—Ya viene siendo hora de que regresemos, amor —susurró Ryan. Adele lo miró con nostalgia—. Ya sé que no quieres, pero amor, Giselle ya está extrañándote. Venecia era una ciudad espectacular y durante los dos meses que estuvieron allí la disfrutaron al máximo pero era hora de regresar a la realidad. Esa donde ambos debían trabajar para sostener su hogar. Adele decidió regresar a las pasarelas, retomar su carrera y debía darle la noticia a su amiga y representante Jessica Smith. Ryan y Adele acordaron que regresarían a Estados Unidos ese viernes en la noche. Buscaron los vuelos disponibles y encontraron uno a las diecinueve horas. Lo reservaron e hicieron las maletas. Esa tarde dieron un último paseo en el canal de Venecia. Almorzaron en un restaurante cercano y cuando vieron el reloj,

