Habían pasado alrededor de 20 minutos y todavía no se había presentado la oportunidad de escapar, pero en cuanto la tuvieran pondrían en marcha su plan sin pensarlo dos veces, pues la temperatura estaba bajando y sus extremidades ya se les estaban entumiendo. Santiago se mantenía a lado de la puerta realizando calentamiento para que sus músculos entraran en calor. Movía las piernas y los brazos, aunque sin hacer mucho esfuerzo ya que le dolía la parte donde había recibido la descarga eléctrica. —Ya es mucho tiempo —comentó el moreno con la voz gruesa. —Ya no siento mis pier... La voz de Madeley fue callada por el sonido de unos pasos acercándose. Rápidamente los cuatro se pusieron de pie y tomaron sus posiciones de acuerdo con el plan. —Uno... —Quiero a todos bien avispas. —Tres...

