El final del verano.

5000 Palabras
Sean corrió aterrorizado y desesperado hacia el estante, pero cuando quiso llegar a él, Tyler arrojo a Peter contra el muchacho. Ambos cayeron al suelo y Tyler se les lanzó encima. Peter se levantó y le propinó un golpe que lo mandó contra una pared. Esto solo afloró aún más la ira de Tyler. Entonces Peter corrió hacia él y lo atrapó de nuevo mientras que el muchacho forcejeaba fuertemente, convirtiéndose en un verdadero problema. Peter logró entender lo poderoso que era Tyler como hombre lobo y halló cierto consuelo en esto aunque estuviera a punto de matarlos a los dos. Tanto que terminó atravesando con sus garras un costado de Peter, haciendo que este gimiera de dolor fuertemente. - Date prisa Sean – le gritó con mucha dificultad mientras la sangre chorreaba de su costado – no podré sostenerlo mucho tiempo, y si no lo sedamos ahora, tendré que matarlo – entonces Sean consiguió reaccionar y comenzó a buscar desesperadamente. - Estoy en eso, estoy en eso. ¿Cuál debo usar? – Preguntó hecho un manojo de nervios y pánico. - El que sea – gritó el hombre – todos son tranquilizantes para bestias salvajes. Usa el doble de la dosis recomendada. Toma el dardo, llénalo y lánzalo hacia mí. Yo me hare cargo del resto. Como pudo, sujetó uno de los frascos y con la jeringuilla sustrajo el líquido espeso que se hallaba dentro de este. Sean hizo lo que se le pidió, y le lanzó el dardo a Peter. Entonces Tyler se soltó de su agarre y lo envió a volar al otro lado de la habitación. Se estrelló contra la pared pero no soltó la jeringuilla por ningún motivo. Su cuerpo por otro lado estaba muy maltratado por el forcejeo con Tyler, ya que el muchacho lo había mordido y apuñalado con sus garras en más de una ocasión y ahora se estaba desangrando. - Sean, tienes que correr. Corre y enciérranos – le gritó desesperado, tratando inútilmente de ponerse en pie para seguir encarando a la fuerza de Tyler, que le pareció cada vez más impresionante. - Pero… - CORRE – gritó Peter y el muchacho abrió grandes ojos y totalmente despavorido comenzó a correr hacia las escaleras. Pero Tyler era mucho más rápido. Lo iba a alcanzar y lo iba a matar. Entonces Peter, que inútilmente trataba de levantarse sin mucho éxito, decidió tomar una última medida para salvar a Sean, así que lanzó con todas sus fuerzas aquel dardo y se lo clavó en el cuello al muchacho, sedándolo casi al instante. Y cuando Tyler cayó al suelo inconsciente, ambos pudieron respirar. Peter se recostó a una pared y Sean a otra mientras veían como Tyler estaba inconsciente. Al cabo de unos segundos ambos comenzaron a reírse como unos lunáticos al entender que ambos estuvieron a punto de morir por culpa de un hombre lobo novicio. Al final de aquella noche tan vertiginosa y peligrosa, tanto Peter como Sean se quedaron totalmente dormidos llenos de cansancio. Por la mañana al despertar, vieron las noticias. Otro par de cuerpos había sido encontrado. Páris había llegado en la madrugada con la sangre de su padre. Y prepararon todo para el tatuaje. Peter era muy bueno haciendo los tatuajes. De hecho él había hecho el de su hermana cuando fue el turno de ambos de unirse a la manada. El tatuaje era como una graduación para ellos. Mientras le hacían el tatuaje, Tyler recordó al hombre que escuchó hablando con su jefa, y quiso decirles, pero aún no estaba seguro si debía hacerlo. Pensó que tal vez sus sentidos lo habían engañado. Luego de hacerse el tatuaje, los sueños pararon, así como los asesinatos. El Alfa había dejado de matar, quizá porque sentía que su beta había dejado de ser su beta. No sabían si aún tenían la conexión, pero algo era seguro. El Alfa no estaría tranquilo mucho tiempo. Así se pasó el verano, el Alfa había dejado de matar y Tyler siguió su entrenamiento para dominar su transformación y mantenerse cuerdo durante la luna llena. Entonces comenzó su primer día de clases en su segundo año de preparatoria. Aunque aún no podía mantenerse cuerdo durante la luna llena. Ya dominaba las emociones que le producían el cambio aun cuando no era luna llena. Él iba más que dispuesto a ya no ser el saco de boxeo de los populares, iba más que dispuesto a ser popular en la escuela. Ahora era diferente. Al entrar a la preparatoria Woods, todos lo miraban asombrados. Chicos y chicas por igual. Lucia muy diferente. Mientras guardaba sus cosas en su casillero, apareció Sean. - ¿Estás listo para un año escolar genial? – Le preguntó su travieso compañero de aventuras y él le sonrió feliz. - Por supuesto que si amigo – le dijo Tyler y en eso apareció él. - No se emocionen tanto niños… - dijo Peter y ambos lo miraron confundidos. - ¿Qué? ¿Era en serio eso de ser profesor aquí? – Cuestionó Sean. - Si, y también era muy en serio lo de ser tutor y consejero personal se Tyler… aun no te controlas durante la luna llena y eso te hace peligroso, así que tengo que cuidarte – les dijo mirando fijamente a Tyler y este asintió en silencio – además, debo advertirte, ahora, con la apariencia que tienes, sobraran chicas que quieran estar contigo, y debes tener mucho cuidado. Primero, nadie debe saber nuestro secreto y segundo, las hormonas y la excitación pueden provocar el cambio. Tendrás que aplicar todo lo que te he enseñado pero no será igual de fácil que con la ira y el miedo. - ¿Las hormonas y la excitación? – Confirmó Tyler y Peter lo miró rodando los ojos con fastidio. - Si idiota… eres un adolescente estúpido y también eres un hombre lobo. Esa es una mala combinación. Lo sé muy bien porque yo mismo fui así en algún momento. Los hombres lobo podemos olfatear ciertas cosas que los humanos no… en eso se incluyen los deseos sexuales y sobre todo cuando estamos en la adolescencia, estos deseos sexuales son muy fuertes. Lo suficientes como para desestabilizarnos y provocar el cambio, así que debes tener mucho cuidado de no excitarte demasiado, porque terminarás segregando hormonas que hagan que las chicas quieran estar contigo. Eso será un poco inevitable, pero si no te controlas, terminarás muy excitado tú, y eso podría hacerte cambiar. - No te preocupes – le dijo Tyler sonrojado y un poco nervioso debido a aquella incomoda conversación que estaban teniendo. Una conversación que sin lugar a dudas no le hacía mucha gracia – no hay una sola chica en este lugar en la que esté interesado por el momento. - Eso ya lo veremos – dijo Peter y se alejó. Al entrar al salón, Tyler tomó su respectivo asiento y poco después de unos minutos, apareció Sarah por la puerta. Él al verla se quedó mirándola, casi en trance. Ella era muy hermosa, y muy a pesar de lo que le había dicho a Peter, por supuesto que sentía un gran interés por una de las chicas más hermosas de la escuela, y además una a la que no le importó su apariencia en primer lugar. Sin darse cuenta que era él, Sarah se sentó a su lado. Tyler aun la miraba y entonces la saludó con una sonrisa y lleno de una confianza nunca antes mostrada por el muchacho. - Hola Sarah… - la chica se le quedo viendo algo confundida - ¿Me recuerdas? - Oh por Dios, Tyler ¿Eres tú? Wow… pero ¿Qué te…? - Si… soy yo – dijo riendo suavemente – dejé mis viejos anteojos y los cambie por lentes de contacto. Comencé a entrenar y planeo entrar al equipo de futbol este año – le respondió lleno de una confianza que sin lugar a dudas impresionó a la joven. - Vaya… es increíble. Cambiaste demasiado, estas más… - ¿Alto y fornido? – Pregunta divertido y ella asiente. Era cierto. Durante las vacaciones de verano, el hecho de haberse convertido en hombre lobo, aunado al hecho de estar entrenando a diario con Peter, había contribuido de manera notoria en un cambio físico impresionante en el que ahora se veía incluso más alto que antes, y también tenía un poco más de musculo. Que de hecho tenía músculos no muy grandes, pero si bien definidos – espero que esto no cambie la imagen que tienes de mí. Sigo siendo el mismo chico que conociste, solo que me hice algunas mejoras por mi propio bienestar físico y mental. - Eso se nota… - dijo ella casi hipnotizada. Luego se sacudió y lo miró a los ojos – no… ya en serio, me parece genial que quieras entrar al equipo y es genial que te hayas esforzado tanto, y aunque ahora eres… tengo que admitirlo estas muy guapo – el comienza a reírse agraciado por su comentario – pero… no es que antes no lo fueras. Creo que desde el principio eras muy lindo, pero nadie se fijaba en eso, solo se fijaban en tus anteojos y lo indefenso e inadaptado socialmente que te veías en ese entonces... sin embargo yo… yo vi más allá de todo eso y justo ahora, veo lo mismo que vi en aquel entonces, claro, ahora más… ¿Sexy? – Tyler no puede evitar reírse ante este comentario y la mira fijamente. - ¿Sabes? Hace unos meses no habría tenido el valor de hacer esto ¿Quieres salir conmigo hoy, después de clases? - Que lindo que justo ahora tengas el valor para hacerlo. Por supuesto que sí. Eso me encantaría – le dijo ella con una sonrisa y él hizo un gesto de conformidad. La clase de química transcurrió con normalidad. Sean estuvo sentado detrás de Tyler todo el tiempo, y de vez en cuando, Tyler y Sarah se miraban de reojo y se sonreían. El muchacho estaba más lleno de confianza que nunca y justo ese día eran las primeras pruebas para entrar al equipo de futbol americano. Con sus habilidades, él tenía una entrada segura al equipo. Peter no se oponía a ello, así que todo iba perfecto. Después del segundo periodo, fue con Sean al campo donde se estaban realizando las practicas. El entrenador al ver a Tyler se sorprendió fijándose especialmente en su cambio físico. Cambio del que Peter ya le había hablado. - Lo ve entrenador, le dije que el chico tenía buen físico para esto. - Bueno… el físico lo tiene de seguro. Es esbelto pero musculoso y parece rápido. Veamos si tiene las habilidades para ser una estrella. - Créame entrenador, las tiene – le dijo Peter y le dedicó una sonrisa a Tyler. - Muy bien, atención a todos. Hoy es el primer día de pruebas para entrar al equipo. Haré tres pruebas. Los que crean que tienen lo necesario para pertenecer a este equipo, tienen hasta pasado mañana para intentarlo, pero déjenme decirles una cosa. Tener lo necesario no es suficiente. No busco lo necesario, busco la excelencia, y ninguno de ustedes buenos para nada, parece ser capaz de brindarme excelencia, así que si no vienen dispuestos a hacerlo, mejor largo de mi campo… Donovan, ven aquí – muchos de ustedes ya conocerán a Donovan, pero para los que no, él es el capitán de este equipo. Si no son como él, no me sirven. - Entrenador… - dijo Tyler levantando la mano. - ¿Tienes algo que decir Tyler? - Aguarde entrenador ¿Dijo Tyler? ¿Eres Tyler Reese? – Cuestionó Donovan y el joven hombre lobo le sonrió con alevosía. - No soy como Donovan, ni quiero ser como él. Soy mejor – dijo el muchacho y entonces Peter sonrió divertido por aquel comentario. Casi orgulloso porque él mismo lo había entrenado para este momento y sabía perfectamente quien era Donovan. Pese a ser un hombre con ideales y principios y que trataba de enseñar a Tyler a usar sus poderes con sabiduría, no se oponía a darle una lección a un bravucón como Donovan, humillándolo totalmente delante de todos. Así que también incitó un poco a Tyler para que lo hiciera. Él esperaba que Tyler tuviera el valor para desafiarlo y ver que si lo había hecho le generó cierto placer que le hizo recordar esos días en la secundaria en los que siempre destacó por ser el mejor entre los mejores. - Hay que ver que tienes agallas para decir eso Reese – dijo Donovan. - Parece que ustedes dos tienen un problema – dijo el entrenador y Peter miró fijamente a Tyler, casi diciéndole “contrólate”. Porque pese a que apoyara la idea de humillarlo delante de todos, tenían que ser muy discretos, porque si Tyler se dejaba llevar, podría terminar siendo provocado por Donovan y eso podría ser muy malo para él, porque podría perder el control. - ¿Yo? ¿Con él? No entrenador, para nada. No podría tener un problema con alguien tan básico – dijo Tyler y todos en el campo comenzaron a pitar impresionados por la osadía del nuevo Tyler. Incluido Sean. - Entrenador ¿Sabe qué? Yo si tengo un problema con él – dijo Donovan lanzándole una mirada asesina a Tyler y este le sonrió cínicamente, porque era justo lo que esperaba lograr. - Entonces arréglenlo en el campo… Reese, tengo muy buenas referencias sobre ti de primera mano del mejor quarterback que he tenido en todos mis años como entrenador de esta escuela. Así que no me decepciones. - No lo haré entrenador – dijo Tyler con toda la confianza de su lado. - Bien, divídanse en dos equipos. Tyler, estarás con el uniforme blanco. Donovan, usaras el n***o. Quiero ver su desempeño así que no seas muy duro con él. - No le prometo nada entrenador – dijo Donovan. - Escúchame bien Tyler, si por algún motivo veo que te dejas llevar, te juro que te mato – le dijo Peter y él le sonrió divertido. - Tranquilo Pete[1], solo voy a lastimarlo, un poco… tal vez mucho – le dijo palmeando su hombro y Peter lo miró seriamente. - Lastímalo si quieres, pero… modera tu fuerza – le dijo Peter casi como una advertencia – si lo lastimas más de la cuenta, te lastimaré yo a ti. - Lo tengo. Moderar mi fuerza. Al otro lado, en las gradas, se encontraba la novia de Donovan, Dayane, y a su lado se hallaba Sarah, quien se había vuelto una amiga muy cercana para ella. Sarah se hallaba bastante confundida al ver a Tyler en el campo. Jamás imaginó que sería en serio lo de anotarse para el equipo. Aunque sí que debió hacerlo. Después de todo, parecía haber entrenado muchísimo. A simple vista, su cuerpo era uno de los más atléticos que había visto. - ¿Cuál es Donovan? – Preguntó Sarah. - El del número diez en su Jersey, y… ¿Ese es Tyler Reese? – Pregunta mirando a Sarah, sabiendo que están juntos en las mismas clases. Sarah asiente con un poco de vergüenza y apartando la mirada – vaya… ¿Desde cuándo está tan guapo? - Él siempre fue guapo… solo que nadie lo notaba. Ahora… - Ahora es un papucho – este comentario le provoco tanta risa a Sarah que Tyler la escuchó a leguas. El muchacho miró hacia las gradas, le dedicó una sonrisa a Sarah cuando esta le miró y le guiñó el ojo. Ella le sonrió sorprendida e hizo un ademan con su mano para saludarlo y desearle suerte. - Oh vaya… parece que el papucho ya te puso el ojo. Y tal vez sea mutuo – dijo Dayane y entonces Sarah se sonrojo. - Nada que ver, solo somos amigos. - ¡Ay! ¡Amigo el ratón del queso Sarah! Sus ojos muestran el típico deseo masculino de poseer sexualmente a una mujer. - Él no es así – replicó Sarah y entonces sonó el silbato. Todas las miradas en las gradas se concentraron en Tyler y en Donovan. Había una tensión palpable en el campo. El balón fue entregado y Tyler corrió. Lanzaron el balón hacia Tyler y antes que este pudiera atraparlo, Donovan apareció por un costado para taclearlo pero el muchacho fue más hábil. Saltó y se deslizó sobre la espalda de Donovan, quitándoselo de encima y corriendo para atrapar el balón. Una que vez que lo hizo, fue imparable. Intentaron detenerlo, pero era mucho más rápido y ágil que cualquiera en el campo. Y ni siquiera estaba usando toda su velocidad. Los esquivaba a todos como si pudiera ver lo que cada uno iba a hacer mucho antes que pudieran hacerlo. Así mismo se abrió camino por todo el campo hasta llegar a la línea de anotación. El silbato sonó de nuevo, el lado de Tyler perdió el balón y lo tenía Donovan, pero el muchacho no iba a permitir que le robaran la gloria. Tyler enseguida tacleo a Donovan haciéndolo volar por los aires y caer desparramado al suelo. Perdiendo el balón. Tyler recuperó el balón y tras sonar el silbato, hizo de las suyas nuevamente y lo llevó hasta la línea de anotación. Todos estaban maravillados con lo bueno que era. Sobre todo el entrenador y Sarah. - Lo ve entrenador. Le dije que era buen material – dijo Peter sonriendo con orgullo por la demostración de Tyler, que claramente había llamado la atención del entrenador. - Definitivamente lo es. Ese muchacho tiene el potencial para ser el capitán de este mediocre equipo y llevarlo a la gloria después de tantos años. Es como si te tuviéramos a ti de regreso. - No tiene idea de lo similar que es – dijo Peter orgulloso de sus palabras. - Alto todo el mundo. Reúnanse – llamó el entrenador – Tyler, eres bueno hijo, eres más que bueno, eres excelente, eres lo que quiero para este equipo y definitivamente vas a jugar. Nuestro primer partido será mañana y te quiero en el campo – cuando Peter lo escuchó se puso pálido. También Donovan, pero no por las mismas razones – tienes lo necesario para jugar como titular ¿Crees poder memorizar nuestras estrategias de juego hoy? - Por supuesto que sí entrenador – respondió el muchacho con aire victorioso. - Pero entrenador, apenas es su primer día – replicó Donovan. - Y es mejor que cualquiera de ustedes enclenques. - Entrenador, concuerdo con Donovan. No debería meterlo a jugar como titular tan pronto. - ¡Por favor Moon! Tú mismo lo dijiste, el chico es una maravilla y lo entrenaste todo el verano. Está más que listo. No hay más qué decir. Tyler Reese jugará mañana como corredor. Peter se puso extremadamente nervioso. Entonces se llevó a Tyler aparte para reprenderlo. - ¿Estás loco? ¿Acaso perdiste la cabeza? - ¿Qué? ¿Qué hice? - Serás… imbécil ¿Cómo que qué hiciste? Mañana hay luna llena idiota. El más mínimo estimulo te hará cambiar y te descubrirán. - No te preocupes... - No lo entiendes, no seas arrogante - interrumpió Peter - la adrenalina es suficiente estímulo para provocar el cambio, igual que la excitación. - Lo controlaré, como controlé lo demás. - No es tan sencillo Tyler. Mucho menos durante la luna llena. Si no fuera por eso, no me preocuparía, pero eres más sensible cuando la luna se halla en ese estado. Mañana cuando estés en el campo, cuando la adrenalina recorra todo tu cuerpo y termines siendo golpeado de improvisto por alguien, la ira comenzara a acumularse en tu pecho y entonces sería casi inevitable el cambio… podrías matar a alguien. - No lo haré. Lo prometo. Haré todo lo posible para mantenerme bajo control. - Si llego a ver indicios de que perderás el control, te voy a noquear, y luego te voy a matar. - Trato hecho viejo. Ahora si me disculpas. Tengo un asunto que atender. Tyler corrió hacia donde estaban Sarah y Dayane y Sarah le miró bastante sorprendida. - Hola… - dijo con una sonrisa de asombro. - Hola – respondió él con una sonrisa dulce y cautivadora. - Hola, soy Dayane, voy en segundo, como ustedes… - Se quién eres – le dijo Tyler – eres la novia de Donovan. Te vi con él la noche de la fiesta al inicio del verano. Aun así es una placer conocerte Dayane… escucha Sarah… el entrenador quiere que juegue mañana en el primer partido de la temporada como titular. - ¿Cómo no quererlo? – Inquiere ella – si eres increíble. - ¿En serio lo crees? – Cuestiona divertido. - ¿Todavía lo preguntas? Esquivaste un tacle imposible de esquivar. Esquivaste a todos los jugadores y te abriste paso tu solo. Eres realmente bueno. - Bueno… gracias, no esperaba ser halagado de esa forma – dijo aun con una sonrisa divertida – lo cierto es que debo quedarme otro par de horas después de clase para memorizar las estrategias antes del juego de mañana así que… - Te espero en mi casa. Podemos ir a algún lugar en la noche – dijo ella y tomó un papel escribiendo algo en él – ten, es mi dirección. Nos vemos a las siete ¿Te parece? - Por supuesto que sí – dijo él agraciado y luego se dio la vuelta con una sonrisa de victoria. - Vaya, vaya, vaya, parece que él no fue el único en ponerte el ojo. Tú también le pusiste el ojo – dijo Dayane en tono de picardía. - Desde antes del verano – le confesó Sarah – ustedes veían a un perdedor. Yo veía un chico dulce y muy lindo debajo de esos anteojos. Veía justo al chico que veo ahora. - Y resultó no serlo – dijo Dayane – te entiendo. A veces… no… casi siempre el ser popular genera muchos prejuicios, pero yo… no tengo esa clase de prejuicios. No me importa si eres un popular o no. Cada quien es bueno y destacado en algo. Ciertamente Tyler no era el más popular, pero si el más inteligente de la clase. Debo admitir que eso lo hacía muy interesante. - Vaya… jamás pensé que una chica como tú diría algo así. - Oye… soy popular, no prejuiciosa, mucho menos discriminante. Yo jamás le dije perdedor. - Cierto Dayane… nunca lo hiciste – dijo Sarah con una sonrisa – creo que por eso nos llevamos tan bien. - ¡Qué lindo! Después de finalizar el último periodo, Tyler se quedó para la práctica, y poder estar listo para jugar el primer partido de la temporada, y en general, su primer partido de futbol americano real. Luego de haber finalizado la práctica, fue corriendo a su casa a ducharse y cambiarse. Se puso una camiseta manga larga azul oscuro de cuello redondo, que le marcaba los músculos de los brazos y los pectorales, unos pantalones negros, zapatos deportivos blancos y una chaqueta de cuero negra que le había regalado Peter por su cumpleaños. Salió corriendo de casa a buscar a Sarah y al llegar a su casa la encontró esperándolo en la puerta. Lucia hermosa, con una blusa blanca y una chaqueta de blue jean. Pantalones negros y unas zapatillas muy sencillas. Su cabello lo llevaba suelto, y eso la hacía lucir más hermosa aun. - Vaya, dos minutos antes. Qué puntual – dijo ella cuando le vio. - Bueno, la puntualidad es una de mis mayores virtudes – respondió él. - ¡Seguro que sí! – Exclamó con una sonrisa que él imitó. - Te ves… muy hermosa – ella se sonrojo y se rio. - Gracias… tú te ves genial también. Me gusta tu nuevo estilo. - Me luce ¿No? - Pero claro que sí – ambos se ríen y entonces comienzan a caminar – entonces… ¿A dónde iremos? - Bueno… sé que aún no conoces bien la ciudad, así que iremos a uno de mis lugares favoritos, que por cierto es el lugar favorito de muchos en nuestra escuela. Pero hoy es especial, ya que sucede algo que solo unos pocos sabemos. - Suena bastante interesante – le dice ella con una sonrisa. - Por supuesto que lo es. Vamos, tenemos que darnos prisa. O no llegaremos a tiempo. Luego de caminar una media hora, hablando sobre cualquier cosa, riendo, y con una muy buena química formándose entre ellos, llegaron al lugar al que Tyler quería llevarla. Entraron y entonces ella se quedó viendo fascinada el interior de aquel lugar. - Tyler… pensé que no vendrías hoy. Ya que dijiste que estarías ocupado. - Hola señorita Martin, lo siento. Lamento haber faltado al trabajo, pero me nombraron titular para el juego de mañana. - ¿En serio? ¿Vas a jugar como titular de los Silver Wolf? - Así es señorita Martin – asintió Tyler con una sonrisa de felicidad – Sarah, bienvenida al café Luna de plata. Ella es la señorita Ashley Martin. Es la dueña del lugar y también mi jefa durante mis tardes libres. - Este lugar es increíblemente hermoso. - Créeme cariño, viniste el día indicado. Hoy es noche de películas… en las noches de películas, quitamos y guardamos las mesas de siempre y ponemos otras más pequeñas para que no interfieran con la vista. Nuestros muebles en u se pensaron precisamente para esto y son perfectos para disfrutar de una buena velada viendo una película interesante. Muy pocos conocen sobre esto. Solo los que son fans de las noches de película. - Ve a sentarte por allá. Es mi lugar favorito. Desde allí se puede percibir mucho mejor los sonidos y se ve con mayor claridad la imagen de la película. Te alcanzo enseguida. - Claro… - dice ella y le sonríe. - Vaya… ¿Quién es? Es linda ¿Es tu novia? - Sí que lo es, pero solo somos amigos señorita Martin. - Pero te gusta ¿No? - Si… bastante – respondió el muchacho sonriendo feliz. - Entonces déjame felicitarte, porque traerla a la noche de películas en el café Luna de plata, fue una idea estupenda para una primera cita. Tyler se ríe dice – gracias señorita Martin. - No hay nada que agradecer. Por cierto. Mañana iré a tu partido. - ¿Y el café? - Tranquilo, mi padre está aquí. Lo dejaré encargado. No me perdería tu primer juego por nada del mundo. Ahora, ten. Toma tus palomitas, tu refresco, y tus dulces y ve con tu chica. No la hagas esperar más – le dice y le guiña el ojo a lo que él se ríe. - Ya volví – dijo Tyler al acercarse a su mesa. - Que bueno, ya comenzaba a preocuparme de tener que quedarme sola toda la película. - No te dejaría sola. Menos con una película de terror. - Ah ¿Es de terror? – Inquiere ella y él asiente. - Bueno… debo admitir que eres muy bueno en esto. - ¿A qué te refieres? - A esto precisamente. Es una increíble primera cita. Si lo que querías era ganar puntos conmigo, entonces déjame decirte que hoy te sacaste la lotería. Porque te has ganado más de cincuenta – Tyler sonríe y se sienta junto a ella. - ¿De cuántos puntos estamos hablando? - No lo sé. Tal vez te lo diga al final de la noche. La película comenzó y Sarah se recostó inmediatamente a Tyler. Ambos parecían muy cómodos en esa posición. Ella estuvo abrazada a él casi toda la película. Pero poco después de la mitad de la película, Tyler comenzó a oír una voz susurrando su nombre. Comenzó a sentirse mareado y tuvo que tomar un hielo y ponérselo en la frente sin que Sarah lo notara para, solo para calmarse un poco. Él sabía bien lo que estaba sucediendo. La voz que susurraba, esa que solo él estaba escuchando, era la voz del Alfa. Así que tomó su teléfono y envió un mensaje predeterminado a Peter, Páris y Sean, uno de emergencia. Debían llamarlo en cuanto saliera del café, para poder tener una excusa razonable para irse pitando de allí. Tenía que alejarse lo más posible de Sarah esa noche. Algo malo estaba a punto de suceder. Entonces, al terminar la película, ambos se levantaron y fuera del café, se miraron mutuamente. Aunque Tyler estaba demasiado preocupado como para darse cuenta que ella esperaba un beso. - Esta noche fue… fue genial… - dijo ella y comenzó a sonar el teléfono de Tyler. Él contestó inmediatamente y puso cara de consternación. Cuando colgó, miró a Sarah y dijo. - Sarah, lo siento. Tengo que irme, surgió una emergencia como mi familia. Lo lamento. Nos veremos mañana. - Pero… Antes que ella pudiera decir cualquier cosa, Tyler se fue corriendo supuestamente en dirección a su casa. Pero realmente se dirigía al bosque. Al llegar, podía sentir la presencia del Alfa. Podía olfatear su sed de sangre y de la oscura penumbra, surgió la sombra de una criatura enorme, de aproximadamente dos metros. Cuya verdadera forma se hizo visible bajo la luz de la luna. Era un lobo humanoide. Una bestia enorme e imponente. - Hola Tyler – habló la criatura con voz gruesa y ronca. Entonces el muchacho sintió como sus sentidos se agudizaban y de pronto no podía controlarse. Su influencia iba a provocar el cambio – había esperado mucho para conocerte. Pero esos perros apestosos no me dejaban acercarme a ti. Definitivamente eres tan parecido…   [1] Se pronuncia Pitt.
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