Celeste camino hacia el comedor, ella no había probado bocado en todo el día, ahora estaba que se devoraba la cocina entera, es así como ella se sentó a la espera de que sirvieran la comida. Elva se encogió de hombro, ya le había dicho a Marcus que esta chica sería difícil de dominar, además de no ser una niña dulce como a él se la pintaron. —Pronto verán que ella estará más que feliz aquí con todos nosotros, ahora por favor sirvan la mesa— Marcus era el mejor jefe de todos, tan humilde y con una gran comunicación. Él se fue detrás de Celeste, se sentó frente a ella para molestarla, era una mesa de 12 puestos y él decidió estar lo más cerca de ella. —¿Cómo te sientes en casa Celeste? Mi tío es un hombre de buenos gustos, además que aquí no te faltará nada con los lujos— Marcus la miró

