Afila tus garras de gatita

870 Palabras
Capítulo 7: Afila tus garras gatita No podía parar de pensar en aquel tiempo cuando Liz metió la duda en mi cabeza. #Mensaje# Liz: A que no adivinas lo que tengo que decirte. Edith: ¿Qué? Liz: Es sobre Falcón. Edith: ¿Qué pasa con él? /mensaje visto/ Edith: Hey, dime, necesito saber. Liz: Es gay. Edith: Que buena broma. Liz: Es enserio, hablé con Jack que es su mejor amigo y él me dijo que Falcón había confesado ser homosexual, no estoy bromeando. Edith: ¿Y qué te garantiza que no te haya mentido? Liz: Piénsalo, nunca hablo de ninguna chica a sus amigos, jamás tuvo novia... Edith: Eso no significa nada. Liz: Piensa lo que quieras, solo te digo la verdad. ... Necesitaba gritar, sentía una enorme opresión en mi pecho, los recuerdos dolían, verlo a el dolía. La duda me lleno la cabeza, era una espina que Liz había clavado ese día y desde entonces no sabía qué hacer, los rumores habían corrido por tres años y sin embargo... no, no podía dar algo por sentado, los rumores son solo eso, rumores. -Si me permites decir que tu salida precipitada fue una gran actuación. - esa voz... me di la vuelta encarando al dueño de aquella voz grave y terriblemente sensual. -No pienso casarme con alguien como tú. - me defendí escupiendo la mentira. -Yo tenía la firme creencia de que saltarías a mis brazos...- me sorprendió la ironía y el cinismo en su voz. -Así que me recuerdas. - solté. -Por supuesto... tigresa. - al principio me confundí por el sobrenombre, hasta que recordé la primera y última conversación que tuvimos, cuando le pregunté sobre el trabalenguas de los tres tistes tigres, me ruboricé al recordarlo, que tonta había sido. -Me gustaría que no me recordaras ese desafortunado...- me detuve buscando la palabra idónea. - accidente. -Me atreveré a decir que me pareció de lo más divertido. - me alegro ser de tu entretenimiento, pensé con coraje. -Vamos a volver. - fruncí el ceño. -Recuerdo escuchar claramente que no te quería casar. - repliqué. -Tienes razón, pero si desobedezco a mis padres me desheredaran y tu padre ira a la cárcel. - ¿Cómo? - pregunté con cautela. -Si la deuda no se paga, tu padre ira a la cárcel. -No me importa. - logré decirlo con indiferencia. - ¿Serías capaz de arruinar tu propio padre? - me preguntó mordazmente. Odiaba a mi "padre" con todo mi corazón, sin embargo... ¿sería capaz de dejar que lo encarcelen? Una parte de mi quería eso y la otra parte no, llegué a una respuesta rápidamente, no, no sería capaz de arruinar el futuro de mi hermano por mis caprichos, no quisiera frustrar su futuro y luego tener que vivir con ello diariamente. - Bueno, también hubieras pensado eso antes de hablar y hacer un drama por algo que igual no puedes controlar. - No pude evitar argumentar por sentirme atacada cuando me descartó tan fácilmente solo de verme sentada como su futura esposa.  Falcón se cruzó de hombros. - Oh si, por supuesto, se me olvida que tú estás en completo control de la situación. - Se burló. - Bueno, al menos mis motivos no son tan superficiales como los tuyos. - Hice un ademán acusatorio. - Tu eres él típico niño de papi que le tiene miedo a vivir por su propia cuenta, solo esperando el dinero sin hacer nada. Falcón entrecerró sus ojos, comenzando a lucir molesto. - Y tú eres una niña mimada que solo piensa en el beneficio propio, porque, seré muy "niño de papi".- Hizo comillas en el aire.- Pero quien se va a gastar ese dinero solo por tener el título de "esposa" eres tú.- Se acercó invadiendo mi espacio, me esforcé por mantener el temple.- ¿Qué me garantiza a mí que no eres solo una sucia caza fortunas que busca casarse para arreglar su vida? Levanté mi mano para golpearlo, pero fue detenida en el aire por él. Sentí mi piel quemar ante su contacto. - Tranquila, no comencemos con la violencia incluso antes del matrimonio. - Me jaló pegando nuestros pechos. - Aunque te encanten los tigres, recuerda que ante mi serás solo una gatita. - Rozó intencionalmente sus labios contra mis dedos. - Aunque todavía tienes que aprender mucho sobre afilar esas pequeñas garritas. - Me soltó. - Vamos, ya no me parece divertido seguir perdiendo el tiempo. -Está bien. - murmuré entre enojada y aturdida por lo que sentía, lo seguí de vuelta a la mansión con las piernas inestables, tratando de reunir de nuevo mis pensamientos sin pensar en el cosquilleo persistente sobre las zonas donde él me había tocado. En cuanto entramos al comedor nos inundó un silencio sepulcral, tragué saliva con nerviosismo. -Entonces...-dijo la madre de Falcón esperando una respuesta. -Nos casaremos. - lo voz de falcón sonó fuerte y clara, me mordí el labio nerviosa, había soñado tanto con que él diera esas palabras, conteniendo un suspiro de enojo pensé que no era así como yo hubiera deseado, no un matrimonio a la fuerza. - ¡Perfecto! - Exclamo la madre de Falcón. -Tendremos poco tiempo para la boda. - ¿Poco tiempo? -pregunté. -Sí, tenemos menos de...- la madre de Falcón no alcanzo a terminar ya que mi madre decidió ponerse de pie bruscamente. -Terminamos por hoy, dejamos todo en sus manos, nos retiramos. -antes de dar tiempo para protestas alcanzo mi mano y me jalo fuera de la mansión con Román pisándonos los talones. Salir de manera tan brusca me hizo preguntarme, ¿Por qué no quería que supiera la fecha?
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR