Tiempo actual.
Mientras mi nieto y abuela toman su desayuno, en casa de María está aún ayudando a su mamá en lavar la ollas y platos.
María, —Mamá, estoy cansada de todo esto—
Celeste, —Hija, ¿Qué te aburre?—
María, —Esta casa, lava los platos y todo esto, yo ya estoy cansada—
Celeste, —Hija, no seas asi—
María, —Lo lamento mamá—(simula tristeza)
Celeste, —Mejor hija, anda a descansar, yo misma lo hare—
María, —Pero mamá, yo—
Celeste, —¡Por favor!, hija—
María, —Conste que te quise ayudar—(se muestra inocente)
Celeste, —No te preocupes, sube y mira a Mora—
María, —(mueca) Está bien, mamá—
María dejo a su pobre mamá lavar las ollas, cucharones, los taper, platos, cucharas y tenedores, ella sola sin importar que esté muy cansada. Sube hacia su habitación, solo finge que quería ayudar hasta llegar en ella, cierra la puerta.
María, —”Que estúpida mujer, por fin en mi cama"—
Se acerca en la cuna, nota que la bebé aún respira y duerme como un dulce, la mira con rencor y odio.
María, —"No debiste nacer, nadie debe saber que tu padre es Elias"—
Se voltea y da la espalda a su niña, se acuesta en su cama y piensa aquel tiempo que no tenía a esa niña y su hermana aún estaba viva.
Tiempo atrás. (pasado)
Gabriela siempre ayudaba a su madre, y Celeste está tan feliz de aquel hecho que su hija, la única que le da la mano.
Gabriela, —¿Mamá?, si me caso, ¿Quién te ayudará?—(tristeza)
Celeste, —¡Hija!, el deber de un padre o madre es ver a sus hijos felices, casados y también con profesionales—
—En caso de que no llegué a ser alguien en la vida, lo muy importante es que este sano, protegido, amado y feliz—
Gabriela, —(llora) No quiero dejarte, ¡Mamá!, yo siempre te he ayudado—
Celeste, —Hija, tu hermana me ayudará—
Gabriela, —Eso espero de ella—
Hasta que María había bajado del segundo piso, y escucho todo además no le importo, aunque se hizo la ofendida.
María, —Que feo es rajar de mi—
Celeste, —Hija, no hemos hablado mal—
Gabriela, —(se seca las lágrimas) María, nadie habla mal de ti—
María, —Pero escuché que yo no hago nada—
Gabriela, —Aun eres joven, puedes estudiar algo—
María, —¿Para qué?, trabajar y estudiar—
Gabriela, —¿Qué tienes?, trabajar te ayudará para lograr metas, y estudiar es para que sea algo en la vida—
Celeste, —¿Hijas?, ¡Por favor!, no pelee, María y Gabriela son hermanas y huérfanas de padre—
María, —Saldrá un rato, les dejo—
Cuando María dejo a medias la conversación, había aprovechado para irse a la calle, justo estaba con una blusa escotada y su pantalón jeans estaba apretado.
En casa, Gabriela está tan pensativa y muy triste por la actitud de María y doña Celeste siguió lavando, aunque verla a su madre le ayuda a ella sin renegar y sin sentirse presumida.
Celeste, —Perdoname hija—
Gabriela, —Mamá, ¿De qué?, siempre te amare y mi hermana también—
Celeste, —Gracias hija—
Ambas se abrazan tanto madre e hija, se sienten tan felices unidas, mientras María había salido en la calle.
María, —(se queda parada) "Ahí está el feo, lastima no es churro"—
Da paso por paso hasta llegar donde está su presa, lo mira muy coqueta, le sonríe mientras su hermosa ciruela está de ella.
María, —Hola Sebastián—
Aquel joven la mira asombrado, que una linda joven se acerca a él, mientras que él es feo con el rasgo provinciano.
Sebastián, —Hola—(tartamudea)
María, —¿Y qué me cuentas?—
Sebastián, —¿Yo?—
Maria, —(lo observa) Si, tú—
Sebastián, —Disculpa, ya es tarde, más luego hablamos—(se va)
María lo ve alejándose de ella, con rabia maldijo este día.
María, —"Ese feo, que se cree"—
Hasta que una muchacha se acerca a ella.
Joven, —¿Qué pasó, María?—
Justo voltea, viendo quién es, no le agrada ni le da importancia.
María, —Hace tiempo, no sabía de ti—
Joven, —¿Y cómo está Armando?—
María, —Priscila, aún te gusta—
Priscila, —Sabes que ya no somos del mismo nivel, mi papá ahora es millonario—
María, —Que envidia, ¿Y que haces aquí?—
Priscila, —Mi padre está aquí para comprometerse en matrimonio—
María, —¿Con quién?—
Priscila, —Con su socio, justo tiene un hijo mayor y soltero—
María, —Bueno que te aproveche—
Se aleja de ella, porque María solo esperaba que no sea Elias, al llegar a la otra calle, Armando está cerca de ahí, se había acercando a él.
María, —Hola—(sería)
Armando, —Amor, ¿Que haces aquí?—
María, —Ando de paseo—
Armando, —Pensé que me has buscado—
María, —Amor, no digas eso, yo te amo—(le daba asco, pero tenía que fingir)
Armando, —(toca su rostro) También te amo—
María, —Ya vas a salir del trabajo—
Armando, —Si, además hoy me va a dar el auto, te iba a invitar—
María, —Entonces te espero, y vamos—
Armando, —Si amor—
(María) Así espere que acabe de trabajar para salir a pasear con ese auto sucio de su trabajo, lo malo es que el me miraba tan alegre.
Armando, —Ya acabo, salimos—
María, —(sonrió) Si amor—
Así subió al auto, con Armando y la llevó a pasear a la playa.
Tiempo actual.
Cuando abrió los ojos, se escuchaba el llanto de una bebé, aunque un hombre la paseaba con amor.
Armando, —Amor, Mora estaba llorando—(preocupado)
María, —Si, claro—(molesta)
Armando, —Ya está rellenita y muy linda—
María, —Si, además si sigue así será una gorda—
Armando, —Maria, parece que no amas a nuestra hija—
María, —Amor, andaba cansada, pero no digas eso—
Se levantó de la cama, se acercó dónde estaba él y la cargó, además esa fue la primera vez que lo hacía, la paseo como lo hacía Armando.
Armando, —Me alegro del amor, te ves muy hermosa a tu lado—
María, —Deja de elogiar, mírala ya se durmió—
Armando, —Te amo—
María, —(pensó) Yo también, tomé a Mora—
Armando, —La voy a acostar en la cuna—
María, —Haz traído su leche—
Armando, —Si amor, traje ya tres latas de la fórmula—
María, —Gracias amor, vamos a dormir—
Armando, —Si querida—
Así ambos se fueron a dormir, la pareja, fue así que aquel sueño había soñado con el pasado, María.
Tiempo atrás.(pasado)
María pasaba con Armando más tiempo aunque coqueteaba con Sebastián, lastima que lo comprometieron a Priscila Valenzuela.
Así pasaron los días y meses, y ya Maria seducía a Sebastian Herrera primo de Alfonso, pero no le gustaba, hasta aquel día Elías Villanueva le hizo caso, aunque está tenía una relación con Armando Cruz.
María, —Hola amor—
Armando, —Hola querida—
María, —Pasa algo, amor—
Armando, —María me iré de viaje, mi mamá está mal de salud—(en la calle)
Maria, —Tu departamento se quedará solo—
Armando, —Creo que si, además está rentado por 3 años—
Maria, —Si quieres yo lo cuido—
Armando, —De verdad amor—
Maria, —¡Si bebé!, bueno que se mejore mi suegra—
Armando, —Gracias amor, eres especial—
María, —¿Cuando te vas?—
Armando, —Hoy amor, te voy extrañar—
María, —Y yo a ti—
Maria con asco lo besa aunque Armando es apuesto, pero no le gusta que no tenga plata alguna.
Aquel día María no fue a la estación de bus a despedirse de Armando, pero eso el muchacho ya sabía cómo era ella. Así él se fue de viaje a la provincia.
Pasaban los días, Maria iba al departamento de Armando para cuidar sus bienes. Hasta que Elías se acercó en ese momento que estaba sola.
Elías, —¡Hola preciosa!—(coqueto)
Maria, —Hola joven—(sorprendida)
Tanto lo persiguió para que le hable y caiga con ella, ahora él aquí le hablo.
Elías, —¿A dónde vas?, tan apurada—
Maria, —Joven Elías, voy al departamento de mi novio—
Elías, —Podria acompañarte en el camino—
Maria, —(pensó) Esta bien, vamos entonces—(sonrió coqueta)
Elias, —Gracias por haber aceptado que te acompañe—
María, —Claro—(lo mira)