Luzbel descendió por un escarpado camino de piedra muy oscura con paso decidido, logró atisbar una pequeña apertura en el frío muro de piedra en el interior de la montaña y decidió ir a averiguar a donde conducía dicha apertura. Pero entonces escuchó pasos detrás suyo y antes de que pudiese inmolarse se percató de que se trataba de Azazel. El ángel de la muerte lucía muy contento a pesar de encontrarse en el más grande y peligroso de todos los infiernos existentes, aún así se mostraba cauteloso. - Te extrañé muchísimo y decidí seguirte. Le dijo Azazel mientras pasaba de largo a un lado suyo. Luzbel puso los ojos en blanco y asintió, contempló las negras alas del otro y le arrancó una pluma. - ¡Ay! ¿Por que has hecho eso?. Le preguntó el ángel de la muerte muy molesto. - Porque me a

