VI

957 Palabras
Al día siguiente, Lis trabajó todo el día acompañada de Consuelo y Elsa para terminar la configuración de los equipos. Lis con un "walkie talkie" estaba en comunicación permanente con el ingeniero Samanéz que estaba en el otro edificio, para verificar que las configuraciones estuvieran haciendo efecto.  Al final todo quedó configurado. El ingeniero Samanéz firmó muy a gusto las conformidades. Al salir por la garita les devolvieron sus fotochecks. Caía la tarde en el horizonte. El ingeniero Samanéz apareció con la camioneta. Se iba a su hospedaje, de camino pasaba por el hotel de turistas, así es que se ofreció a llevarlas. Ellas aceptaron y subieron contentas a la caminoneta. Por el camino fueron conversando: - ¿No hay muchos taxis por aquí? - pregunta Lis. - Ayer habrán tenido suerte. - dice el Ingeniero Samanéz - No pasan por aquí muy seguido. - ¿Y no hay micros?  - pregunta Elsa. - No señorita. - dice el ingeniero Samanéz - Solo hay micros de los servicios de turismo. - No hay señal de celular... - comenta Consuelo mirando su celular moviéndolo buscando señal sin resultado. - Eso es lo que vamos a implementar dentro de poco. - le dice el ingeniero Samanéz a Consuelo - Vamos a dar cobertura a toda esta zona. - Que bueno escuchar eso. - Dice Consuelo feliz. - ¿También habrá internet? - pregunta Lis. - Claro señorita. - responde el ingeniero Samanéz - Con esta infraestructura, podrán implementar lo que deseen aquí. Ya dependerá del gobierno regional. - ¿Ustedes no trabajarán en eso? - pregunta Elsa. - Nosotros nos encargamos de la infraestructura. - explica el ingeniero Samanéz a Elsa - Llevamos semanas aquí. Con lo de ustedes ya terminamos lo último se podría decir. A la otra semana entregamos las instalaciones para que las usen y nos regresamos a la ciudad. Así llegaron al hotel de turistas. Se despidieron agradeciendo al ingeniero Samanéz. Vieron cómo éste se fue en la camioneta. Ya era de noche y las chicas se fueron a dormir temprano. Estaban muertas de cansancio. Al día siguiente, decidieron disfrutar de la estancia... después de todo, es sábado. Ahora las chicas estan conversando sentadas en el pasto, cerca de la piscina del hotel. Visten sandalias, pantalones cortos de color blanco y un top cada una de distinto color: Lis viste uno n***o, Elsa uno rosado y Consuelo uno blanco. Han comprado unos sombreros para cada una porque hace un sol fuerte. - Bueno chicas - dice Elsa - ¿qué planes para esta noche? - Tenemos dos opciones. - dice Lis muy emocionada - Hay una feria cerca, y el chico de recepción me dice que podríamos ir allí a tomar y bailar. - ¿Y la otra opción? - pregunta Consuelo. - Bueno, la otra opción es que nos quedemos esta noche en la habitación de una de nosotras... y hacemos una pijamada. - ¡Jajajajaja! - ríe Elsa - ¡Mierda Lis, qué buena idea! - ¿A qué te refieres? - pregunta Lis extrañada. - Pues a eso. - dice Elsa medio confundida - Una pijamada. - A mí también me parece buena idea. - comenta Consuelo - Porque aquí no conocemos a nadie. - Podríamos ir las tres a esa feria, pero a mí también me agrada más la pijamada. Pero ésta pijamada no será convencional chicas... he pensado en algo. - dice Lis con voz misteriosa. - ¿En qué? - pregunta Consuelo. - ¿Botella borracha?  - pregunta Elsa. - ¡Eso no, oye Elsa! - le dice Lis. - ¡Ah ya sé! - dice Elsa - ¡Jugar a las tijeras! - haciendo ademán con sus manos... - ¡Jajajajaja! - ríen Lis y Consuelo. Elsa también. - Elsa tú ya estas malograda carajo ¡ajajajaja! - ríe Lis. - ¡Jajajaja! - ríe Consuelo - ¡Elsa tienes unas ideas...! Elsa ríe mirándolas. - Bueno, ya chicas. - les dice Lis - Contaremos historias... - ¡Historias triple...! - exclama Elsa pero Consuelo no la deja terminar, le tapa la boca. - ¡Jajajaja! - ríe Consuelo - ¡Oye! ¿Qué no sabes que botaron a una chica del trabajo por mirar porno? ¡Jajaja! - ¡Jajajaja! - ríen Lis y Elsa. - Chicas, chicas. - dice Lis - Serán historias de terror ¿qué opinan? - Me sé varias. - dice Elsa - Se van a cagar  de miedo, ya verán. - Yo también me sé varias. - dice Consuelo. - Y yo también. - dice Lis. - Mi abuelito me contaba historias horribles, supuestamente para no salir de noche. - ¡Ay Lis! No funcionó ¿verdad? - le dice Elsa en tono de burla. - ¡Jajajaja! - ríe Consuelo. - ¡Jajaja! - ríe Lis - ¡Elsa carajo no jodas! - ¡Mi nietecita tan pura y santa! - ríe Elsa imitando voz de viejito. - ¡Jajajajaja! - ríe Consuelo - ¡Oye cómo imitas esa voz de viejito! - ¡Eres insoportable Elsa, eres muy jodida! - le dice Lis y le pega con su sombrero sobre el sombrero a Elsa desacomodándoselo. Elsa se pone de pie silenciosa con el sombrero desacomodado tapándole el rostro. Lis y Consuelo la miran sonriendo ¿Con qué ocurrencia va salir Elsa ahora? Elsa toma la postura de esos pistoleros de las películas del lejano oeste, cuando tenían un duelo con otro pistolero: - Ahora soy el Pistolero... - imita una voz de hombre rudo - me dicen el ¡"5 balazos"! - ¡Jajajaja! - ríen Lis y Consuelo. Elsa se acomoda el sombrero y las mira riendo. - ¡Qué mal pensadas! ¡Jajajaaja! - ríe Elsa. - ¡Conocí un pistolero, que disparaba menos de 5! - Comenta Consuelo entre risas - ¡Jajajaja! - ¡Jajaja! - ríe Lis - ¡A mí me dio "un balazo"... pero yo lo maté! ¡Jajajaja! - ¡Eso no es nada! - ríe Elsa - ¡Gané sin hacer nada carajo, no le funcionó el arma! ¡Jajajaja! - ¡Jajajajaja! - el coro de risas. Claro que las chicas conversaban a sus anchas estos y otros temas, porque estaban fuera de temporada en el hotel así es que no había nadie en los alrededores. Prácticamente ellas eran las únicas huéspedes en el hotel en estos días.
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