-Alexa si quieres insultarme hazlo, si necesitas golpearme, lo acepto pero no hagas bromas de mal gusto -gruño, siento como mi mandíbula se tensa, mis ojos arden, las venas de mi cuello se sobresaltan. ¿Lo que dijo es mentira?, ella no puede tener hijos con nadie que no sea yo. Le disgusta mi respuesta en su rostro se refleja todo. Mis nervios me volverán loco, jamás entre en crisis por nadie pero si ella continua así, lo hare, me volveré loco , ella porque es todo lo que me importa. Ella baja sus ojos, sujeta sus manos con fuerzas, Alex también esta perdiendo la calma. -¡Mamá! -la llama mi hijo, él se arroja en sus brazos y se sumerge, ella duda pero finalmente coopera con él-, ¿Quieres escucharme tocar el piano mamá?. -¿Te gusta tocar el piano? -pregunta sorprendida.

