Termino de vaciar mi estómago en el retrete, me levanto frente al lavabo donde un espejo decora la pared del baño. Mi rostro se veía tan lamentable. Había una cicatriz que llegaba desde mi mejilla del lado izquierdo hasta mi barbilla, está tenía un color violáceo. Mi ojo derecho estaba del mismo color y mi labio superior estaba partido. Si me fijaba en mí cuerpo, este también estaba igual o mucho peor que mi rostro. Tan destruida estaba y esto apenas en tan solo una semana y todo eso gracias a ese ninfómano bastardo. En este tiempo que llevo aquí apenas he comido, las náuseas que me llegan de repente me lo impide, mis huesos se pueden notar a simple vista. Sumamente lamentable. La bilis sube por mi garganta nuevamente he inmediato me tumbo al lado de retrete vomitando todo lo poco qu

