Habían pasado varios minutos de puro silencio y era algo incomodo, pero más que eso era puro suspenso y misterio. Las voces de los chicos que estaban a afuera ya no se escuchaban desde hace un rato. —Es hora de salir —dijo Uriel levantándose y ayudando a hacer lo mismo a Cindy. —Y ¿a dónde piensas ir? —A donde se le dé la gana —le respondió Cindy quien se ganó una mirada fría de la mujer. Uriel, ignorando la conversación abrió la puerta con su mano derecha un poco mientras que con la otra tenía sus dedos entrelazados con los de la chica. No había nadie afuera y entonces avanzaron nerviosos. —Uriel ¿Qué planeas? —Ese sujeto o quien fuera, dijo algo sobre un brasileño y al único que conozco es a Lucas. —¿Entonces iremos a buscarlo? —Iré a buscarlo —le corrigió Uriel volteándose hacia

