- ¡Oficialmente estamos en la playa!
-No me había dado cuenta -se burla Lían y mi amiga lo mira mal.
-Cállate, odioso -se defiende.
-El odioso no soy yo con sus gritos.
-Ya, chicos -intervienen Jones-. Hemos llegado para pasarla bien.
Los del problema se miran con desafío por un momento y luego mi amiga agarra del brazo a su novio para caminar delante de nosotros. La arena debajo mis pies se siente relajante, el sonido lejano del romper de las olas y el viento fresco que llega a mi rostro me hace sentir cómoda y de alguna manera me trae tranquilidad. Llegamos a un hotel a nos reciben con educación, llegamos a la que va a ser nuestra habitación, la verdad es que no me convencía la idea de dormir todos juntos en una sola, pero al entrar me di cuenta que en realidad no era una sola, sino como un piso con varios cuartos y con una sala pequeña… Hasta balcón con vista al mar y una mesita había.
Desde las sábanas que colgaban de las ventanas grandes de vidrio hasta las sillas de tela que había en lugar de sillones eran hermosas. Todos dejamos nuestras cosas en un cuarto, aunque Daila dejó sus cosas en el mismo que había escogido Jones, nos cambiamos y salimos para ir a lo que venimos; pasarla bien.
De nuevo, con los pies en la arena y sentados en sillas de tela con sombrilla grande y con una mesa pequeña en medio que los chicos alquilaron hasta la noche, Daila, inquieta, me pide que la acompañe a comprar golosinas en un puestito que había más allá de nosotros. Accedí y al alejarnos escuché decir a los chicos que iban a pedir comida para cuando regresemos.
-Te he querido preguntar algo desde que salimos de la ciudad -mira hacia las sillas donde aún están los chicos y luego me agarra del brazo para ir a un lado del puestito de golosinas y no quedarnos en el medio, eso me desconcertó, pero dediqué mi atención a las golosinas mientras escuchaba-. Tengo una preocupación. También siento algo en el pecho. Bueno, siendo náuseas, también.
- ¿Estás embarazada y no se lo has contado a tu novio aún? -pregunto al agarrar un jugo.
-Y lo dices de lo más normal.
-Sería lo más normal del mundo tener un bebé. ¿Por qué no se lo dices? Puedo ayudarte a entretener a Lían y…
-No estoy embarazada -me corta-. Es algo menos preocupante si lo comparamos con eso. Espera… ¿Por qué no te has emocionado al creer que estaba embarazada, Deba?
-Porque no lo estás -digo con obviedad mientras le ofrezco un jugo-. Si fuera real ahora mismo no estarías tan tranquila.
-Pero no estoy tranquila.
-Corrijo, estarías histérica por no saber qué hacer -lo piensa y termina asintiendo dándome la razón, cogemos algunas bolsas de gomitas, unas de papas y unos churros-. Bueno, dime qué es lo que no te tiene tranquila.
-Es Jones -el señor del puestito nos da el cambio y caminamos de regreso, despacio, al notar de los chicos no están-. Últimamente he sentido que ha puesto distancia entre nosotros.
Dejamos las fundas en la mesa y en lugar de acostarme en mi silla me siento, mirándola.
- ¿Distancia en qué sentido?
-Cuando tenemos relaciones ya no lo veo disfrutarlo. Siento que lo hace más por compromiso hacia lo que tenemos… ¡Ni siquiera me abraza o me da un beso cuando terminamos de hacerlo! -voy y se siento a su lado para calmarla un poco-. No se qué pasa con él o… ¡conmigo!
-Hey, tranquila, estoy segura que el problema no eres tú, Daila.
- ¡Eso es lo que me repito para que mi mente lo crea! ¡Pero lo único que creo es que ya se está aburriendo de lo nuestro! Es que… No sé. ¡No lo sé! ¡Esa es la única respuesta que encuentro!
-Cálmate -le doy un abrazo y llora mientras la consuelo-. ¿Has intentado hablar de esto con él?
- ¡Cada que quiero él solo se marcha o le surge algo que hace que se marche!
-Pero… No lo sé, Daila. No creí que tengan este tipo de inconvenientes entre ustedes porque nos hacen creer a todos que son felices como en los cuentos de hadas.
-Eso es lo que trato de hacer -nos separamos y se limpia las mejillas-. Pero cuando tenemos nuestros momentos íntimos todo cambia y eso me asusta mucho. ¡Me da miedo que cambie conmigo, Deba!
Escuchamos la risa de los chicos y rápido la ayudo a limpiarse el rostro y aparentar que no ha estado llorando.
-Me llevaré a Lían un rato por la noche para que ustedes puedan quedarse a hablar -le susurro y veo que sus labios se mueven en un gracias.
- ¿Qué han comprado? Nosotros decidimos traer algo ligero -dice Jones sonriente-. Lían a insistido en comprar alcohol y no pude hacerlo cambiar de opinión.
Sacan cuatro cervezas y dejan las bolsas junto con las otras. Todos nos sentamos en nuestras sillas y no puedo evitar ver a Jones y su cara de disgusto por no tener a su chica al lado. En cambio, Daila no lo mira, solo se interesa en su cerveza y en mirar hacia el mar. Creo que Lían se da cuenta de la diferencia que hay en este momento con ellos porque propone ir un rato a mojarnos, Jones acepta, pero Daila dice que lo hará en un rato, iba a decir que esperaría con ella, pero me dice que estaba bien sola y que valla a relajarme dentro del agua.
- ¿Ha pasado algo con ustedes dos, tortolos? -pregunta Lían mientras los tres empezamos a meternos.
-No lo sé -la misma respuesta que ella-. Pero creo que tengo problemas.
Suspira.
- ¿Qué clase de problemas? -vuelve a preguntar Lían mientras yo escucho.
-De pareja -dice-. Estoy seguro que no sabes cuáles son porque nunca has tenido una, hermano -se burla él mientras que Lían solo carraspea y me mira.
En todo el rato no pude despegar la mirada de Daila. La veía muy distante a nosotros y a todo a nuestro alrededor. Pude escuchar que sus palabras decían algo, pero que sus ojos decían otra cosa cuando habló con nosotros. Luego de un rato decidí ir con ella y dejar a estos dos competir por quien es más rápido y mejor nadador que otro. Al salir y escucharlos discutir no podía imaginar a un Lían siendo así con alguien. Se lo escuchaba muy a gusto y no prepotente como lo era casi siempre.
- ¿Qué has pensado?
-Solo veo lo divertido que está ahora mismo -aprieta sus labios y veo que la cerveza que tiene en sus manos no es la misma de antes, sino la cuarta.
-Deja eso ya -la agarro y la empiezo a beber por ella-. No es bueno para el bebé.
Ríe.
-Creo que ese sería un mejor problema ahora mismo.
-Dale tiempo al tiempo, Daila. Bueno, ahora dale tiempo a la noche -asiente y se recuesta en mis piernas.