Malia vomitaba sin parar en una esquina mientras la imagen del niño explotando en miles de pedazos se repetía en su mente una y otra vez. Se limpió la boca y se acercó a Alexis quien yacía en una esquina con Arturo. Tenía el rostro lleno de sangre seca al igual que en las manos. —Jamás saldremos de aquí —comentó Malia tirándose en el piso junto a los otros dos. —Señorita con el debido respeto, cierre la boca —le ordenó Arturo quien ya estaba harto de su compañía. Esa chica no hacía más que alterar más a Alexis con sus comentarios. Estaba muy delicado por lo que había pasado y escuchar cosas negativas solo provocaría un ataque de nervios mayor al que ya había tenido con la chica con la bala en el cráneo y el niño en carnitas. —Vamos, de pie —dijo tomando al chico de los brazos. —Y ¿a d

