No estoy lista para responderle a Pete ni a nadie. Él entiende mi silencio, de modo que empieza a conducir y a dar vueltas alrededor del parque principal. Cierro los ojos. Después de un rato, me permito descansar cinco minutos. Necesito relajarme y experimentar la tranquilidad momentánea de una mujer libre de un amante proxeneta. Por escasos días he sido la mujer de un proxeneta sin saberlo. Fui un punto fácil para cualquier persona que deseara hacerle daño a él. Esto solo incrementa mi ira. Sacudo la cabeza malhumorada y aprieto los ojos con la intención de cumplir mi cometido: dormir cinco putos minutos. Sin embargo, me espanto por el sonido abrupto de un carro al frenar. No llevo el cinturón puesto, por lo que mi cuerpo se abalanza y choca contra el asiento del conductor.

