Observo la ventana y suspiro, ¿Hoy volveré a verlo?, muerdo mi labio, mi piel se eriza al pensarlo, nuestro último encuentro fue bastante explosivo.
Creó que esa es la única forma de llamarlo, después de todo ese fue el día en que se produjo la concepción de nuestros hijos.
Yo debo relajarme, ya no soy aquella muchacha ingenua de 18 años que soñaba con su príncipe azul, no seré engañada nuevamente con tanta bazofia y mentira de marketing infantil, soy una mujer de 28 años, que entiende la vida de una manera completamente distinta, suspiro agotada, como obstetra aprendí a ver la cara más cruda de una pareja, no todo es color de rosa y los hombres dejan mucho que desear, en especial los maridos, ¡Ya no soporto escuchar la historia de la secretaria que engatusa a su esposo y quiere destruir su familia!.
Comprendí que una mujer enamorada esta completamente ciega, porque estuve igual que ellas pero ya no más, me estresa escuchar una y otra vez lo mismo, sino fuera por mi ética profesional les pediría que visiten a un psicólogo antes de ir a sus controles.
¡Mujeres despierten nadie obliga al hombre a nada, él va solito!, si la mujer lo engatusa y cae en sus encantos, es él quien eligió eso.
Si esas mujeres buscan hombres casados es problema de ellas, no digo que apoyo su accionar y que sea correcto pero su esposo no es ninguna victima, ambos son culpables, ninguno es inocente.
Pero quien debe de respetarlas es su pareja, él debe de ponerle un alto y darle su lugar como es debido lugar.
-Alex, ¿Por qué sonríes asi?, das miedo primita.
-No seas llorón Arthur solo estaba recordando cosas.
-¿Cosas con respecto al zopenco de tu ex-esposo?.
-¡Si Arthur, con el zopenco del padre de mis hijos!.
-Bueno Alex cálmate, además recuerda que no puedes golpear a la persona que lleva el volante.
-Estoy calmada, bueno capas un poquito nerviosa.
-¿Un poquito?.
-Yo lo intento pero tú deseas que te golpee -advierto enseñándole mi puño.
Arthur sonríe y no me responde.
-No es fácil, él no sabe de su existencia y lo peor que el único que puede ayudar a nuestro hijo es él.
Arthur sujeta con fuerzas el volante,-¿No había otras alternativas?.
-Si pero se agotaron, ya probaron el tratamiento con personas con mismo factor de sangre pero Brandon no responde y -hago una pausa, intento estabilizar mis voz, mis emociones- él único que puede ayudarlo al parecer es él.
Arthur frunce el ceño, el detesta a Alessandro después de investigar sus movimientos en los años que fue mi novio, lo que hizo fue suficientemente para ganarse el odio de toda la familia Anderson.
Él no me respeto, en los años que hice lo posible para que me mire en sus ojos solo estuvo Ema.
Todos me vieron la cara, finalmente me aleje de ellos pero la vida se empeñó en que debo verlos nuevamente.
-¿Planeas volver a Madrid?, Alex siempre hay otras alternativas.
Fijo mis ojos en él,-Si tú me aseguras que mi hijo estará bien aceptare cualquier alternativa pero si tu opción no me asegura eso no la quiero, prefiero rogarle y humillarme ante Alessandro a que mi hijo siga sufriendo -mi voz poco a poco se resquebraja-, Brandon es mi vida Arthur, no me perdonare jamás si por mi propio egoísmo mi hijo sufre.
-¿Le contaras la verdad?.
-No, hare un trato con él.
-¡Estas demente!, ¿Qué trato? -grita atónito.
-No lo sé, si quiere que sea su perro lo seré pero mi hijo tiene que estar a salvo al igual que mi hija, ellos son míos no de él, además estoy segura que no sabe que fui yo la de esa noche, además le diré que mis hijos son hijos tuyos, el no podrá saber que yo soy su madre.
-Una mujer despechada es igual a una mujer loca -murmura.
-¡Arthur te escuché!.
-¡Es la verdad!.
-¡Un auto adelante, ten cuidado! -chillo.
-Suficiente discusión, si continuamos así tendremos un accidente, acepto tu plan Alex pero no tienes que probarte nada, intenta permanecer alejada de él.
Se qué dices que no te importa pero en este tiempo no conociste a ningún otro hombre que sea él y Mateo es realmente lamentable, me comento que no atiendes su teléfono.
-Si, no lo merece -giro mi rostro y miro la carretera, todavía duelen sus palabras.
En cuanto a Alessandro, yo no lo amo, no lo hago, solo mis hijos tengo en mi corazón, no necesito ningún hombre en mi vida que no se mi pequeño hijo.
Hombres confiables, aprendí que no hay.