Mi primera vez en la playa nudista

1236 Palabras
La tarde comenzaba, cuando me propuse coger mis cosas e ir, por primera vez, a una playa nudista. Intenté convencer a mis amigas para que me acompañasen, pero, desgraciadamente, ninguna se ofreció. Cuando llegué a la escalera de acceso, me asomé, temblorosa, para ver qué me iba a encontrar. Diminutos cuerpos desnudos desde la distancia, se asomaron a mis ojos. Me estremecí al pensar en lo que sentiría cuando estuviese cerca de ellos. Miré mi atuendo, un bikini, que no duraría mucho sobre mi cuerpo, y mis sandalias, era lo único que llevaba. "Tranquila, Marga... Es una experiencia más en tu vida". Pensé mientras me acercaba al pie de las escaleras. Cuando pisé la arena, me descalcé, y mis manos, temblorosas, desabrocharon mi bikini, dejando a la vista mis hermosos pechos. Al avanzar hacia un lugar en el que instalarme, no pude evitar las miradas fijas en mi. Extrañamente, ese hecho me excitó un poco. Continué andando, hasta colocarme en un lugar en el que no había mucha gente; al localizarlo, apoyé mi toalla en el suelo, me tumbé, y me di crema bronceadora, sin poder evitar mirar alrededor. Hombres y mujeres, se paseaban completamente desnudos delante de mí, acrecentando mi excitación. "Ahora o nunca". Tras animarme con esas palabras, me despojé del bikini, y me quedé como Dios me trajo al mundo. Los primeros momentos, fueron un poco extraños, pero, a medidas que pasaban los minutos, fui sintiéndome más cómoda, hasta el punto de pensar que estaba sola en aquél paraíso. -Hola - Escuché de repente. -Hola - Respondí alzando mi mirada. Un hombre me miraba fijamente, señalando a un lado mío. -¿Te importe que me coloque aquí? -Mmmm... Bueno... ¿Quién era yo para prohibir a alguien colocarse donde le plazca? -Gracias - Contestó con una sonrisa. Cuando puso la toalla, y se comenzó a desnudar. Intenté apartar mi mirada, en vano. Al terminar, pude ver un cuerpazo increíble, con una polla (lo siento, mis ojos se fueron allí), increíble. Como una tonta, le sonreí, y aparté la mirada. "No pienses, no mires... Céntrate en tus cosas...", me dije. Afortunadamente, se alejó hacia el agua, dejándome sola. Pude ver su culo moviéndose lentamente, mientras se adentraba en el agua. Un pinchazo en mi sexo, hizo que me retorciera. -Que rico está, el nene - Dije en voz alta. Algunos ojos se dirigieron hacia mi, ruborizandome. De reojo, vi que se adentraba en una zona un poco apartada, y mis pies se movieron por instinto. Me levanté, y me dirigí hacia allí. Al llegar, lo que vi, me dejó seca.                               ........... Me encantaba adentrarme en aquella zona de la playa, completamente desierta. Cada vez que lo hacía, mi mente se liberaba de una forma increíble. Lejos de miradas indiscretas, como siempre, me apoyé en la roca, abrí un poco mis piernas, y comencé a tocar mi erguido pene. La mano, subía y bajaba, mientras, poco a poco, mi excitación iba en aumento. Mi respiración se aceleró, imaginando que era mi ex, practicandome una estupenda felación. Cerré los ojos, dibujando su perfecto rostro. Estaba en la gloria. Al abrir los ojos, y ver cómo me observaba aquella mujer, no pude parar.                               ........... No pude quitar la mirada de su perfecto cuerpo bronceado, masturbándose ajeno a mi presencia. Pensé en acompañarle, y hacer lo mismo, pero su mirada penetrante, hizo que me detuviera. Mis pezones, erguidos, hicieron que un escalofrío recorriera mi espalda. Su mirada penetrante, hizo que mi excitación, creciese aún más. Su sonrisa, hizo que mis manos recorrieran mis caderas. Sus pasos, encaminándose hacia mi, hizo que quisiera salir corriendo. Su mano, aferrando la mía, y acercándome a el, hizo que mi sexo estallase.                           ............ Cuando la acerqué a mi, y vi que no reaccionaba escapando, me envalentoné muchísimo más. Mis labios acariciaron su cuello, haciendo que soltase un tímido gemido. Sus manos buscaron desesperadamente mi dura polla. La dejé hacer. Su pelo rubio, olía a lavanda. Sus ronroneos de placer, mientras me masturbaba, hizo que la acompañase, gimiendo a mi vez. Pero, cuando vi que se agachaba, y me agarraba la polla con las dos manos, clamé al cielo, dándole las gracias, por traerme a este ángel.                          ............... Su polla entró en mi boca ajena a todo lo que nos rodeaba. Sus manos aferraron mi cabeza, acelerando el vaivén de mis movimientos, haciendo que mi coño ardiera al instante. Su pelvis, se movía sin control. Mis rodillas se acomodaron en la arena, mientras mi sexo despertaba completamente. La saqué de mi boca, presa de una pequeña arcada. Le miré a los ojos. Ojos que me provocaron un temblor en mis piernas, mientras los míos, le suplicaban que me follase en la arena, ajenos a todos.                              ............. Esa boquita me estaba volviendo loco. Si seguía así, con ese ritmo cardíaco me iba a correr enseguida, y no podía permitir tal afrenta. Miré alrededor, la gente parecía ajena a nuestro espectáculo. La agarré, y, delicadamente, la coloqué en la arena, a cuatro patas. Al ver sus tetazas colgando, me excité aún más. Y cuando vi que se abría el sexo con dos dedos, creí correrme en ese mismo instante. -Fóllame. No tengas piedad.                            .............. Aún no sé cómo pudieron salir esas palabras de mi boca, pero la situación, era tan excitante, que no me importaba ya absolutamente nada. Cerré los ojos, dispuesta a recibir la primera embestida, pero, afortunadamente, lo hizo despacio, con mimo, penetrando mi v****a, co si se tratase del más delicado cristal. Gemí, encantada. Mis dedos, acompañaron sus delicadas embestidas, haciendo que mi cuerpo se partiese en mil pedazos, debido a la excitación. Me apoyé con los antebrazos en la arena, ofreciéndole mis más deliciosos manjares, que el aprovechó al máximo. Nuestros gemidos, era lo único que se escuchaba. -Fóllame. Más fuerte. Soy tu perrita - Me sorprendí gritando. Nunca había estado tan excitada.                            ............. Esas palabras sonaron a sinfonía en mis oídos. Mi pelvis aceleró las embestidas, mientras ella continuaba gimiendo como una perra en celo, despertando la curiosidad de la gente que estaba alrededor. Miradas de todo tipo, hacían que mi polla creciese por la excitación; y ella lo notó, puesto que sus jadeos iban en aumento. Golpeé sus glúteos, haciendo que levantara la cabeza, y soltase un grito desgarrador, lleno de lujuria y erotismo. Estaba a punto de correrme. Estaba como un caballo desbocado.                          ............. Ese golpe en mi trasero, hizo que me corriese como una yegua en celo. Mis dedos acariciaron rápidamente mi clítoris, y mis flujos acabaron en la blanca arena, ante mis rodillas. Necesitaba su leche, estaba completamente desesperada. Mis gemidos no cesaban de sonar, mientras mi garganta, suplicaba un descanso. -Me corro. Me corroooooo - Grité, desahogandome.                          .......... No aguanté más. Saque mi dura v***a de mi interior, y me masturbé encima de ella, con un estertor de victoria. Se retorcía de placer mientras recibía mi semen, y sus gruñidos de gatita en celo, hizo que sacara mi sonrisa más socarrona. Miré a mi alrededor, y, ajeno a las miradas, agarré mis cosas, y me marché de allí.                         ................ "No puedes irte", pensé mientras le veia, como si nada, recogiendo sus cosas, y dejándome sola con mi excitación post coito. Odio ser multiorgasmica. Cuando me recompuse, y vi la cantidad de hombres que se hallaba a mi alrededor, saqué la más tierna de mis sonrisas y pregunté: -¿Quién quiere ser el siguiente?
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