3.Buen baile

1270 Palabras
Después de una larga sesión de fotos con la familia Belte y Hernández, todos nos dirigimos al salón más grande de la mansión Belte, dónde estaba la comida y bebidas. Es el momento de nuestro primer baile así que todos dejan un gran espacio libre para que bailemos en el lugar. Andrés toma una de mis manos y coloca la otra en mi cintura, sigo sus pasos. Otra cosa que quizás ustedes no saben pero estos bailes los practiqué un montón de veces, obviamente no con él. Siempre ponía la excusa de que ya sabía bailar perfectamente y que tenía cosas más importantes que hacer, así que a mí me tocaba practicar con uno de sus hermanos o algún otro suplente. Pero él no se equivocó, realmente sabe dominar la pista y desde que empezamos todo el tiempo ha sabido dirigirme. Esta vez sin el velo en la cara puedo verlo perfectamente pero él sigue esquivandome. Por un momento pensé que así iba a ser todo el baile hasta que sus ojos cayeron sobre los míos. Su mirada es intensa sobre mí y un susurro sale de sus labios. —No te confundas —dice y muestro mi mejor cara de confusión, él parece molesto al ver mi reacción y arruga el rostro, pero al instante se relaja—. Sonríe —me ordena—. Debes aprender a disimular y no ser tan obvia, todos nos observan todo el tiempo. —Me acerca más a él apretando mi cuerpo contra el suyo para que pueda escucharlo mejor—. Tendrás que aprender cómo funciona ser parte de esta familia, tendrás que aprender muchas cosas. —Entiendo. —Pero como dije al inicio, no te confundas. Este matrimonio es falso, es solo por beneficios, un contrato. —¿A qué te refieres con que no me confunda? —No esperes a que sea un esposo contigo. Piensa en mí como tu socio, no como tu esposo. —Lo que escuché me hizo hervir la sangre—. Si sabes manejar esto, lograrás llegar lejos. Todos ganamos. —¿Qué te hace pensar a ti que te veo como un esposo? —No lo sé, podrías desarrollar sentimientos no deseados. No me sorprendería. ¿Perdón? Es arrogante hasta el culo. No puedo creer que me esté diciendo eso en serio. —¿A quién le gustaría un hombre tan grosero como tú? —Te sorprendería a las muchas que les gusta eso —Sonríe con suficiencia. —Eres desagradable —Aprieto los dientes. —¿Te parece?... Deberías relajar el rostro. Su último comentario solo hace que me moleste más, intento hacer espacio entre nosotros por lo incómoda que me siento a su lado, pero cuando se da cuenta de lo que quiero hacer, reafirmar su agarre en mi cintura. —Compórtate y sonríe. Hazlo. —No respondo nada—. No quiero salir en las noticias con un encabezado de que mi esposa parecía un perro rabioso durante todo el primer baile. Así que arregla esa cara o tendré que recurrir a otra técnica. —¿Qué técnica? —Supongo que te besaré de nuevo para que no vean ese horrible rostro. —¿Solo sabes ser grosero? —Relajé mis expresiones. —La mayor parte del tiempo, solo con las personas que creo que no valen la pena. —¿Crees que no valgo la pena? —No tanto como esperaría. ¡Perfecto! Me he casado con un hombre arrogante, grosero y que cree que no valgo la pena. —Tampoco tienes que poner esa cara de tristeza. Vuelvo a dirigir mi mirada a sus ojos. Él puede pensar lo que quiera de mí, pero no dejaré que me intimide. —No estoy triste, estoy decepcionada, eres incluso más basura de lo que imaginé. No dice nada, solo está su mirada atenta sobre mí. Por unos segundos creo que no dirá nada pero siento un apretón en mi cintura. Me sobresalto. —Relaja el rostro. —¿Qué has hecho? —Siento el pinchazo de nuevo. Ha clavado sus dedos en mi cintura—. Me lastimas, detente. —¿Quién me va a detener? ¿Harás un escándalo? —Llevo mi mano que está en su hombro hasta su cuello y clavo mis dedos. El gime levemente y respira hondo—. Sabes cómo jugar. —Hiciste lo mismo en la boda. Detente. —¿Quién me va a detener? ¿Tú? —Desvía su mirada alrededor con una sonrisa—. Sonríe, mi amor, ¿y esa cara tan dura? ¿Qué pensarán los demás? —Le doy mi mejor sonrisa. —¿Así te gusta? —clavo mis uñas en su cuello de nuevo. —¿Te estás desquitando? —Tú empezaste. La pista se detiene, el primer baile se ha acabado, nos separamos hasta solo quedar agarrados de manos. Salimos de la pista mientras él toma una de mis manos. Nos perdemos dentro de los pasillos de la mansión. —Escucha bien. La luna de miel, es una tontería para aparentar. Nos vamos juntos a un lugar x, te mostraré cómo funciona la empresa para que te integres cuando volvamos. Te explicaré cómo comportarte y todas esas tonterías. Espero tengas esas cualidades que tanto mi madre ha querido resaltar en ti, no me gusta perder mi tiempo. —¿Es todo lo que tienes por decir? —Es todo, tonta. —Toca mi cabeza y luego se pierde por el pasillo. Cambio mi vestido por una pieza más cómoda y vuelvo al salón en espera de que Andrés esté ahí, para participar en los demás bailes. Pero no hay rastros ni de él ni de su madre. El salón está bonitamente decorado. Las luces verdes y azules le dan un toque acogedor. Hay comida de sobra, todos hablan y bailan amenamente. Solo encuentro la cabeza de mi suegro entre tantas personas, pero no está Andrés ni su madre, tampoco su hermano menor. Mis padres y mis hermanas están en lo suyo, muy ajenos a todo a su alrededor. Me devuelvo por los pasillos, entro a la mansión y la recorro. Ciertamente es un poco muy grande, espero no perderme en este lugar. Pero por más que busco no encuentro a ninguno. ¿Dónde estarán? Hay una voz femenina quejándose, ¿llorando? Sigo el rastro de la voz. Me lleva a una puerta que va directo a otra parte del jardín. No termino de salir, solo me escondo detrás de la puerta. —¿Te parece bien hacer este escándalo? —¿Te parece bien faltar a tu promesa? —¿Qué promesa? No seas tonta. —Niña, fue un grave error venir acá e intentar parar la boda —Dice Marine mi suegra. Ella ignora completamente a Marine. —¿Qué pasó con nosotros? ¿Nuestra conexión? —Eso era puro sexo, tienes que parar. —¿Y me dirás qué estás enamorado de esa chica? —Eso no es de tu incumbencia. —Pero la volviste tu esposa… —¡Ya basta! Bajate de la nube. Tú y yo no somos y nunca seremos algo, nunca te prometí nada, nunca dije que te amaba. Quiero que te vayas y que sea la última vez que vuelvas aquí para hacer un escándalo. Asomo la cabeza con cuidado para ver a los presentes. La chica está frente a Andrés y detrás de ella está Marine, a una esquina pero no muy lejos está Ansta, el hermano de de Andrés, observa todo sin decir nada. Todo va bien hasta que Ansta me ve y abre los ojos.
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