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1079 Palabras

Ella cree que podrá ser grosera delante de mí, pero no, ella no vendrá a poner mi mundo de cabeza, pensaba llevarle chocolates y hasta flores, es mi esposa, aun cuando no hemos consumado este matrimonio, he llegado a casa, cuanto extrañaba mi comodidad, bajo mi maleta y es cuando veo a Elva en la puerta de la entrada de la casa haciéndome señas de que me acerque, me parece extraño, pero ahora con Celeste en casa puedo esperar cualquier eventualidad, deje las dos maletas en el auto y camine hasta ella. —¿Qué sucede? Solo quiero llegar a casa y comer caliente— dije cansado de haber estado en un hotel. —Ella a estado leyendo unos cuantos libros— dijo Elva, pero no la deje hablar, la interrumpí. —¿Qué pasa que haya leído? — mi educación la perdí por la desesperación. —La señorita Celeste a

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