-Hoy, 17 de mayo de 2015, se ha reportado un caso de femicidio recientemente. La prima de la víctima promete hacer justicia por la muerte de Angie. La víctima tenía veintitrés años de edad y es el primer cuerpo encontrado luego de los constantes ataques de El Rojo, porque aseguramos que es el único responsable de todas estas muertes inocentes bajo su mando -comunica el noticiero de las mañanas-. Todos somos merecedores de la paz en nuestras vidas, es por eso que pedimos no arriesgarla. La víctima era una mujer de vida alegre, pero muy aparte de eso era un ser humano. Asumimos que su muerte tiene alrededor de cuatro o cinco horas, es la información que nos proporcionaron los de clínica forense hace unos minutos. Estaremos comunicando cada detalle de este suceso aquí… en el noticiero de las mañanas.
-Es increíble ver que todo esto está pasando en la ciudad -comenta Jones-. Ya no sabes si es seguro salir a dar una vuelta.
-Pero solo va tras chicas lindas y tú eres un chico lindo -murmura Daila a su lado.
Ambos comparten una mirada cómplice y empiezan a besarse mientras me concentro en ver la televisión y no escuchar los suaves gemidos de mi amiga.
Estamos en casa de Jones porque nos invitó a almorzar. Luego de saber que iba a comer algo delicioso no iba a oponerme. La noche de la fiesta no pude probar ningún bocado, así que no dejaré pasar esta oportunidad. En absoluto. Creo que no me permití observar bien la mansión esa noche, pero cuando llegué y vi la sala me protesté a mi misma por no tener una sala así de grande y con una televisión y muebles increíbles y cómodos.
- ¡Ha llegado el desaparecido! -dice Jones, muy alegre, soltando a Daila y levantándose para darle un apretón a Lían-. Qué gusto verte, hermano.
El escuchar su risa recuerdo la noche que le dije que no volveríamos a vernos y en el sentimiento de culpabilidad que sentí al ser egoísta con él.
-El gusto es mío por volver a ver a todos -me lanza una mirada rápida y se sienta a mi lado-. Hola, Débora -me saluda-. ¿Cómo has estado?
-Hola, Lían -lo saludo, evitando su mirada-. Muy bien, ¿y tú?
-Excelente, a decir verdad -asegura, firme.
-Chicos, pasemos al comedor -informa Jones tomando de la mano a Daila.
Me gusta verla feliz, y Jones me transmite tranquilidad. Verlos juntos me hace querer que alguien me quiera de esa manera, pero a mi ritmo, así como Jones quiere a Daila a su ritmo. Aunque ese ritmo no es para nada suave, pero la quiere. Es lo importante.
-Hermano, ¿dónde has estado últimamente? Te he buscado en tu departamento y ni rastro tuyo he encontrado -empieza a conversar mientras todos acomodamos las servilletas en nuestro regazo.
Comer aquí me da gusto, pero es muy incómodo ver todos los cubiertos, los diferentes platos y las copas.
-Trabajo -dice Lían y me mira, sonriendo-. He trabajado hasta tarde. En especial hace dos días, fue una noche interesante.
Me congelo sin saber por qué dijo eso. Daila me mira entre la diversión y la curiosidad al ver mi cara.
-Tengo un plan para este fin de semana -nos dice Jones y agarra la mano de mi amiga, muy a gusto-. Daila y yo queremos ir a la playa y no queremos ir solos.
-Yo paso -les digo.
-Tengo cosas pendientes -continúa Lían.
-A ver, chicos. ¿No les apetece unas vacaciones? ¡Dejen de ser pesados! -protesta Jones.
- ¡Débaaaaaa! -lloriquea Daila y la miro con pereza-. ¡Por fis! ¡Por fis!
-No -sentencio-. Estoy en semana de pruebas y no tengo tiempo para atreverme a ir a unas vacaciones -me dirijo a Jones-. Lo siento, pero no podré acompañarlos por esta ocasión.
-Entonces ninguno irá -Jones gira su cabeza al escuchar a su novia para mirarla con tristeza-. Si mi amiga no va nadie se mueve de la ciudad. Punto.
Todos me miran y yo me pongo tensa. A ver, lo de las pruebas no era mentira, y tampoco es que no quiera ir, pero el tiempo no va muy lento como para ir y regresar a hacer todos mis pendientes. Miré a Lían en busca de ayuda, pero no me entendió.
-Si Lían va con ustedes yo me sumo, de lo contrario sería mal tercio -digo, esperando que él no acepte, pero el muy ocupado dice lo contrario.
-Podría hacer todo el trabajo regresando de las vacaciones.
Te odio.
- ¡Muy buen! Entonces iremos a la playa… los cuatro… ¡este fin de semana! -Daila me sonríe de oreja a oreja y yo miro con indiferencia a Lían el cual está disfrutando de la situación mientras sonríe y bebe un poco de vino.
Qué egoísta eres.
-Por cierto, Débora -le presto atención-. ¿Qué sucedió con el chico de las cartulinas? Evidencié un acercamiento muy íntimo entre ambos cuando estuvimos en la biblioteca.
-Ah, ¿sí? -Jones asiente-. ¿Hablas de Iker?
-El mismo chicho.
Miro con disimulo a Lían quien se encuentra viéndome muy serio.
-No recuerdo tener un acercamiento muy íntimo con él.
- ¡Claro que sí! Lo evidencié con mis propios ojos -ríe y niega-. Hasta pensó en darte un beso, pero te fuiste tan rápido que ni siquiera alcanzó a despedirse.
-Tenía que ir a casa.
-Pero esa noche no llegaste temprano, Débora -dice Daila.
- ¿En serio?
- ¿No me dijiste que estabas con Lían… cenando? -pregunta mi amiga.
-He… Si, pero…
-Entonces, ¿ese mismo día ustedes dos estaban juntos? -pregunta Jones disfrutando del momento, miro a Lían quien sigue serio.
-No estábamos juntos… -murmuro, con voz baja-. Me invitó a comer y…
- ¿Quién es Iker? -me interrumpe.
-Lían y yo estábamos cenando como amigos.
- ¿Quién es Iker? -repite, serio.
-Es el compañero de clase más apuesto, aparte de mi precioso, que tiene Débora -responde Daila.
-No es apuesto, solo es simpático.
- ¿Y qué es simpático para ti, Débora? -pregunta Lían.
Jones, Daila y él me miran muy atentos, pero el último se encuentra muy serio y con sus ojos fríos.
-Calma -les digo-. Simpático de que me caiga bien, ¿contentos?
- ¿Y qué hacías con Lían luego de huir del simpático Iker? -vuelve a preguntar Jones.
-No hui… Solo me fui porque era tarde y tenía hambre.
-Fuimos a comer a un restaurante, fuimos a otro lugar más íntimo y luego la llevé a casa -Daila me lanza una mirada muy abierta mientras que Jones aguanta la risa al oír a su amigo.
- ¡No pasó eso! -protesto-. Al menos no como se entiende.
- ¿Y cómo se entiende, Débora? -esta vez es Lían quien me hace la pregunta, más curioso.
-He… Bueno, si lo dices así se entiende como que hemos estado…, ya sabes…
- ¿Juntos? -pregunta, divertido-. Al menos de mi no escapaste por la noche.
- ¡Pero si han disfrutado de una buena velada estos dos! -exclama Jones.
- ¡Ya no me hagan más preguntas! -pido-. Entre Lían y yo no pasó ni pasará nada, ¿entendido?
- ¿Y entre Iker y tú?
Me sonrojo.
-Vi que él te decía que hagas esto y aquello y tú lo hacías sin ningún reclamos -confiesa Jones.
-Pero no fue…
-Terminé -se levanta de la mesa y me lanza una mirada indiferente-. Estaré en el área de juegos.
Lían desaparece por la puerta y me quedo viéndolo queriendo que regrese. Al parecer se ha malhumorado de alguna forma.
-Débora… -me llama Jones y lo miro un poco cansada-, ¿y si vas con él? Quiero hablar con mi novia un momento… A solas.
Asiento y me levanto. Camino hasta desparecer del salón e ir a buscar en área de juegos. Sin tantos intentos llego al ver una puerta abierta.
- ¿Has terminado? -pregunta, con sus manos en una mesa de billar.
-Jones tenía que hablar con Daila y les he dado su espacio.
Me acerco y veo como usa un palo para golpear las bolas de colores y hacer que algunas de ellas entren en las esquinas de la mesa. Me quedo en silencio y camino para ver los demás juegos hasta que me agarran el brazo y me voltean. Lían está de pie frente a mi con una mirada que no descifro. Su agarre es suave, pero firme.
- ¿Qué pasa? -pregunto.
-Lo mismo me pregunto yo -dice más sí mismo que para mí-. No dejes que ningún idiota te de ordenes… -continúa-. Al menos solo uno, y ese idiota soy yo.
- ¿Disculpa?
-Ten mucho cuidado con quién andes. No sabes si esa persona tiene buenas intenciones contigo -me suelta y sale del área de juegos.
Me quedo pasmada sin saber lo que acababa de pasar… Lo veo volver a entrar y esta vez soy yo la que trata de hablar, pero abro los ojos al sentir su mano en mi cuello y sus labios en los míos.
Besándome.
Besándolo.
Besándonos.