**** El tiempo pasaba lento para Asmodeo en aquella sala de hospital, tanto que se volvió una tortura para aquel hombre, sin embargo, al ver como el doctor que atendía a su preciado ángel, caminando hacia él con la mirada apenada, el corazón le martillo descontrolado pensando que le había pasado algo a su Lucía. —¿Qué pasó? ¿Cómo está ella? — cuestionó sin rodeos. El doctor dudo al hablar, pero al final lo hizo. —El parto fue de alto riesgo. La señora Lucía había perdido mucha sangre y tuvimos que hacerle una cesárea de emergencia... —Doctor sin rodeos, solo diga lo que me tenga que decir ¡Ya! — aclaró Asmodeo con frustración. —La chica está bien, fuera de riesgos, pero la tendremos en observación por la cesárea — eso fue suficiente para que Asmodeo suspirara con tranquilidad —Sin em

