Siete semanas después Decidimos que por ser el día del juicio nuestros hijos más pequeños no saldrían de la casa de nuestros padres, era el lugar menos esperado y el más seguro, esa mañana desayunamos todos en familia, incluso Mess y Mercy se nos unieron. —¿Cuánto has aumentado? —pregunté y todos me miraron y negaron con la cabeza. —Tía Janie, eso no es una pregunta adecuada —Dijo Mess mientras tomaba el plato de Ada y Serena, las chicas llevaron los jugos y el plato de Mess. —¿En serio quieres morir en el desayuno? —murmuró Serena antes de seguir a los chicos. Los tres fueron a la sala de televisor y lo encendieron, Mercy continuó desayunando. —Creo que son unos diez kilos en el segundo trimestre. Mi amiga inhaló profundamente. —Al menos estoy embarazada ¿Cuál es tu excusa?

