XXXV

1326 Palabras

—¿Quiénes los siguen? —pregunta mamá, Liz va sorteando señales de alto y dando vueltas por calles desconocidas. —Era el tipo que le disparó a Alejandro —contesta Gillian. —¿Ouviert? —pregunto incrédula—, ¿cómo nos encontró? —¿Jakes Ouviert? —la voz aterrorizada de Liz hace que mamá le dé un fuerte apretón en su pierna. —No —responde Alex—, su hijo. Él fue quien amenazó en hundir Kucing. —Su padre… —mamá voltea a vernos a Alex y a mí—, ¿sabe algo sobre esto? —No sé —sacudo mi cabeza—, él nunca se involucró en las acciones de su hijo, las censuraba. —Maldita sea Johanna —el estallido de mamá me toma por sorpresa—, ¿no pudiste dejar las cosas en paz? ¿sabes acaso en la magnitud del problema que nos metiste? Por dentro, el enojo se acumula y no aguanto que me siga hablando así. —No t

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