Bajo el cielo estrellado La noche envolvía la cabaña en un manto de tranquilidad, interrumpida solo por el sonido suave del viento rozando las ramas desnudas de los árboles. Desde el balcón, Celeste levantó la vista hacia el cielo, una inmensidad repleta de estrellas que brillaban con intensidad. A su lado, Marcus permanecía en silencio, su presencia sólida pero sin invasión, dejando que el momento hablará por ellos. Las palabras de Marcus aún resonaban en su mente. Había sido atrevido, incluso osado, al confesarle sus sentimientos tan abiertamente, sabiendo que ella era la esposa de su tío. Pero lo más desconcertante para Celeste era la reacción de su propio corazón, un corazón que pensaba roto e incapaz de sentir. No podía negar que la calidez y la ternura de Marcus estaban derritiendo

