alegre. - Tyler, vaya, no estoy acostumbrada a tenerte tan temprano por aquí - le dijo la amable y jovial mujer. Ashley Martin era una mujer de veinticinco años de edad que había nacido y crecido en la hermosa ciudad plateada. Llevaba literalmente toda su vida viviendo el Silver Woods Town. Y a sus veinticinco años había heredado la cafetería de sus padres, y se había dedicado a cuidar de ella y atenderla, ya que también era un lugar bastante frecuentado por todos. - Bueno… ya sabe lo que dicen señorita Martin. Al que madruga Dios lo ayuda. - Eso es cierto querido. Bueno… ya que estas aquí, ayúdame a limpiar las mesas. Pronto comenzaran a venir clientes. Quiero todo impecable cuando suceda. Como de costumbre, Tyler hizo su trabajo con normalidad, pero a eso del mediodía, mientras estaba en la cocina lavando la vajilla, sus sentidos agudizados le permitieron oír una conversación entre un hombre y su jefa, la que era realmente joven. Tenía aproximadamente la edad de Peter. - ¿Qué tal preciosa? – Dijo el hombre como si le tuviera mucha confianza. - ¿Puedo ayudarle? – Preguntó ella casi confundida. Tyler podía sentir su confusión en su aroma. - Parece que no sabes quién soy. - ¿Cómo podría? Es la primera vez que lo veo señor. ¿En qué puedo ayudarle? - Busco a alguien. Alguien que creo haber visto venir aquí. Un muchacho. - ¿Para qué lo busca? - Lo siento, es algo personal. - Entonces no puedo ayudarlo. Ni siquiera me ha dicho como se llama. - No sé su nombre. - ¿Cómo puede ser personal si no lo conoce? - Nunca dije que no lo conociera. - No conoce su nombre. Para mi es igual a no conocerlo – le replicó ella. - Mira cariño… no hagamos esto difícil – de pronto Tyler sintió una sed de sangre que le resultó tan familiar. Él sabía quién era. Era el Alfa. Estaba allí. - Señor, tendré que pedirle que se vaya ahora mismo o llamaré a la policía. - Entonces lo haremos difícil. - Eso depende de usted. - Entonces es cierto… - dijo el hombre y comenzó a reír. Pocos segundos después se marchó – no te preocupes, lo encontraré de todos modos. Al poco tiempo, Tyler sale de la cocina y la señorita Martin se le queda viendo, casi intrigada. El joven no dijo nada, ni ella tampoco, como si nada hubiera sucedido. Después de haberse cumplido la hora, Tyler tomó sus cosas y caminó hacia la puerta para marcharse. - Tyler… - llamó la señorita Martin – ten cuidado – su advertencia le puso los pelos de punta. Si alguien como la señorita Martin tenía que decirle esto, entonces estaba en graves problemas. - Claro señorita Martin. Lo tendré. Se marchó de la cafetería sin decir mucho más. Entonces comenzó a caminar casi lleno de pánico pensando que el Alfa podría estarlo siguiendo. Pero todo parecía normal. Al llegar a casa, Peter estaba allí hablando con los padres de Tyler. El muchacho abrió grandes ojos al verlo y este sonrió. - Oye hijo, ven aquí, acabamos de conocer a tu amigo Peter, es un muchacho genial. Dijo que te estaba enseñando defensa personal y esas cosas. Es algo bueno, los chicos ya no podrán acosarte en la escuela. - ¡Josh! – Regañó su esposa y él comenzó a reír – está muy bien que quieras aprender a defenderte, pero espero que no quieras usar este conocimiento para agredir a otros. - No se preocupe señora Reese, de eso ya me encargo yo. Soy profesor en su escuela, y además su tutor y consejero personal. No sé si les dijo, pero él quiere entrar al equipo de futbol americano y yo le estoy ayudando con eso. Soy asistente del entrenador. El hombre me tiene mucho aprecio ya que fui un gran jugador durante mis tiempos de preparatoria. - Con que de ahí venia toda esa confianza – dijo su madre. Después de un almuerzo que resultó sumamente incómodo para Tyler, este tomó su maleta y bajó. - Señor Reese, señora, me gustaría pedirles un favor. Quisiera que dejaran a Tyler quedarse en mi casa durante el verano. Es para ayudarlo a entrar al equipo. Requiere de mucho entrenamiento y cero distracciones. Mi casa es perfecta para eso porque está en el bosque. Así que si ustedes están de acuerdo… - Claro que sí – respondió su padre de inmediato y la madre de Tyler le miró casi regañándolo – tranquila cariño. Iremos a verlo todos los días. Esa será la condición. Así podremos ver su progreso y también cuidar de él. - Por mi está bien – dijo Peter. - Decidido entonces. Salieron de la casa y al subir al auto de Peter, Tyler le reclamó. - ¿Qué rayos estabas pensando? - Te dije que hallaría una solución para lo de tus padres y eso hice. Necesitaremos todo el verano para enseñarte a controlarte y será mejor que aprendas a dominarlo si quieres entrar al equipo y jugar. No te dejaré hacerlo si no tienes dominio. - ¿Me escuchabas? - Te protegía. - Eres un… - No me importa lo que pienses. Tenemos que apresurarnos. Esa noche pasó en calma, y entonces llegó la noche de la luna llena. Al principio Tyler estaba muy tranquilo, pero tan pronto como la luna llena apareció, comenzó a perder el control. - Recuerda Tyler, debes tener un equilibrio. Encuentra el equilibrio. Al principio mantuvo a raya la transformación pensando en sus padres, pero no era suficiente motivación para usar su miedo para controlar la transformación. Entonces perdió por completo el control. Sean acababa de llegar y Peter le dijo que se mantuviera en la puerta, listo para salir pitando de allí si las cosas no salían bien. Las cadenas lo contuvieron por al menos unas cinco horas. Pero luego logró soltarse de los grilletes y entonces comenzó el verdadero reto. Peter debía mantenerlo a raya, así que lo enfrentó pero el muchacho era demasiado fuerte. Mucho más de lo que Peter pudo haber previsto o imaginado. No iba a poder contenerlo mucho tiempo. Entonces pensó en el plan b. Por supuesto esto no sería nada fácil. De pronto Tyler le ensartó las garras en el estómago a Peter y lo lanzó contra la pared casi dejándolo inconsciente. - Tyler hermano… soy yo… - Sean intentó hacerlo entrar en razón, pero ya había perdido la razón. Solo un sentimiento muy fuerte podría hacerlo regresar. Peter se levantó y lo atrapó como pudo. Tyler rugió con fuerza intentando zafarse. - Sean, los sedantes, úsalos. Es demasiado fuerte, y no podré detenerlo sin matarlo. Usa los sedantes ahora. Lo retendré mientras vas por ellos.
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