La verdad de un amor o una mentira. (pasado y presente)

1520 Palabras
Tiempo pasado. Mientras los vecinos los miraban, así murmuraba que ella seguía siendo la novia de Armando, ver esa escena le preocupa por el joven trabajador. Todos ellos conocían que Armando es un buen chico, y solo miraban a María que es una chica interesada. Aunque así llegaron los chismes y todos ellos a oído de la madre de Armando. Gracias al poder del abuelo de él, y fue así que se enteró también Armando, que la podría perder, pero no volvió solo está vez su madre es lo más importante ahora. Elías, —Jajaja los vecinos nos miran— María, —¡No me importa!, no vivo con ellos ni me mantiene— Elías, —Seguro piensa que haremos algo malo en los dos— María, —No pasará nada—(caminando hacia el edificio) Ambos entraron al edificio donde vivía Armando Cruz, estado ya adentro. Elías, —Mira tu novio tiene cosas, bonitas— Maria, —Por eso vengo aquí, para escapar de mi madre y la fea de mi hermana— Aunque María lo mira, lo hermoso que es Elias Villanueva, aunque su corazón estaba teniendo giro como un vuelco dentro de ella así sus sentimientos, jamás estaba tan cerca y hablando como se conociera. María lo sonrie aunque en el fondo quiere que lo bese apasionado, y así ambos fueron hacia el departamento de Armando, los dos juntos subían las escaleras para llegar ahi. Elías, —Jajaja esa fea, ya llegó a atrapar a Alfonso Sotomayor— Cuando dijo eso, se quedó tan feliz que alguien la entienda, que le contesto casi rápido. Maria, —Si lastima me ganó—(molesta) Elías, —Me imagino como será en la cama— María, —Mi hermana aunque seguro debe ser un asco— Elias, —Alfonso es un buen chico, más que Aaron solo que anda de perfil bajo— María, —Veo que conoces, a los Sotomayor— Elias, —Si, mi padre y el suyo se conocen de pequeños y son amigos— María, —A mira, y tu de ellos— Elias, —Mejor hablemos de los cuerpos— María, —Yo soy bella, mira mi cuerpo— Elias, —Eso lo hago, bebé— María, —No, no, debe decirme así— Elías se acerca y le toma en la cintura la besa, Maria ni le impide aquel acto obsceno que él hace, mientras soba su trasero. Elias, —Llevame en un lugar cómodo— María, —Vayamos allá— Se va a la cama donde dormía Armando, ahí acostado se comienza a acariciar sus cuerpos de ambos. Se besa y se mira, aunque en el fondo ellos dos lo quieren hacer no lo hacen en aquel departamento que no es estilo de Elías además es de reserva y mejores lugares. Elias, —El lugar es bonito, ¿Pero?— María, —¿Que tiene que ver el lugar?— Elías, —Maria cuando veo, de verdad eres hermosa, muy bella y tu cuerpo me vuelve loco— María, —Antes ni me mirabas— Elias, —Solo dime una cosa, María lo has hecho con él— María, —(sonrojada) Yo jamas me he acostado con nadie— Elías, —¿Eres virgen?— María, —Si lo soy, además son esas antiguas, el matrimonio primero— Elias, —El matrimonio sagrado, pero tú y ese Armando andan muy enamorados— María, —Si, pero no me da lo que pido, además aún no quiero intimidad— Elías, —Pensé que ya te había acostado con Armando, él se nota enamorado de ti— María, —Si lo sé, pero es a ti, que me gustas y tú jamás me hacía caso— —Ahora lo haces, dime, ¿Por qué ahora?, ¿Y no antes?— Elías, —¡No, no!, no te hacia caso porque tenia enamorada, ahora ella me dejo por otra mujer y me sentí mal— María, —Lamento tú separación con ella— Elías, —Jejeje no estoy casado, solo fue un compromiso— —María tú me gusta y quiero algo especial contigo— —Pero no quiero acostarme en este desperdicio de hogar— —Te llevare al mejor hotel, el cuarto de lujo y la bañera reluciente— Maria, —Mejor si nos casamos, ¿Quieres casarte conmigo?— Elías, —Maria aún soy joven y mejor tenemos una relación sentimental clandestina— —Después vemos si te pido matrimonio y conste que tiene que terminar con ese, ¡Pobreton de Armando!—(serio) Maria, —Si lo hago, te quedaría conmigo, solo dime Elías— Elias, —Si, mi linda y bella mujer— María, —(sonríe) Mejor cuéntame cómo era tu ex— Elías, —Tiene que ver eso ahora entre nosotros dos, dime— Maria, —Solo dime, ¡Por favor!, Elias debe decirme la verdad— Elías, —Bueno está bien, ella es hermosa, muy lista, y somos de la misma clase social— María, —Entiendo, lo que dices— Tiempo actual. Cuando abrió los ojos, María se levantó de la cama, se coloco la bata, fue al baño y se miró en el espejo. María, —”Que tonta fuiste, perseguir a alguien y rogar que te ame, ¿Por qué a otras si?"— En ese instante, Armando también abrió los ojos y miró a su alrededor hasta ver al costado de la cama, no estaba su esposa, se levantó a ver a la bebé que aún duerme y miró el baño cerrado que va hacia ahí. Armando, —(toca la puerta) María, ¿Estás ahí?, es que me preocupo— María lo escucho y no quería hacer ningún ruido, pero tenía que hablarle que él sería capaz de llamar a la policía. María, —Si amor, ando indispuesta, seguro es un malestar estomacal o el periodo— Armando, —Esta bien amor, solo pídeme iré a comprar rápido y el lunes vamos al médico— María, —No es necesario— Hasta que Mora lloró, y Armando estaba ahí afuera, ya así no le interrumpió a María que estaba dentro del baño (pequeño cuarto). María se sentio calmada, estado sola ahí aunque no parecía muy así estaba ya tranquila. María, —"Que buena niña, aunque sea un estorbo, me has ayudado con tú padre"— Así que María se quedó una hora en el baño, cuando salió la bebé y Armando no se encontraba ahí mismo. Cuando bajo las escaleras hacia el primer piso no había nadie, había salido justo había un papel pegado en la refrigeradora, que decía: «Amor, me he ido al mercado con Mora y mamá Celeste. Para comprar alimentos y algunas cosas de uso de la casa». María, —Vaya me dejaron, y yo sola en esta casa, que maravilla— Se volvió a subir hacia el segundo piso, entro a su habitación y se acostó a dormir, mientras en la cocina, no había platos para lavar, todo fue por Armando. (una hora antes) Armando se acercó a Mora, la cargó con cuidado la paseo aunque era el pañal, decidió bajar hacia el primer piso, ver si suegra le ayuda. Celeste ya había madrugado, había preparado 7 semillas para el desayuno y freido unos pares de huevos para el desayuno. Armando, —Buenos días suegra— Celeste, —(voltea) Buenos días hijo, Mora ya se levantó— Armando, —¡Si!, querida suegra me ayuda con Mora, y usted descanse y yo la ayudó— Celeste, —¡Hijo!, yo puedo todo y además eres mi invitado— Armando, —Usted me hace recordar a mi madre, siempre apoyado y ayudando—(muy triste) —Cuando llegué a la provincia, mi madre estaba tan delicada, solo llegué para verla morir en 7 meses— —Mi madre después de los meses, ella cayó en la cama que duró algunos años, lo siento— —Me quedé para enterrarla, pagar deudas y facturas del hospital— Celeste, —(lo abrazo) Hijo, cuenta siempre conmigo y yo te quiero mucho— —A ti también Mora y mi hija, venir a mis brazos— Armando, —Gracias mamá, tome a la luz de mi vida— Tanto suegra y yerno se dan un abrazo, aunque en el brazo de Armando está con su bebé. Celeste, —¿Y mi hija?, ¿Dónde está?— Armando, —Se levanto indispuesta, seguro es el periodo o malestares— Celeste, —Oh mi niña, te has hecho popó, abuela te cambiará, seguro María va a mejorar— Armando, —Seguro lo hará alguna vez— Celeste, —Hijo, ella cambiará algún dia— Armando, —Sabes yo igual la amo tanto y jamás la dejaré de amar— Armando está haciendo el desayuno, mueve el quaker de la olla para que no se haga grumos y este ya listo para beber, mientras Celeste cambia el pañal a Mora. Mientras María aún está acostada, durmiendo en la cama, Armando solo se va a decepcionar, pero su amor estará ahí para ella y para su pequeña bebé Mora.
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