Entre Olivia y Jasper siempre hubo grandes diferencias, las cuales solo fueron creciendo con el tiempo, si bien Herbert parecía ser muy estricto con su hijo, llegando incluso al punto de decirle que tenía qué estudiar –al igual que su hermana-, para manejar de manera correcta el negocio familiar, Jasper así era feliz, siguiendo sus pasos, y siendo guiado por él. Para los demás Herbert era demasiado exigente, y rígido, pero ante los ojos de Jasper, él era el padre perfecto.
-¿Qué haces aquí tan temprano?- «Sí, buenos días también para ti» pensó Olivia, desviando la mirada hacia los lustrados zapatos de su hermano
No se atrevía a verle la cara tan temprano, no quería que su día comenzara con tantos pensamientos negativos. Amaba a su hermano, pero al ser tan igual a su padre, le causaba ese mismo sentimiento de temor y nerviosismo.
-No pude dormir mucho anoche…- dijo encogiéndose de hombros, como si eso pudiera explicar el porqué de su aparición a tan temprana hora- ¿Tu ya te vas?- le preguntó a Jasper quien la había pasado de largo y se estaba colocando en una de las sillas del comedor
-Sí, hoy tenemos mucho trabajo, hay en puerta varias campañas… -«Campañas…» eso resonó como eco en la cabeza de Olivia, era algo que le gustaba mucho- …nosotros sí trabajamos, no tenemos tiempo de andar haciendo tonterías- le dijo en forma de reproche, mientras la menor se sentaba a su lado
Ese pequeño comentario había hecho que su cuerpo se tensara por completo y que el poco buen humor que le quedaba desapareciera, «No son ni las doce y ya empezamos…», no podían pasar ni un día en paz.
-No hago tonterías, ni pierdo el tiempo, yo… -estaba a punto de echarle en cara, que había logrado vender un par de cuadros, pero se vio interrumpida por las mucamas, que llegaron a servir el desayuno
-Buenos días joven, buenos días señorita –saludo una de ellas
-Buen día Esther –solo obtuvo respuesta por parte de Olivia, Jasper se limito a hacer una seña para que retiraran una vez tuvo su comida en el plato
-Deja de decir estupideces, jugando a ser artista no vas a lograr nada –soltó con sorna; en cuanto volvieron a estar solos, su hermano siguió con su ataque
Jasper sabía perfectamente bien que su hermana, no era artista porque lo deseara, y que hacia lo mejor que podía para compensarlo, pero cualquier cosa que sirviera para hacerla sentir miserable, era buena para satisfacer su propio ego.
-Hermano… - estaba a punto de decirle que él no tenía ningún derecho de hablar acerca de eso, pero en el último segundo se retractó, «Definitivamente eres cobarde…», se recriminó
-¿Cuántas veces te he dicho…? –tenía la mandíbula apretada y las manos completamente tensas alrededor de los cubiertos
-Lo siento… Jasper… -se corrigió- …tienes razón –no era el lugar más oportuno para pelear, tomando en cuenta que sus padres podrían entrar en cualquier momento, y era claro el bando que iban a elegir, así que lo más sensato que pudo hacer fue cerrar la boca e intentar desayunar lo mas civilizadamente posible
-Lo siento, lo siento… parece que es lo único que sabes decir- a pesar del rencor, con el que soltó aquello, no dejó de comer, era como si lo disfrutara- y creo que por primera vez pensamos igual Olivita –uso un tono enteramente burlón al mencionar su nombre- yo siempre tengo razón -«Acaso no piensa parar, ya obtuvo lo que quería…» pensó la menor- ¿Te doy un consejo? -«No, gracias», ahora era ella la que tenia los nudillos casi blancos de lo fuerte que apretaba sus manos- termina tu estúpida carrera y lárgate a ser una pintora mediocre… no lo sé… tal vez te den trabajo pintando casas… -eso fue como una daga directo al corazón de su hermana, pero para Jasper, quien soltó una enorme carcajada, era lo mejor de su mañana, el ver como la castaña era consumida poco a poco por sus filosas palabras
Para Olivia esa era una declaración, una que le venía haciendo desde hace mucho, la cual entre líneas decía “Deja de estorbar… mientras más pronto te largues, mejor”, pero no iba a dejar que eso le arruinara mas el humor, si es que era posible, «No dejes que te afecte, y menos hoy…», se daba ánimos
-Yo… -no sabía ni como contestarle, estaba luchando consigo misma, mordiéndose la lengua para no soltar algo de lo que después se pudiera arrepentir, por fortuna su madre apareció en ese mismo instante vestida elegantemente con un vestido azul claro y bien arreglada
-Hola niños, ¿Cómo durmieron?- entró al comedor sonriendo y fingiendo no haber oído desde fuera todo lo que su hijo había dicho
-Bien gracias- contestó Olivia mientras le devolvía la sonrisa de manera bastante forzada
-Bien- Jasper fue lo opuesto, siguió completamente concentrado en su plato, como si ni siquiera su madre fuese digna de su atención
Prudence fue directamente a su lugar, al lado izquierdo de la cabecera de la mesa, justo frente a su hijo y esperó hasta que trajeron su desayuno
-Bueno… ¿y que van hacer hoy hijo?… -preguntó mientras picaba la fruta en su plato, se sentía mal por Olivia, pero llevarle la contraria a su hijo era como si le declarase la guerra a su marido, por lo que decidió que lo mejor era cambiar el rumbo de la conversación lo antes posible
-Lo de las campañas para donación de sangre y vacunación- al menos con su madre era más educado que con su hermana
-¿Qué van hacer este año?- Prudence intentaba sonar lo más interesada posible
Olivia estaba más que atenta a esa charla, eso pareció disparar un pequeño rayo de esperanza para siquiera mejorar un poco su humor, no podía participar de los negocios familiares, pero al menos era feliz siendo expectadora.
Pero justo ese día todo le estaba saliendo al revés, a los pocos segundos apareció su padre en el comedor, enfundado en un traje azul marino, una camisa blanca y una corbata color vino, tan imponente como siempre.
-Buenos días amor- saludó Prudence con su ya ensayada sonrisa, parecía que se le iba a quedar trabada la cara de tanto sonreír
-Buen día padre- dijeron los dos menores casi en automático
-Buen día- contesto con sequedad dirigiéndose a su asiento en la cabecera, donde ya estaba siendo servido su desayuno -¿A dónde se supone que vas vestida así?- le preguntó a Olivia mientras le regalaba una mirada de desaprobación
-Ah eso… -ya no le pasaba ni un bocado debido a todo lo ocurrido, por lo que solo estaba bebiendo su café a sorbos- solo… voy a ir a decorar el lugar de la fiesta de Alex… -ni siquiera le había avisado, pero sabía que tampoco la detendría, o eso esperaba, al final Alexa era una Dawson, a los únicos que Herbert respetaba
Tampoco veía nada malo en lo se había puesto ese día, llevaba una camiseta blanca, con pantalones ajustados de mezclilla y unos tenis blancos, lo suficientemente cómodos como para poder moverse con libertad, pero a su padre, como siempre, nada le parecía.
-¡¿Qué te dije Olivia?, no pienso soportar más estupideces- al escuchar su regaño, una sonrisa burlona apareció en los labios de Jasper
-Lo sé, pero Carter ya viene en camino y… -se vio interrumpida por su padre y una repentina sonrisa en su rostro, lo cual, casi provoca que la castaña se cayera de su asiento debido a la impresión que esa acción le ocasionó
Hace años fue el mismo Herbert, quien le había dicho que se debía acercar a los Dawson, para su padre, era como hacer negocios, mientras los hijos de los Dawson y los suyos fueran cercanos, tendría apoyo por parte del grupo Zenaida, pero su “estrategia” no había ido tan bien, ya que en vez de que Olivia se ganara a Carter, como lo había planeado, se volvió mejor amiga de Alexa, pero al fin, cada conexión contaba.
-¡Vaya!, por fin me haces caso en algo, en vez de estar cerca de esa niña buena para nada, deberías ser… mas buena… con su hermano- dijo mientras le daba un sorbo a su taza de café, la ambición brilló en sus ojos como si se tratara de estrellas
La verdad no le gustaba para nada que Olivia estuviera cerca de Alexa, una chica que cada dos por tres se metía en problemas, pero la sola idea de que su hija pudiera ser parte de una alianza entre los Dawson y los Morton, eso sí que lo ponía feliz, por lo cual iba a dejar pasar el hecho de que se tratase de la fiesta de esa “niña”.
-Si… bueno… eso… es que… -estaba buscando las palabras para explicar de alguna forma, que las cosas entre ellos dos no iban de la mejor manera, pero de nuevo se vio interrumpida
-Solo ve, y haz lo que tengas que hacer ¿sí? –le dijo de manera socarrona, Olivia y Carter, eso le agradaba mucho a Herbert, a él y a su bolsillo
-Está bien padre- eso fue lo único que atinó a decir la menor, estaba consciente de que eso jamás sucedería, pero era mejor seguirle la corriente
-Perfecto… -esa retorcida sonrisa seguía en sus labios- Jasper, hijo, ¿Cómo va lo que te encargué? –esta vez se dirigió a su hermano
-Bien… hoy se comenzara con la difusión, planeamos lanzar comerciales en televisión y radio, aunado a carteles en las universidades y bibliotecas, entre otros lugares
«Deberían poner publicidad también en r************* , como f*******:, Twitter o i********:, si lo que buscan es atraer al público joven o adulto joven, casi nadie de esa edad ve la tele, escucha el radio o lee el boletín que se pone en los pizarrones, comúnmente suelen buscar y solucionar todo con su celular, por lo que sería más conveniente hacer la difusión por ese medio», Olivia apenas y había escuchado tres palabras y ya se había armado toda una estrategia en la mente.
Pero tan pronto pensó aquello, todos se le quedaron viendo, como si le hubiera salido otra cabeza, el único sonido que se escuchó fue un pequeño carraspeo que hizo su hermano
-¿Qué dijiste? –preguntó Herbert, quien tenía el seño fruncido y la boca un tanto abierta
-¿Quién?… ¿yo?… no… yo no dije nada… -contestó la menor, algo titubeante, se comenzaba a sentir en exceso nerviosa debido a la atención sobre ella
-No creo que eso te incumba Olivia- dijo de repente su hermano, con la mandíbula apretada- papá ya te dijo que mejor no te metas en este tipo de cosas –le recordó tajantemente, a pesar de que la castaña seguía sin entender de que hablaba
Olivia no tenía porque inmiscuirse en esos asuntos, al fin y al cabo Jasper era el único con derecho a heredar, al ser mayor y sobre todo, al ser hombre; su padre le había advertido «Jasper, no seas ingenuo, Olivia puede parecer inocente y desinteresada, pero créeme… tu hermana podría cambiar de opinión muy fácilmente, y de repente decidir que quiere reclamar su parte de la herencia… cuídate hijo, la ambición es algo que ya formaba parte de su naturaleza… recuerda, así son todas las mujeres», por lo que él estaba decidido a impedirlo.
-No hijo, deja que siga –la voz de Herbert era tan calmada, que en vez de calmar el ambiente, le agregaba un tono siniestro- ¿Qué dijiste acerca de las r************* ?… -realmente la estaba incitando a hablar, lo cual la asustó aún más
La menor estaba completamente perdida, hasta que cayó en la cuenta de lo que en realidad había hecho, «Mierda… Olivia, tienes que aprender a cerrar la boca, como se te ocurre pensar en voz alta, y sobre todo en una situación como esta», se reprendió, últimamente esa manía se le estaba saliendo de las manos.
Al ver que todos estaban esperando a que abriera la boca, decidió que lo mejor era simplemente decirlo, al fin y al cabo ya la habían oído, si la iban a regañar, que era lo más probable, pues que valiera la pena
-Ah… eso… perdón… solo… solo, pensaba que les convendría mas una difusión por medio de r************* , ya que casi todo el mundo, tiene i********:, f*******:, o algo por el estilo… -cada vez su voz se iba haciendo más pequeña, ante la fría mirada de su padre
-Hmm… -Herbert le volvió a regalar una sonrisa «Definitivamente algo estás haciendo o muy bien o muy mal», se dijo- en realidad me parece una excelente idea -Jasper estaba a punto de protestar, pero su padre le hizo una señal, para que le permitiera terminar de hablar- solo que Olivia… hija, deja de esforzarte tanto, un día de estos te va a dar un derrame de tanto pensar, cariño –lo dijo de la forma más socarrona y burlona que pudo- me parece una excelente idea –volvió a repetir, solo que ahora dirigiéndose a su hijo –asegúrate de que así se haga- le ordeno y el otro solo asintió, y de nuevo se volvió hacia Olivia - hija recuerda tu lugar ¿quieres?… -el hecho de que no estuviera ni un poco alterado, daba más miedo, y le agregaba más significado a la amenaza implícita- en vez de andar soñando, deberías ir a arreglarte, para recibir a Carter ¿no crees? –eso era directamente una orden
Durante aquel amargo enfrentamiento, lo único que pudo hacer Prudence fue quedarse callada, no podía tomar el lado de su hija, pero en definitiva no iba apoyar a su marido.
-Si padre… -contestó la menor, sintiendo como una acidez en su estomago comenzaba a subir por su garganta, tenía ganas de golpear a alguien, o mejor dicho de golpear a Herbert y a su hermano, al cual no le hacía falta verlo, para saber que se estaba aguantando la risa
-Jasper, supe que hoy se incorpora una nueva secretaria –le dijo su padre, dando por zanjado lo de las campañas
-Sí… bueno no… -aún se estaba recomponiendo, por le casi ataque de risa que le dio- no es precisamente una secretaria, es una chica que va hacer unas prácticas, más bien, algo así como su servicio –le informó de manera desinteresada, pero pareciera que lo que dijo fue lo más gracioso del mundo, porque Herbert soltó una tremenda risotada
-Perdóname hijo, pero es que… para el caso es lo mismo, no puedes esperar más, mira que estudiar administración siendo mujer, que osadía de su parte, al final va a terminar de secretaria, no te fijes, mejor entrénala bien para que en el futuro sea eficiente… -esas típicas charlas de machos eran el pan de cada día, y ni quien objetara o se metiera, lo mejor que podían hacer los demás, era ignorarlos, cosa que hicieron Olivia y su madre, en cuanto escucharon aquello, cada quien se perdió en su propio mundo
Tan distraída estaba la menor, que cuando menos se dio cuenta, Herbert y Jasper ya se estaban levantando de la mesa, para ir directo a sus respectivos puestos de trabajo
Olivia se quedo esperando pacientemente a que Carter apareciera, pero no lo hizo, ya eran alrededor de las diez y media, estaba preguntándose si debía llamarlo o no; al final desechó la idea, de cualquier forma no le iba a contestar, «Seguramente ni siquiera tenía intenciones de venir en primer lugar» se dijo.
Completamente resignada, enojada, frustrada, triste y dándose por vencida definitivamente, subió a su estudio, donde se encerró a desahogarse, ese día quería olvidarse que era Olivia Morton, de que tenía una familia horrible y de que uno de sus amigos le había dado la espalda, quería escapar aunque fuese por un rato.
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-Bueno -contestó Carter con ayuda del manos libres, ya que iba conduciendo
Iba demasiado retrasado, había quedado de pasar por Olivia a las nueve, y aunque al despertar, no se había detenido a ver el reloj, por la intensidad del sol que se coló por la ventana, de inmediato, supo que ya eran más de las diez
-¡Carthy!…- respondió Harry bastante emocionado al otro lado de la línea- ¿Qué haces?
Carter odiaba ese apodo, pero por alguna razón sus amigos seguían pensando que era divertido llamarlo así, lo hacían sentir como un niño pequeño, no le gustaba.
-¿Por qué tú y Alexa me siguen diciendo así?- preguntó molesto, casi gruñendo
-¿Por qué me siguen diciendo Potter a mi?… - contraataco su amigo, mas el ojiazul no supo cómo responderle, para él simplemente era divertido- ¿lo ves? Hay cosas que simplemente no tienen explicación… -dijo restándole importancia- espera… -se escuchó un poco de interferencia- voy a poner el altavoz, porque estoy ocupado
-Harry ¿estás con tus pacientes?- pensó el ojiazul, que estaría dando consulta o algo por el estilo, por la cantidad de ruido que había
-No, nada de eso, estoy entrando a la sala de descanso- se escucho como si alguien se estuviera removiendo sobre un sillón- solo que apenas estoy desayunando, tuve guardia y estoy hecho papilla- en ese instante Carter escuchó como al fondo se cerró una puerta
-Te lo mereces, ¿Qué quieres traidor?- le dijo de mala gana
Estaba molesto, iba tarde, no había desayunado, y aparte tendría que pasar horas con Olivia a solas, «¿Qué me falta, que me orine un perro?» se quejó para sus adentros
-Uy… perdón… - contestó un tanto “ofendido”, entre risas, el escuchar así de amargado a su amigo era muy gracioso- ¿Quién te puso de malas tan temprano?- preguntó en un tono burlón
Harry sabía muy bien a qué se debía el humor de perros que traía Carter, pero era por su bien, tarde o temprano se lo iba agradecer, no podía ver como su amistad con Olivia se iba desmoronando poco a poco, para él la mejor decisión que pudo tomar fue darles su espacio para que se arreglaran, aunque no quisieran verse ni en pintura.
-¿Quién crees que pudo haber sido?- estaba apretando los dientes, lo cual hizo reír aun más fuerte a su amigo y a otra persona que al parecer también estaba con él
-¿Quién está contigo?- pregunto rápidamente, se suponía que estaba solo ¿no?
-¿conmigo?… nadie… -se hizo el desentendido- ¿estás comenzando a oír voces?… ¿Te hago una cita en psiquiatría?… Me preocupas amigo –comenzó a soltar lo primero que se le vino a la mente, para desviar su atención
-Ja –soltó una risa sarcástica- no me hagas reír, si realmente te preocupara, no me hubieras hecho venir hoy- le reclamó, recordándole, que toda la idea de ir con Olivia había sido suya
-No sé de que hablas amigo -se le daba muy bien eso de fingir demencia- últimamente ves muchas películas –se estaba aguantando otra carcajada
-Hablo ¡De que voy en camino a la casa de Olivia para lo de la estúpida fiesta!- estaba hecho un caos, ya no sabía si porque tendría que pasar mucho tiempo a solas con la castaña o porque no quería que su novia se enterara de ese viaje
Los últimos días habían estado discutiendo demasiado, más de lo común, que si porque llegaba ligeramente tarde, que si porque no había ido a la cafetería a comer con ella, pero no lo hacía por evitarla, sino por estar estudiando, no importaba de que se tratara, básicamente Serena se estaba comportando como una niña caprichosa, no sabía a qué venía eso, pero por todo le reclamaba, o en el peor de los casos, cuando lo veía hablando con alguna compañera, se le acercaba y le armaba tremenda escena, le decía que la estaba engañando y cosas por el estilo; así que no quería ni imaginarse, si se enteraba de que había pasado prácticamente todo el fin de semana con Olivia.
Para poder ir, había tenido que mentir, le había dicho que su padre necesitaba apoyo en la empresa, sabía que estaba mal, pero no pasaba nada si no se enteraba ¿no?, lo hacía por el bien de su relación y la tranquilidad de su novia, aunque principalmente, la de él mismo.
-Pues con ese humor más parece que vas a la guerra, que a ver a Olivia- ahora era Harry el que se estaba impacientando, no le gustaba la forma en la que Carter se estaba comportando
-Deja de decir tonterías, sabes que la situación no es para menos- apretó las manos sobre el volate, cada kilometro que avanzaba lo ponía más tenso
-Por favor Carter, no te va a matar pasar un par de horas con ella… Olivia no muerde… -medio bromeó, realmente parecía que Carter estuviese a punto de enfrentar a su peor enemiga, mientras el ojiazul escuchó una pequeña risita de fondo, aunque no parecía ser de Harry, era más aguda
-¿Quién está contigo? -se oían sonidos al fondo, como si alguien se hubiese movido
-Ya te dije que nadie… ¡Dios!… que paranoico eres- Harry decidió que lo mejor era quitar el altavoz del teléfono
-¿Qué?… -encontró el momento oportuno para cambiar de tema- ¿Porqué no quieres decirme?… ¿A caso es la chica que te gusta?… -le pregunto burlón, solo para molestarlo,
-No, eso ni al caso… -«maldita la hora en que le conté» se auto recriminó- …la verdad solo te hablaba para saber si ya estaban en camino –se oía un tanto nervioso, pero de cierta forma logró controlar la situación y cambiar sutilmente el hilo de la conversación, de nuevo
-Ya casi, se me hizo un poco tarde… apenas la voy a recoger –recordó que tenía que acelerar si no quería crear más demora
-¿Un poco tarde? Carter ya es medio día- Harry sonaba un tanto alarmado, el pensó que ya habrían llegado a la cabaña
-Lo siento ¿sí?… ayer me quede con Serena, y ya sabes… me desvele- no hubo necesidad de decir más para que su amigo lo entendiera a la perfección
-Hag… olvídalo, no quiero saber más- el solo imaginarlo le provocaba nauseas- solo apúrate y no hagas esperar más a Olivia ¿de acuerdo?
-Si tanto te preocupa hubieras venido tu- ya suficientemente presionado estaba con el hecho de que iba tarde, como para que su amigo lo presionara aún más
-Ya deja de decir tonterías- le recriminó, parecía que Carter realmente estaba sufriendo- aparte… acéptalo, ya les hacía falta pasar tiempo a solas para hablar
-Puede ser, pero no a costa de mi relación- lo ultimo lo soltó en voz baja, esperando que Harry no lo escuchara, pero no contaba con que su amigo tenía un oído excelente
-¿De qué hablas?, Serena no tendría por qué molestarse por algo así… al final de cuentas solo estas arreglando un conflicto con una amiga, es más, debería de alegrase… ni que fueran a follar o algo así… -«Bien, tal vez me pase un poco con eso», aceptó para sí mismo, casi podía oír el rechinido de los dientes de Carter al otro lado de la línea- …lo siento… -se retractó en seguida- …pero este asunto es solo entre amigos y ya -«Esa bruja tiene que estar metida en todo» pensó
-Pues sucede que va a ser parte de mi familia en un futuro no muy lejano, por lo que tiene todo el derecho a meterse en esto –contestó molesto, para Carter, su razonamiento era muy lógico y simple, la familia estaba primero
-Mejor olvídalo… de que te pones así no hay nadie que pueda hablar contigo- no le gustaba que Carter estuviera a la defensiva y menos por algo que no valía la pena -¿sabes? No quiero pelear… lo siento si te ofendí, pero creo que lo que pasa con Olivia realmente lo tienen que solucionar ustedes, hablando de frente, nadie más… -puso énfasis en lo último, refiriéndose a Serena- ni siquiera Alex o yo…
El ojiazul soltó un suspiro, su amigo tenía razón, ni Olivia ni el podían seguir así, tenía que dejarle en claro que ella era alguien especial en su vida, pero solo como su amiga, no podía verla de la forma en la que ella quería.
El asunto de molestar a su novia, seguía dándole vueltas en la cabeza, aún no estaba tan seguro, tenía sus dudas «Serena no me mentiría ¿verdad?, ¿Cómo para qué?» se preguntó, «Claro que no, no ganaría nada», se quería auto convencer de que no había arruinado su amistad por nada.
-Está bien… -soltó un suspiro- tienes razón… hoy mismo voy arreglarlo, no te preocupes -estaba más que decidido
-Conste, al rato me cuentas como les fue –cuando Harry decía eso era una clara amenaza de “o me cuentas o te obligo”
-Chismoso- se escuchó una carcajada al otro lado de la línea
-Nada de eso… solo… no me gusta verlos así… no merecen estar así solo por un malentendido –«Vaya… al fin entro en razón» celebro Harry para sus adentros
-Lo sé…- otro suspiro abandono sus labios- bueno te dejo porque voy manejando
-Sale… nos vemos “mi amor”- se despidió mandándole un beso tronado y riéndose
-Idiota- soltó Carter mientras también comenzaba a reír y aceleraba para llegar a su destino
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Ya era alrededor de la una cuando Carter llegó a la casa de Olivia, estaba parado frente la puerta, pero cuando estaba a punto de tocar se detuvo y retrocedió, «¿Qué diablos le voy a decir… o hacer?», tenía mucho tiempo desde la última vez que había hablado con ella frente a frente, «Tal vez ni siquiera tuve que haber venido… aunque… aún no es tarde para irme» pensó mientras volteaba a ver su auto, pero su idea se vio frustrada en cuanto una de las mucamas abrió repentinamente la puerta, tomándolo por sorpresa.
-Buenas tardes joven, pase por favor –le dijo amablemente, lo habían visto entrar por los monitores de seguridad, por lo que ella misma fue a recibirlo– ¿Busca a la señorita Olivia? está en su estudio- no se detuvo a recibir una respuesta, simplemente le informó
Carter no era un extraño para nadie en esa casa, siendo hermano de Alexa y amigo de Olivia no era raro verlo por ahí.
-Gracias- contestó rascándose la cabeza con nerviosismo,
En cuanto entró subió por la escalera que conducían al lugar donde estaba la menor, era como si su cuerpo se moviera en automático, mientras más se acercaba, los nervios se iban haciendo más intensos, su mente había quedado completamente en blanco.
Lo primero que notó al llegar, fue que la puerta del estudio estaba emparejada, por lo que no lo pensó tanto, cuando la empujó para tener una mejor vista de lo que estaba haciendo Olivia allí dentro. La castaña estaba en el piso traía los audífonos puestos y su bata, trabajaba en una especie de lienzo bastante grande, con diferentes tonos, sus manos estaban completamente manchadas, al igual que parte de su cara y su bata.
Se le hizo extraño, tenía mucho tiempo que no la veía pintar; hasta cierto punto, la imagen en general le pareció tierna, se asemejaba a una niña pequeña jugando con pinturas.
No se había dado cuenta de cuánto tiempo se había pasado, fue hasta que escuchó la voz de un par de personas en la planta baja, que reaccionó, y notó que se le había quedado viendo fijamente con una sonrisa bobalicona en los labios, sentía un poco de añoranza.
«Los adornos de la fiesta…» espabiló, saliendo por completo de su estado de ensoñación. Se armó de valor y se preparo mentalmente para una muy mala reacción por parte de la menor al verlo
Entró al cuarto sin tocar, porque era obvio que ella no lo iba a escuchar, y le dio un par de toquecitos en el hombro, acción que hizo saltar a Olivia en su lugar debido a la sorpresa.
La persona que menos esperó ver ese día estaba ahí frente a ella, iba vestido casi de la misma manera que ella, la diferencia era que él traía puesta una sudadera color rojo, y llevaba el cabello sin peinar, ese era el look que más le gustaba en Carter.
«¿Qué diablos hace aquí y así…? ¡Por Dios!, ¿Me quiere provocar un paro cardiaco? porque luciendo así lo va a lograr», pensó mientras el calor se comenzaba a arremolinar en sus mejillas.
Todo el enojo y frustración que le hacía sentir la persona que tenía enfrente, desapareció momentáneamente, era como si nunca hubiera esperado por más de una hora a que pareciera, o como si su cerebro no recordara que ya no se hablaban, y que prácticamente eran extraños.
El tener al chico que le gustaba tan cerca le atrofiaba seriamente el cerebro.
-Hola Olive…- dijo Carter torpemente...