Un adorable bebé en su moisés duerme plácidamente sobre el escritorio de mi contable.
— ¿Qué es esto?— señalo al niño.
—Un bebé— Bruner observa atentamente mi reacción.
—Eso ya lo sé idiota. Me refiero a que ¿De dónde salió?- no es lo que esperaba cuando Henry interrumpió mi reunión con Max.
—Se lo dejaron a Frank en la puerta delantera.
Alzo las cejas.
— ¿Se lo dejaron? ¿Así nada más? ¿Quién fue?
Esta situación no tiene ni pies ni cabeza.
—Nadie vio nada— interviene el nervioso Henry—Frank dice que se despisto un segundo cuando llego el señor Kautar, al voltearse el niño ya estaba allí.
—Todo este tiempo, estuvieron lidiando aquí con el bebé y ¿no me habían avisado?
—Isobel, no queríamos molestarte en tu reunión. Henry te aviso en el momento en que fue oportuno― media Bruner.
Lo dejo pasar porque tienen razón. Solo sigo conmocionada.
—Bien, en fin. Los que estaban en la fila ¿Tampoco vieron nada?- más allá del hecho de que un bebé es algo que no esperaría que fuera dejado en la puerta de un club nocturno, el que nadie haya visto al responsable da que pensar.
—No, ellos dicen que en un visto y no visto el bebé apareció de la nada.
Rayos lo que faltaba: un bebé.
—Señora en el moisés venia esta carta dirigida a usted—Henry me pasa un sobre con mi nombre garabateado en él.
Lo cojo y abro con mucho cuidado antes de proceder a leerlo.
Itzel, no trates de buscar el origen del bebé, porque no tiene ninguno. Tú eres su única familia, tiene cinco meses, y ahora tú eres su madre. No hay nadie que lo reclame ni lo cuide, nadie mejor que tú en cuyo caso, sé que te resistirás porque eso podría ponerlo en peligro. Pero míralo ya lo está ¿Y quién mejor que la Reina de lo Oscuro para protegerlo? No indagues demasiado y acéptalo. Recuerda
No olviden a su hijo sacar de su prisión
Al leer la última frase el dolor de cabeza que me había estado asechando regresa sin piedad alguna. Dejo la carta sobre la mesa y me masajeo las sienes hasta que el dolor remite lo suficiente para poder concentrarme. Miro al bebé en el moisés, es pequeño pero hermoso y ya tiene una cabellera más abundante de lo que pensaba que un bebé de su edad tendría. Entonces abre los ojos y me congelo. Esos inocentes ojos que me devuelven la mirada son exactos a los que veo día a día en el espejo. Tomo la carta nuevamente y la leo por segunda vez.
"No trates de buscar el origen del bebé, porque no tiene ninguno. Tu eres su única familia"
Miro de nuevo a la pequeña cosita en el moisés ¿Es posible que sea familiar del niño? El problema es que sea o no mi familia, esos ojos lo marcan y ponen en peligro su vida.
—Si quieres yo puedo cuidarlo mientras encontramos a su familia—propone Bruner— mi esposa estaría feliz de recibirlo.
—No— me acerco con cuidado y acaricio su mejilla, me sonríe, gorgotea y aprieta mi dedo— lee la carta—se las paso—yo me hare cargo de él.
Ambos la leen y quedan ojiplaticos mirando del niño hacia mí. Prudentemente ninguno intenta rebatir mi decisión.
— ¿Cuál es su nombre?—pregunto sin quitarle la vista.
—En su esclava dice Asher.
Tomo la otra manita, en su muñeca puedo apreciar una esclava de plata, con el nombre Asher grabado limpia y hermosamente. Me giro para mirar a ambos.
—Busca la información de los Hermanos Crackers. Necesitare todos los documentos de Ash falsificados y cargados en las bases de datos gubernamentales lo más pronto posible.
Ni siquiera soy consciente de haber usado el diminutivo, simplemente se siente correcto en mi lengua.
— ¿Y tú vas a ser que, del niño?- inquiere Bruner suspicaz, no parece exactamente feliz con la situación, pero deberá aceptarlo.
—El familiar más cercano y que evite que me pongan peros por nada.
Es un fastidio tener que lidiar con las autoridades, eso seguro. Prefiero tenerlo todo en regla para evitarme molestias.
—Tendría que decir que es su madre, señora—dice Henry.
—Entonces seré su madre. Debe ser un trabajo limpio y fácil. Bruner no te expongas— le advierto— cuando uno comienza a exponer a su contable, surgen problemas.
Eso es de manual básico.
— ¿Y quién hará estas cosas? era trabajo de Scott conseguir información, ser amigo de todos y encargar cosas que luego no puedan ser conectadas a ti- nuevamente parece molesto, pero solo es una forma de afrontar la pérdida de un amigo. Sé que Bruner no se rendirá hasta conocer la verdad y haber acabado con el carbón culpable de la desaparición de Scott.
Y yo tampoco, esa es la única razón por la que Bruner no toma esto en sus propias manos, confía en que yo haré todo lo posible para descubrir la verdad.
—Lo sé— digo— necesitamos un reemplazo pero...
—Nadie podría rellenar sus zapatos.
Una verdad innegable.
—Además la confianza es un lujo— Henry examina atentamente la carta—señora, yo no conocía tan bien a Scott como ustedes pero ¿Esta no es su letra?
Bruner se la arranca de las manos inmediatamente y la examina con la precisión clínica de la que sé es capaz.
—Es cierto.
Lo cual es un shock para mí. Miro de nuevo a Ash, tan pequeño y lindo, también un encargo de Scott.
— ¿Crees que siga vivo?- una pequeña chispa de esperanza brilla en sus ojos, aunque de trata de ocultarla. No quiere tener esperanza.
Yo tampoco quiero hacerme ilusiones al respecto.
—Ya no lo sé, pero tengo que averiguarlo, consigue a un hombre o mujer de confianza, hacker de primera y que conozca la discreción y el resguardo de secretos al dedillo.
—Creo que conozco a la persona indicada.
—Bien, has que tome parte de las tareas diarias de Scott. No puedo garantizar que sea permanente.
—Por supuesto.
Los miro a ambos.
—Henry despacha al principito, dile cualquier cosa, después me avisas. Saldré por la puerta de atrás con Ash, me llevare el Toyota modificado. Y comiencen los preparativos para Halloween.
Con esas órdenes los dejo trabajar. Tomo al bebé en mis brazos y me aseguro de que nadie nos vea al salir. Pongo el moisés en el asiento del copiloto, apretando el cinturón de seguridad alrededor del moisés y me alejo del club. En el recorrido hasta mi apartamento, no puedo dejar de preguntarme ¿qué demonios está sucediendo?, ¿a qué juego estaba o está jugando Scott?
Dame una señal querido amigo, ¿Estás vivo o muero? No recibo una respuesta, pero mi interior sigue diciendo que está muerto. Creo que se cómo lidiar con Halloween y reunirme con el Coronel Val, pero tendré que preguntarle a Max por la identidad de ese maldito coronel.
Luego tendremos una audiencia privada.
Hasta donde sé, él fue el último que vio a Scott con vida, podría incluso saber del origen de Ash, entonces miro al bebé que tiene mis ojos. No existen muchos humanos con ese color tan particular, por lo que hay altas probabilidades de que sea familiar mío o tal vez... sea algo más. Sí, eso también podría explicar sus ojos.
Llego a mi edificio y subo con Ash a mi apartamento, en el momento en que la puerta está cerrada se me escapa un suspiro de alivio. Observo a Ash que se ha quedado dormido en el camino y sin ganas de molestarlo coloco el moisés sobre la cama, me cambio, apago todas las luces excepto la luz del baño y dejo la puerta entreabierta para que la habitación no quede por completo oscura.
Terminada la revisión de seguridad de rigor y todos los demás rituales de antes de dormir, me acuesto junto al moisés, quedando rendida en cuestión de segundos.
Al despertarme, lo hago por Ash, a duras penas logro calmar su llanto. Parece que necesito conseguir todas esas cosas que un bebé requiere y pronto. Pero no quiero exponerlo hasta que pueda comenzar a ponerle gotas en los ojos. Es un truco que mi madre usaba conmigo cuando yo era una bebé, los bebés no pueden usar lentes de contacto, pero estas gotas cambiaran el color de sus ojos. Lástima que el pediatra tiene que hacerle unos estudios y recetarle la formula correcta.
Tocan la puerta e inmediatamente miro a Ash, está despierto desde temprano y estoy segura de que pronto tendrá hambre.
Voy hacia la puerta y veo por la mirilla quien molesta. Es Carol, molestas mucho prima, pienso irritada, pero si alguien puede ayudarme con Ash es ella. Decido dar un salto de fe y abrir la puerta, por supuesto ella entra fulminándome con la mirada, no solo enojada sino indignada. Su gran cabellera rubia rojiza cae hasta la mitad de su espalda con rizos incontrolables y su piel un poco más oscura que la mía está teñida de rojo gracias a toda la ira que la recorre,
— ¿Qué carajos te pasa Isobel? ¿Porque te fuiste así ayer? Ni siquiera me avisaste.
En mi mente, no veía razón alguna para que debiera de informarle de mis movimientos.
—Solo ven—le digo sin tiempo para juegos— y corta el rollo, no tengo tiempo para sermones.
Me dirijo a la habitación y como buena prima Carol me sigue echando chispa por sus preciosos ojos acaramelados. Los cuales quedan fijos en Ash en el mismo instante en que entramos a mi habitación. Yo lo tomo en mis brazos y beso su cabecita.
—Carol te presento a Asher, mejor conocido como Ash.
— ¿Quién es?—se acerca lentamente a nosotros estupefacta.
—No estoy segura, dentro del marco legal ahora es mi hijo— le informo— pero desconozco su origen, lo dejaron en mi puerta con una nota dirigida expresamente a mí.
—Quiero ver la nota- exige.
Joder nunca había sido tan entrometida.
—No esta puerta. Escucha no le digas a nadie sobre Ash y ¿Podrías cuidarlo por mí? Tengo que ir a comprarle algunas cosas. Solo serán unos minutos a lo sumo.
—Claro que si—sonríe cuando se lo pasó— es una ternurita y tiene tus ojos.
De eso no puedo estar totalmente segura, aunque el escalofriante parecido me atormenta.
—Carol— la miro seria— no le abras la puerta a nadie y si llaman al teléfono no contestes. ¿Entendido?
—Sí- pero no me está prestando atención, parece extasiada con el bebé.
Los dejo solos con el corazón en la garganta. Él porque me importa tanto un crio que acabo de ver por primera vez anoche es un misterio para mí, pero no soy un monstruo y hay algunos límites que no estoy dispuesta a cruzar. Trato de hacer las compras lo más rápido que puedo, compro todo lo que podría necesitar un bebé de forma inmediata: ropa, pañales, biberón, una bañera, colonia, shampoo, talco, vigila bebés y algunos juguetes.
También fórmula para bebés, no queremos que se muera de hambre. Además tengo que reservar una cita con el pediatra, tendré que contactar a la clínica inexistente. Ellos atiendes a personas ricas que no desean que su privacidad se vea comprometida.
Es muy exclusiva y pocos saben de su existencia ¿Cómo la conozco? Mis padres se movían en un ambiente de alto nivel y soy millonaria. El dinero fruto de mis negocios es abundante, pero cae a cuenta gotas en mi cuenta bancaria para disimular, todo ese dinero pasa primero por todo un proceso de despiste así nadie puede seguirlo hasta mí. Regreso al apartamento satisfecha con mis compras y una cosa menos en mi lista de tareas, al entrar me encuentro con Carol sentada en el sofá, Ash en sus brazos y llorando.
—Gracias a Dios, Isobel. Este niño tiene hambre y tienes que cambiarle el pañal- parece absolutamente desesperada.
Dejo todas las cosas tiradas a su lado en el sofá y cojo a Ash.
—Tráeme la bañera, el shampoo y la toalla al baño—ordeno.
En minutos sumerjo a Ash en agua tibia, lo baño con mino luego lo seco, le pongo talco, el pañal, algo de colonia y un pijama que reza: "El Protegido de la Reina", me pareció muy apropiado. Se lo doy a Carol mientras le preparo un biberón el cual bebe con avidez, lo hago eructar y lo acuesto en el moisés para que duerma, se queda rendido poco después.
Juntas Carol y yo acomodamos todas las cosas que compre. Al terminar nos recostamos en el sofá, cansadas.
—No sabía que fueras tan buena con los niños.
Ya, ni yo tampoco.
—Hay muchas cosas que no sabes de mí- una larga lista.
—Ya lo veo.
Nos quedamos calladas un rato, hasta que el teléfono suena y contesto poniéndolo en alta voz, indicándole a Carol que se calle.
— ¿Está hecho?—pregunto inmediatamente.
—Sí, los papeles y todo lo demás está listo. Oficialmente eres la madre de Asher Crawford — responde Bruner.
—Bien, dime que la nueva persona ya ha comenzado a trabajar- ser una ayuda inestimable.
—Sí, se llama Lilian y es mi sobrina, su expediente está en tu escritorio, junto con los papeles de Asher.
—Perfecto. Dile a Lilian que haga una cita con el pediatra de la clínica inexistente, no quiero a nadie indagando en esto. Encárgate también de los que vieron a Asher anoche, los rumores pueden ser muy odiosos.
—Ya está hecho, Frank y Henry los amenazaron. Ninguno hablara.
— ¡Oh demonios! ¿Qué haría yo sin ustedes?
—No podría decirlo.
Chasqueo los dedos.
—Haz que tu sobrina me llame cuando tenga los datos de la cita y que sea lo más pronto posible.
Asher necesita urgentemente las gotas.
—Isobel, el Novato llamó a tu oficina esta mañana, quiere una reunión contigo. Al parecer quiere información.
Sonrió, siempre tan impaciente.
—Claro, lo veré tan pronto como sea posible, yo también quiero información. ¿Cómo van los preparativos para Halloween?
—Todo viento en popa, Henry está haciendo un gran trabajo, como siempre.
Cuelgo, me giro hacia Carol, quien me mira boquiabierta.
—Siempre supe que tenías algo entre manos. Pero... ¿Qué fue eso prima?
—Mi trabajo.