Isobel.
El lunes en la mañana cuando Carol pasa a buscarme, siento un humor n***o en todo mi ser, como si una nube de tristeza y devastación hubiera cubierto el sol de la alegría. Carol nota el cambio y se abstiene de hacer ningún comentario. Ella siempre ha intuido que no soy del todo sincera en muchos aspectos de mi vida, pero gracias al cielo lo ha dejado pasar, como ahora. No preguntara.
Al llegar a la universidad ni siquiera me despido y voy directa al baño para verme en el espejo y asegurarme de que todo sigue en orden. Es entonces, cuando estoy sola en el lavabo de mujeres, que me permito pensar en Scott.
No regreso ayer y no he tenido noticias de él.
En mi corazón sé que está muerto, aunque no quiera reconocerlo. Alguien aprovecho que yo no estaba en la ciudad (o al menos eso creyeron) para atacar a mi sombra. Mi Scott. Reprimo un sollozo y me miro en el espejo.
—Encontrare tu cuerpo Scott y te liberare en el mar— prometo— también encontrare al que te hizo daño y te juro que pagara muy caro el meterse con mi sombra. El creer que podría salir indemne.
Retoco mi maquillaje y salgo con una nueva determinación, antes de que termine la semana abre vengado a mi Fantasma. Me encuentro con Sav y ella nota mi mal humor, pero no le doy tiempo a hacer preguntas.
Voy directa a un aparcamiento no muy lejos de la universidad. Donde tengo guardada mi motocicleta. Una belleza de color n***o sin cromo, solo un n***o mate diseñado para fundirse con la noche.
En ella y sin tiempo que perder me dirijo a Delirium donde cambio mi ropa, me quito las lentillas y me armo hasta los dientes. Desde este momento estoy de caza y el estúpido que hizo daño a Scott caerá.
Yo me encargare de que sea más temprano que tarde.
Salgo de mi oficina y busco a Bruner, encontrándolo en la pequeña oficina que se le ha asignado, justo al lado de la mía.
—Bruner.
Levanta la mirada de unos papeles que parece estar revisando. Si, usamos el anticuado papel, ¿Por qué? Una hoja de papel no puede ser hackeada.
— ¿Qué necesitas Isobel?
— ¿Cuándo fue la última vez que viste a Scott?
—Bueno, ayer antes de cerrar junto con el gerente.
— ¿Sabes a dónde fue? ¿Qué tenía planeado?
Scott siempre fue muy autónomo, por lo que saber en qué estaba metido nunca fue una prioridad.
—Tenía una reunión programada, me pidió que le llamara para recordarle— busca en su escritorio, hasta que encuentra una hoja con unas palabras escritas con la torpe letra de Scott— no sé de qué se trataba. Solo me dijo que le llamara y que le recordara de esta cita.
Frunzo el ceño mientras tomo la hoja. Scott tenía una condición en su cerebro que lo condenaba a recordar vívidamente todo, absolutamente todo. ¿Por qué necesitaría que le recordaran nada?
Central Park, frente al Museo 5: 00 pm.
Coronel Val, Irlandés Machista. Buena Cacería Itzel ;)
El muy idiota sabía que tal vez no regresaría y me dejo una pista que seguir. Coronel Val. Creo que he oído de él pero necesito más información. Es hora de cobrar un par de favores, me alejo de Bruner en dirección a mi oficina y reviso en mis archivos por información que pueda servirme. Porque la información es poder, es una lección que aprendí muchos años atrás, siendo todavía una niña.
Tengo que hablar con Tina, una drogadicta vagabunda que pasa desapercibida en cualquier lugar al que va. Tina es una muy buena fuente de información, ya que todos la ignoran y olvidan el hecho de que tiene oídos y puede escucharles. Salgo inmediatamente del club y me dirijo a su esquina habitual.
Como esperaba, la encuentro sentada en la sucia acera, su ropa quedándole grande, un rostro demacrado que alguna vez fue hermoso. Detengo mi moto a su lado y me bajo agachándome para estar a su altura.
—Hola Tina.
Me recompensa con una inestable sonrisa— Hola ¿Qué trae a la Reina de lo Oscuro a mi humilde esquina?
—Necesito información— le paso un sobre con dinero dentro.
Se pone en modalidad de negocios, inspeccionando la jugosa cantidad dentro del sobre. Más que suficiente por la información que va a proporcionarme.
—Quiero saber todo lo que has escuchado del Coronel Val.
Su rostro se muestra aterrorizado, pocas veces ella asume esa expresión. Pocas veces alguien es más letal que yo.
—Estamos hablando de un vampiro demasiado poderoso— se guarda el sobre— se rumorea en las calles que se acaba de mudar a Nueva York, siendo el tipo de más influencia en su anterior ciudad, Boston.
— ¿Sabes algo más?
—Es de la línea de los Kautar. Un irlandés, creo que escuche a alguna de las trabajadoras sexuales mencionar que era una oveja negra en la familia.
— ¿Oveja negra?- hago una mueca ante la mención de esa familia.
Un Kautar repudiado por su familia, esto se pone cada vez más extraño.
—Si, al parecer es el único de ese linaje que está involucrado en el área gris. Tiene muy poco contacto con su familia, pocos Kautar se aventuran a visitarlo.
— ¿Tienes una edad aproximada? ¿Nombre real?-necesito más información.
—Su edad ronda entre los doscientos y quinientos años, no estoy muy segura. En cuanto a su nombre, es desconocido del todo.
Sonrió, de todos modos no tenía muchas esperanzas de que Tina lo supiera.
—Una última pregunta. ¿Sabes porque mi sombra lo visitaría?
Tina no tendrá en sus manos la verdad, pero al menos podrá proporcionarme lo que se ha esparcido entre los trabajadores.
—Dicen que fue una visita social— hace una pausa— ¿Entonces es cierto? ¿Tú sombra a muerto?
No esperaba esa pregunta, pero debí hacerlo. Las noticias tienden a viajar rápido.
—Eso es lo que intento averiguar.
Regreso al club con la cabeza hecha un galimatías. Tina no me ha dado información muy útil, pero es un comienzo. Conozco a dos personas que pueden hablarme con lujo detalles todo sobre el Coronel Val, Esteban y Maximus Kautar. No quiero involucrar a Esteban de ninguna manera, porque incluso un par de preguntas generan curiosidad.
Pero podría necesitar el favor de Max más adelante.
Así que con esta decisión tomada me dirijo a mi oficina. No puedo hablar con Esteban hasta mañana en la mañana, y a pesar de que tengo ganas de hacer algo, estoy impotente. No puedo hacer ningún movimiento sin la información completa y aunque podría conseguir la dirección del Coronel Val, no puedo solo entrar y dispararle a la cabeza.
Hace un año que entre en el Sindicato, digamos que es como un consejo callejero donde los más poderosos se reúnen a tomar decisiones serias. Por ejemplo la inmunidad, necesitas que un m*****o del Sindicato te postule en una de sus reuniones para tener posibilidades de obtener una.
Fue una lucha conseguir la mía y eso me vinculo por al menos, medio año a otro m*****o del Sindicato. Ahora la inmunidad de Molly fue mucho más fácil, siendo yo m*****o del Sindicato.
Las razones para pedir una visa de inmunidad son; familia, negocios y mentes brillantes. La inmunidad de Molly fue por familia, siendo la novia de Scott fue concedida inmediatamente. La de Scott tampoco fue tan difícil, la mayoría de los miembros del Sindicato son vampiros y estos adoran a los humanos con una mente brillante, como la de Scott.
Pero las más difíciles de obtener son las que se solicitan por negocios, estas llevan largas horas de discusión he incluso un día o dos. Porque los cabecillas que consiguen su visa de inmunidad deben ser muy poderosos y posibles nuevos miembros del Sindicato.
Claro, no todos lo logran.
Lo que no sé, es si el Coronel Val habrá sido aceptado en el Sindicato, siendo tan poderoso es una posibilidad. Por lo tanto tendrá inmunidad, y no puedo matar a alguien inmune. Sin embargo, si este tipo mato a mi sombra puedo pedir compensación o incluso un castigo (estos castigos incluyen la muerte) y como Scott era una pieza de ajedrez que todos querían robar para sí, seguro que me apoyaran incondicionalmente.
O se pondrán de su lado y siendo yo solo un punto efímero en sus vidas, seré borrada del mapa, quizás en el mejor de los casos tendré que pagar yo la compensación. Es difícil decirlo con esta gente, por lo cual debo esperar. Aunque me mate.
Trato de distraerme con trabajo, haciendo cosas pendientes y el trabajo de Scott. Ahora tengo un grave problema que se suma a los muchos otros, sin Scott necesito pasar más tiempo en el Club, no solo un par de veces a la semana. Después de todo tendré que atender mis negocios de forma más personal.
A menos que encuentre a alguien tan confiable y eficiente como para ser mi sombra.
Cosa que dudo, pero es una necesidad, ya que de otra manera no voy a poder mantener el equilibrio entre mis dos vidas paralelas. Mierda, estoy hasta el cuello de problemas. El gerente toca a mi puerta he inmediatamente le dejo pasar.
— ¿Qué ocurre?
—Señora, han venido a verla- su voz serena trae noticias que no esperaba.
Entrecierro los ojos
— ¿Quién?
—El señor Max Kautar.
|****|
—Al fin me honra con su presencia— sus palabras gotean sarcasmo.
Sonrió divertida para mis adentros.
—No siempre estoy disponible— me encojo de hombros restándole importancia al asunto— ¿Qué te trae por mi club?
—Aparte de darte las gracias por ayudarme, a pesar de que dicha ayuda tuviera un precio—mira con amargura su marca— quería proponerte algo.
— ¿Ah sí?— me siento frente a el— ¿Y que podrías proponerme?
No tengo ni idea de que podría ser.
—Quiero que seas mi informante, sobre lo que ocurre en este mundo del que no soy parte.
— ¿Y a cambio?
—Además de una cuota mensual, acceso a mi ayuda e incluso información.
Arqueo una ceja.
—Es una propuesta muy seria- justo lo que esperaría de alguien como él.
—Y la información a la que puedes echar mano, muy valiosa.
—Ya lo sé. — Hago una pausa—Estás hablando de una alianza comercial, que te dará acceso a mí y a mi club. Una que bien hecha nos traerá infinitos beneficios a ambos, pero mal administrada y sin límites, ni reglas... bueno un desastre total.
— ¿Mucho en que pensar?- sus ojos como piedras preciosas, chispean con una emoción irreconocible para mí.
—Sí.
Es un trato tan jugoso, como peligroso. Como dije, yo tendría que estar a su disposición y la información que necesite tendría que dársela, sin embargo, el acceso a sus recursos... bueno, es igual de valioso y en estos momentos, cuando voy detrás de uno de sus familiares no me cae nada mal. Además a largo plazo, esto podría convertirse en algo más que una alianza tacita.
Podría llegar a confiar en el vampiro. Y como todos sabemos, la confianza absoluta es un lujo que pocas veces logras tener. Porque al confiar en alguien un gran peso se eleva de tus hombros.
—Acepto— lo miro seria, para que comprenda la gravedad y solemnidad de este trato.
Las comisuras de sus labios se curvan.
Y en ese momento comprendo que ya lo sabe.
Alza la copa de whisky escocés que una de las chicas trajo previamente a modo de brindis.
—Brindo por nuestro trato— su voz baja, se vuelve más sexy— y por conocernos mejor.
Lo imito con mi propia bebida.
—Brindo por nuestro trato—sonrió— y porque dejes de intentar entrometerte.
Su expresión es feroz, su sonrisa maliciosa. Sus ojos centellean diciendo: Desafío Aceptado
— ¿Estás segura de que no quieres conocerme mejor?— no me gusta a donde va esto— después de todo, has aceptado alquilarme el club. Podríamos hablar mucho durante ese tiempo.
Entonces recuerdo la fiesta ¡Maldita sea! ¡Debo dejar de olvidarla!
No tengo tiempo en mi agenda para una estúpida fiesta. Respiro hondo y trato de tranquilizarme antes de responder. Lastimosamente, mis empleados deben verme rondando por allí a falta de Scott, por lo que disfrazarme de hada ya no es mi mejor baza. Pero tampoco puedo dejar que Esteban o Astrax me vean congeniando con su hermano, ni al revés, simplemente no puedo dejar que ajusten las piezas.
Demonios, a veces yo solita me pongo la soga al cuello.
—Mira la verdad no sé si...
—Vamos—me interrumpe— va a estar oscuro, todo el mundo disfrazado y la mayoría de los asistentes no han oído nunca tu nombre. Por lo que los rumores sobre nuestra alianza tardaran un tiempo más en aparecer. Toda mi familia va a estar. Incluso las ovejas descarriadas.
— ¿Enserio?—interesante.
Esta podría ser la oportunidad que necesito.
—Sí, algunos familiares se han trasladado temporalmente a Nueva York por esta fiesta, para ellos podría ser la redención hace una mueca de desprecio al pronunciar la palabra “redención”.
—No creo en la redención—quien hizo algo malo, tendrá que pagarlo más tarde— de todas formas, no es seguro que venga. Tengo otros clubes que vigilar y una vida personal.
Él no tiene por qué saber que los otros clubes, en realidad tienen dueños mayoritarios que se encargan de ellos (Yo solo veo las ganancias) y que estaré libre esa noche para la fiesta. Sin embargo, una audiencia privada con el Coronel Val no me caería mal. Va a responder cuando el gerente Henry aparece como por arte de magia. Henry Héller es un empleado muy valioso, el mejor gerente con el que me he topado. No necesita que lo dirijan y sabe tomar decisiones bajo presión. Casi no necesita supervisión y lleva a Delirium con mano de hierro, los otros empleados le temen. No por su físico, el tipo aunque simpático no tiene una apariencia intimidante, pero es sumamente estricto y tiene un ojo de agila que lo ve todo, tiene el poder de despedir a cualquiera que parezca sospechoso o cometa una infracción. Por lo cual todos se esfuerzan tanto.
No suele interrumpir mis reuniones a menos de que sea algo importante, realmente importante.
— ¿Qué ocurre Henry?
—Sera mejor que me acompañe y lo vea usted misma—parece nervioso, casi histérico.
En otro momento, ver al hombre así me resultaría gracioso, pero hoy algo me dice que no es momento de reírse.
—Disfruta, la casa invita—le digo a Max antes de desaparecer junto a Henry.
Lo sigo fuera de la zona VIP directo a las entrañas del club, nos detenemos frente a la oficina de Bruner, se escuchan unos ruiditos ajenos a este ambiente y que me dan una idea de lo que me espera. Aunque no pueda creerlo.
Entro y mis temores se confirman. Lo que me hace preguntarme ¿Qué diablos ocurre? Y ¿De dónde demonios salió?