La cama se mueve, matengo mi postura, mi respiración relajada. -Alex, Alexa. -Su voz cambia gradualmente, su irritación se escucha claramente. Abro mis ojos antes que me golpee. -¿Estás despierta?. Sus ojos inyectados en sangre me miran fijamente, clavo mis uñas en mis palmas para mantener la calma. -Si señor. -¿Señor?, hace un año que nos conocemos Alexa para que suenes tan distante. -Sujeta mi barbilla. -¿Qué hiciste con él?. -¿Disculpe?. -Intento moverme para que afloje su agarre en mi barbilla, si continua apretandola terminara rompiendola. -¡Ja, ja, ja!, ¡¿Qué hiciste con él?!. Martín sujeta mi cuello con ambas manos, ¿Al fín morire?. Sonrió a pesar del dolor. -¿Qué hice?, lo que siempre hago con todos los hombres que traes aquí, ¿Soy una perra o lo olvidaste?. -Ay, ai, ai, a

