16 La Deuda

1956 Palabras
Isobel. El Miércoles Ash me despierta muy temprano, lo cual agradezco al pequeñín. Puesto que tenemos la cita con el pediatra a las siete, anoche antes de marcharme del club Lilian me ha dado los detalles y la perspectiva de poder sacar a Ash del apartamento sin preocuparme por sus ojos es más que tentadora. ¿Y si quiero convertirme en un asunto personal? La mirada que acompaño a esa frase todavía me hace estremecerme, pero lo aparto a un rincón lejano de mi mente. Es agradable que me encuentre atractiva pero llevar lo nuestro un paso más allá sería un completo error. Volviendo a Asher, también podría resolver de una buena vez el misterio que entrañan sus ojos. Mientras pienso en ello más me convenzo de la realidad genética de Ash, aunque no puedo negar que albergo un puntito de esperanza, de estar equivocada. Tener listo a Asher para salir es una locura pero logramos llegar al edificio donde está situada la clínica, con buen tiempo a pesar de todos los taxistas locos zigzagueando por las calles. La recepción es discreta pero elegante donde los colores grises dominan la estancia, aunque pueden encontrarse unos inesperados toques de color; en cuadros exquisitos, cojines y otros tipos de detalles. ―Buenos días ¿En qué puedo ayudarle?―ofrece la recepcionista sin apenas mirarme. ― Tengo cita con el Dr. Santana―digo con impaciencia, la mujer debe ser nueva, su antecesora Ellen era de lo más amable y podía reconocerme con tan solo escuchar mi voz. Ella sabía muy bien con qué clase de clientela estaba tratando. ―Su nombre por favor―levanta la vista, despreciando con la mirada mi atuendo, jeans gastados, botines, una camiseta y una chaqueta de cuero azul. Obviamente no cree que pueda pagar los servicios de la clínica para la que trabaja, olvidando que solo cierto tipo de persona sabe la ubicación de este lugar. ―Isobel Crawford―respondo con aspereza, y mientras la sorpresa transforma su rostro agrego― y créame cuando le digo que le hare saber a su jefe el mal trato que tiene, con una clienta tan antigua de este lugar. Rápidamente se espabila y comienza a explicarme con toda la amabilidad del mundo que el Dr. Santana debe estar listo para recibirme. Subo a la tercera planta disgustada con la arrogancia infundada que demuestra esa recepcionista, llegar al consultorio del doctor que me atendió hasta que cumplí los catorce se me antoja extraño. Hace mucho que no recorría los pacillos del área pediátrica, que tiene como es natural mucha menos elegancia, sino un espacio pensado para entrañar una sorpresa en cada esquina. ― ¡Isobel, cuanto tiempo!―Exclama Santana, que no veo desde hace más de tres años. Un hombre de media edad con buen físico y porte, anteojos de montura metálica y un  Rolex que demuestra el increíblemente buen sueldo que gana en la clínica, una antigüedad como esa vale una fortuna. ―Lo mismo digo doctor. Y este es Asher―el niño le lanza una sonrisa junto con algunos gorgoteos alegres. ―Dedo decir que cuando he visto mi lista de pacientes para hoy me he sorprendido. Nunca pensé que te convertirías en madre tan joven―Santana me conduce a las sillas frente a su escritorio. He tenido que usar los papales que me han sido proporcionados por los Hermanos Crackers, y así no tener ningún problema por el origen desconocido de Ash. ―Yo tampoco, Ash fue toda una sorpresa―No tiene idea― ¿Quién es la nueva recepcionista? Necesita aprender su lugar. ― Hablas de Vanessa, es la hija del señor Johnson―el señor Johnson, es el propietario de la clínica inexistente, un hombre muy importante― Ya se le ha advertido en más de  una ocasión que debe dejar su comportamiento tan altivo. Pero veo que no hace caso. ― ¿Que paso con Ellen?―pregunto con curiosidad. ―Se jubiló, y se casó con el señor Johnson. ―Bien por ella― bajo la capucha con orejas de oso, que tiene la chaqueta que le he puesto a Ash para que Santana pueda ver mejor su rostro. ―Desde ya puedo ver cual fue una de las razones por las que has venido. ¿Me equivoco? ― En lo absoluto, necesito comprobar el porcentaje vampírico que tiene Ash en sangre. Además, de las gotas para los ojos. ―Bien déjame hacerle un examen inicial antes de tomarle muestras de sangre. Te aseguro que para la tarde tendremos los resultados del PVS (Porcentaje Vampírico en Sangre), junto con la formula correcta para los ojos. Toma a Ash de mis brazos y le hace el examen ocular necesario, luego se va para examinar personalmente los resultados mientras una enfermera pesa a Ash, toma sus  medidas y muestras de sangre. El expediente médico de Ash me será entregado a mí únicamente, de modo que no quedara ninguna copia en la clínica, y cualquier material  biológico será incinerado una vez cumplido su propósito. Por lo que la privacidad será totalmente reservada. Calmo a Ash, a quien no parecen agradarle mucho los exámenes. Quince minutos después aparece Santana con un paquete de gotas para los ojos, el cual miro extrañada, ya que la fórmula para dichas gotas es diferente para cada individuo. Pocas veces existen dos personas que necesiten el mismo tipo de formula. ― Mira lo que encontré― señala el paquete de frasquitos―Resulta que Asher, necesita  el mismo tipo de fórmula que tu XJT-0034 y dado que esa ya estaba en el sistema, solo  tuve que presionar un botón para que la maquina la fabricara. Me entrega los frascos. ―Ya sabes cómo usarlas, aplícalas dos veces al día para evitar un desvanecimiento apresurado del color. Pero cada tres días retírasela por veinticuatro horas, no queremos ocasionar un exceso de químicos que pueda ocasionarle más adelante problemas con la visión. ― ¿Y los resultados del PVS? Eso son los más importantes, para poder proteger al niño de forma eficaz necesito saber lo que esconde su ADN. ―Déjame tu extensión telefónica y te paso un mensaje en cuanto los resultados estén listos. ―Gracias Dr. Santana― entonces me rio― no pensé que pisaría su consultorio de nuevo ―Yo me alegro de verte, estas muy diferente de la pre-adolecente obstinada que   recuerdo- su sonrisa acentúa las arrugas en las esquinas de sus ojos. ―Y usted tiene muchas más canas de las que recuerdo-contraataco. Nos despedimos entre carcajadas. Después de ese reencuentro decido saltarme hoy las clases, tengo mis bases cubiertas y faltar uno que otro día, en este punto, no hace la diferencia. Voy con Ash al apartamento, pensando en el poco tiempo que he podido pasar con el crio. Es un niño de lo más dulce y da poca lata, en su mayoría cuando tiene hambre. Voy hacia mí... nuestra habitación y traigo su moisés poniéndolo sobre el sofá, meto a Ash en el y enciendo el proyector holográfico dejándolo en alguna transmisión para niños al azar, le pongo algunos juguetes a su alcance y me dirijo a la cocina, agradeciendo el concepto abierto del lugar, que me permite echarle un ojo al bebé. Preparo el biberón de Asher, no quiero otra demostración de sus increíbles pulmones.  En el proceso preparo mi agua rosa especial, estoy necesitando una recarga. Esta agua rosa consta de al menos cuatro gotas de sangre diluidas en agua, el número de gotas depende de la fuerza del dhampir. Como siempre la energía recorre mis venas antes de ser absorbida por mi cuerpo, y por un solo segundo siento que puedo saltar el Hudson. Pasado mi momento de locura regreso al mundo real, uno donde Ash mira fijamente mi vaso, e incluso puedo ver que lo observa con más codicia que a su biberón. Supongo que la pregunta ya no es si, más bien cuanto tiene de vampiro. ―Ah no, nada de agua rosa para ti, hasta que el doctor Santana lo autorice―deja de mirarme como enfurruñado, lo cual me hace sonreír. No parece que tuviera cinco meses y contando. Me siento con el niño disgustado, quien se toma su biberón a regañadientes. Llamo a Carol para que lo cuide un rato mientras mantengo una pequeña charla con su novio, por supuesto omito ese detalle al pedirle ayuda. Levanto el teléfono y realizo una segunda llamada. ― ¿Hola? ―Esteban necesito verte. ― ¿Porque?― suena receloso y con justa razón. ―Es hora de pagar tu deuda.                                                                         |*****| Me encuentro con el vampiro en una zona más o menos tranquila de Central Park. Sentados en una banca con vista a los patos nadando y discutiendo por pedazos de pan que una joven pareja de enamorados les lanzan. ―No pensé que fueras a cobrar tu favor tan pronto― detrás de sus palabras se encuentra una pregunta que decido ignorar. ―Yo tampoco. Observo de reojo su perfil, buscando similitudes con el soldado aristócrata de su hermano, tal vez la línea de la mandíbula o la sólida estructura ósea que ambos poseen. En cualquier caso, no parecen ser hermanos a simple vista. Pero las semejanzas existen. ― ¿Qué necesitas de mí, Isobel?- parece justificadamente receloso. ―Información sobre uno de tus familiares. La tensión entre ambos podría cortarse con un cuchillo. ―Dime el nombre― pide a regañadientes. ―Lo desconozco. Sé que es una paria entre los tuyos, su residencia fue en Boston hasta hace unas semanas. Tendría que haber permanecido aquí ese tiempo como mínimo, para que Tina haya podido conseguir información sobre él. ―Y―continuo― posible origen irlandés. Se hace el silencio por un largo tiempo, en el cual espero que Esteban ordene sus pensamientos y decida que quiere contarme. No importa que, al final me dirá todo lo que sepa de este vampiro en particular. De una forma u otra. ― ¿Sabes cuánto traiciona esta pregunta en especial? ―Soy consciente de ello. Pero algunas lealtades están por encima de todo, pienso con el corazón en un puño. ―Tal vez debí hacerte caso y retirar mi ofrecimiento. ―Tal vez― pero ya es demasiado tarde. ―La persona que buscas se llama Williston, no es un irlandés de nacimiento, pero ha pasado gran parte de su niñez en esa tierra por lo que la considera su hogar. Enmudece. Espero silenciosamente a que continúe, a pesar de mis ganas de acelerar el proceso. Cuando se trata con inmortales uno termina aprendiendo la virtud de la paciencia, aunque tengas ganas de golpearlos para que hablen. ―Es el mayor de mis hermanos― sus palabras me paralizan― y no lo he visto en mucho tiempo. Su silencio es definitivo esta vez, diciéndome sin palabras que no revelara nada más. ― ¿Cuántos años tiene?― mi tono de voz cambia, provocando que me mire a los ojos. La respuesta es lanzada al aire de inmediato. ―586. Lo que significa, que solo existen unas décadas de diferencia entre Max y Williston, lo cual lleva a la pregunta ¿Por qué el Coronel Val no es el próximo en la línea para obtener el mandato de su r**a? Eso es un misterio que debe ser resuelto lo antes posible. Alejo la mirada de Esteban y sonrío, una sonrisa depredadora que denota lo lista que estoy para la caza por venir. Porque mi presa acaba de volverse mucho más interesante. Ese  vampiro no es un m*****o marginado y distante de la familia más poderosa del mundo. Oh no, él es el legítimo heredero de todo su maldito imperio.      
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR