Entre a la casa y Regina estaba hablando por teléfono, incluso interrumpió la llamada para hablar conmigo, entró del jardín y cerró la puerta, ella se veía hermosa, pese a que sus ojos estaban hinchados, suponía que igual que yo, había pasado una noche difícil, pues lo que habíamos construido a lo largo de todos estos años se estaba desmoronando, como un castillo de arena al que las olas estampan sin piedad. —Te dije que no te quería ver, por favor, sal de la casa —gruñó al verme, seguía molesta, pero solo quería hacerle entender lo que pasaba, que todo era un muy mal entendido, quería reafirmarle mi amor por ella, pero solo atiné a decir la verdad, si ella no quería verme por el momento, estaba bien, pero mis hijos, no podía negarme el estar con ellos. —Le prometí a mis hijos que vend

