Allegra Había pasado algunos días desde que Mateo se había encontrado con George, y la verdad es que mi cabeza no deja de pensar que él quería algo o planeaba algo. Mierda, debo concentrarme en mi trabajo y dejar de estar pensando en estupideces. De igual forma, él lo hará, y en ese momento me daré cuenta de sus verdaderas intenciones. Estoy tan distraída que ni siquiera escuché que tocaban a la puerta hasta que veo que se abre, y ahí, frente a mí, está el hombre más guapo y sexy del mundo. No lo puedo negar; le sonrío, y él se acerca a mí y me extiende su mano. Yo la tomo y él me ayuda a ponerme de pie, y así, sin más, estampa su labio en los míos. Dios, definitivamente un día de estos este hombre me va a desnudar aquí mismo y me hará el amor. Me toma por la cintura y me sienta en el e

