Las palabras no tienen poder para impresionar a la mente sin el exquisito horror de su realidad. (Edgar Allan Poe) ******************** El aire golpea mi rostro ligeramente y el sol choca con mi piel después de mucho tiempo. Siento el pasto bajo mis pies y el olor de las flores que están en el jardín me hace sentir una sensación de paz. Extrañaba tanto ver el cielo y las aves volar, extrañaba salir al exterior. Sonrió abiertamente. Me giro hacia la empleada y uno de los hombres de Mijaíl, el que me guio hasta aquí. La chica me analiza asombrada y con un atisbo de tristeza en la mirada. —¿Te gustan? — cuestionó refiriéndome a los golpes —Regalos de tú jefe — cierro los ojos mirando al cielo, el cual está completamente libre de nubes. —Yo... No fue mi intención, lo siento — se discul

