Celeste se quedó dormida con una gran sonrisa en sus labios, en mucho tiempo no se había sentido tan viva como la noche que pasó al lado de Marcus, fue todo sencillo, pero tan perfecto para ella, ver como él defendió su compañía, como estuvo nervioso al justificar la presencia de la mujer, Marcus se había comportado como un caballero, el que la cargara y ese beso que le dejó en la punta de la nariz lo fue todo. La mañana siguiente Celeste bajo las escaleras con un conjunto deportivo, ella no estaría dentro de su habitación todo el día a la espera de que el hombre con el que se casó algún día aparezca. —Buenas días— dijo ella al pasar por el comedor, sin mirar a ningún lado ella fue directo a la cocina. Elva miró a Marcus y ambos estaban de boca abierta ¿Quién era esa joven que había baj

