Jacob —Oh, si —chillé viendo como el castaño succionaba mi polla y así me dejé llevar. Oliver se levantó de sus rodillas y dejó que la ducha limpiara todo rastro de mi corrida de su cara. Estaba bañándome cuando él había llegado y había empezado a chupar mi pene. Había sido rápido, pero yo no era nadie para privarlo de hacer lo que él quería. —Deberías levantarme así todos los días —murmuré acercándome a él y besando sus labios. —Con gusto lo haré —guiñó y salió de la ducha. —Me bañe dos veces sólo por ti, ¿viste? Sonreí —Eso es un logro. —Me haces hacer cosas buenas —farfulló saliendo del cuarto. Exhale sintiéndome cansado. Mi vida había cambiado demasiado y no podía creer que ahora dejaría todo lo que estuve construyendo durante años, por Oliver. Me gustaba, lo quería En realid

