—Quiero tu sonrisa, y te juro que te dejo hacer lo que quieras conmigo— Marcus estaba empapado y toda el agua que seguía corriendo sobre él, escurre en su cabello hasta caer nuevamente sobre sobre Celeste. —Si tu tío se llega a enterar que estás intentando seducirme, creo que no te irá bien— Celeste con sus pestañas empapadas lo mira fijamente, pero es que la escena en la que se encuentra ambos se veía como todo un deleite antes sus ojos, el era ese dulce que se habían comido la noche anterior. —Mi tío no tiene por qué enterarse, ¿piensas decirle? — la sonrisa pícara de Marcus lo dice todo, él bajó hasta chocar su nariz con la de Celeste, quien estaba muy asustada. —Sí, pienso decirle que me has estado acosando— Celeste quería que la tierra se la tragara, en ese momento estaba odiando a

