Andrew. Veía como dormía Brooke, su lenta respiración me tranquilizaba, sin embargo eso no duraba mucho pues los recuerdos de lo sucedido volvían sin piedad después de un poco de sueño. A eso de las cuatro de la mañana Brooke se despertó. —No puedo creer que me quede dormida, debería irme y dejarte descansar— dijo mientras se levantaba de la cama y frotaba sus ojos. Yo la tome de la playera para detenerla —No lo hagas, en este momento tú eres mi mejor medicina— se acerco de nuevo y la abracé poniendo su cabeza debajo de mi barbilla, se recostó sobre el lado de mi pecho que no tenía un agujero de bala. —No quiero que tus padres o mi padre piensen mal de esta situación— eso me pareció tierno. Yo negué con la cabeza —no te preocupes por nada de eso ahora. Después de que su padre vinier

