No me lo pensé dos veces y pase al banco para pagar los préstamos, la hipoteca y deje el dinero del auto también, de inmediato un gran alivio me abrazo de pronto, después de eso, me dirigí al doctor, pues no olvidaba la calidad de urgente a la que me había hecho llamar con Ana, estuve esperando en el recibidor por algunos minutos, revisando algunas cosas en mi teléfono, el dolor de cabeza era mucho menor, parecía que la tensión era lo que me provocaba todo aquel malestar. Mantenía una conversación telefónica con Anita, mientras esperaba, le pedí que revisará las cotizaciones y que se asegurará que los precios siguieran igual, para hacer las compras lo antes posible, además de que organizará una junta el siguiente día con el departamento de ventas, quería empezar a proyectar de inmediato,

