Sharay y sus fantasías

630 Palabras
Aquella tarde, mientras paseaba por los pasillos del instituto, y mi falda se movía debido a mis pasos, me di cuenta de que me gustaba que me mirasen las piernas. Cada vez que miraba de reojo, siempre había miradas, tanto masculinas como femeninas, que me recorrían el cuerpo al pasar. Mi bajo vientre sintió un ramalazo de placer, cuándo me introduje en el cuarto de baño, y me miré en el espejo, imaginando todas esas miradas lascivas que me lanzaban siempre que paseaba por los pasillos. Mis manos, sudorosas, sujetaban con fuerza el mármol del lavabo para no caerme redonda al suelo. Una gota de sudor, recorrió mi cuello, para acabar muriendo en mi escote. Frente al espejo, se vislumbraba el cuerpo de una joven, bien formado, con curvas realmente apetecibles. Mi sexo palpitó con fuerza; me apoyé en una pared, y comencé a descender lentamente, hasta posarme en el suelo. El frío linóleo, hizo que mi sexo palpitase de nuevo, deseaba algo que nunca me atreví a hacer. Pero presentí que aquel era el día idóneo. Miré fijamente a la puerta, y la excitación de lo prohibido, se adueñó de mi. Aparté mis braguitas, y comencé a introducirme un dedo, tímidamente, mientras, en mi imaginación, dos p***s erguidos, estaban a mi merced. Los agarré con ambas manos, y acaricié su base, notando su dureza con la punta de mis dedos. Mi boca se hacía agua, mientras observaba desde abajo, a los dos dueños de tamaños portentos, que me miraban lascivamente. Con un suspiro, me despojaron de la parte de arriba de mi uniforme, dejando ver mis turgentes tetas, que sobresalían del sujetador, mostrando mis duros pezones, que acariciaron despacio, haciéndome soltar un gemido angustioso. Mientras tanto, sus pollas comenzaban a endurecerse bajo mi tacto. Mi coño, ya mojado, suplicaba por ellas. Me despojaron de la parte de abajo, mostrando lo mojadas que tenía las braguitas. -Fólladme. Os lo suplico. - Gemí, angustiada. Despacio, me levantaron entre los dos, y me introdujeron en un excusado. Al entrar, saqué la perra de mi interior, y, ansiosa, me quité las braguitas, y les mostré lo mojado que tenía el c******s. -Deliciosa vista - Dijo, uno de ellos, mientras se agachaba, dispuesto a pasar la lengua. Gemí demasiado fuerte. -Ahora, vas a sentir mi dureza - Dijo el otro hombre, mientras agarraba mi culo, y lo abría lentamente. Su embestida, me hizo gemir tan fuerte, que tuve que meterme el puño en la boca, para no alertar al resto del instituto. Realmente estaba muy dura. -Follame. Más fuerte. Su polla entró con lentitud en mi agujero, puesto que era virgen de culo. Su compañero, no dejaba de lamer mi coño, haciendo que se me olvidase por un momento, que iba a ser perforada analmente. -Me corro en tu boca - Gemí. -Hazlo, perrita. -Joooo... Derrrr - Grité cuando noté la polla perforando mi ano. -¿Te gusta, perrita? -Ve despacio, por favor. La lengua que jugaba con mis clítoris, hizo que me corriese en el mismo instante en el que, mi ano era perforado, ya sin ningún tipo de problema. -Dame tu polla. Y la comi, mientras el que me enculaba, no cesaba de golpearme los glúteos con dureza, haciendo que me corriese de nuevo. El suelo, manchado inevitablemente por mis flujos. Si grabaran una porno con nosotros tres, sería una pasada. -Me corro. No aguanto más. Noté su esperma salpicar mis glúteos, pero lo que yo deseaba realmente, era la leche del semental que tenía enfrente de mi. -Dame de beber, cabrón - Supliqué. Cuando dejé de lamer, comenzó a masturbarse, y, segundos después, su semen bañó mi preciosa cara. Minutos después, estaba en clase, escuchando como el profesor decía mi nombre, y yo, como una niña buena, levanté la mano.
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